Un año de ser mamá

Mi bebé cumple un año. Un año. No lo puedo creer. Me pongo a pensar en el momento en que supe que estaba embarazada. Ese momento de “es neta?! Ya?!” 

Nosotros ya habíamos decidido que queríamos familia. Y empezábamos a “intentar”. Pero fue tan rápido, desde el momento que empezamos, no hubo otra menstruación, “pegó de inmediato”. (Al decirlo y vivirlo me siento enormemente bendecida). Fue un shock grande, sentí mucha incertidumbre, miles de dudas, emoción, ansia, sentimiento, adrenalina… no sabía que hacer. No sabía por donde empezar, cuáles eran los primeros cuidados, que cosas comprar, untarme, tomarme, ponerme, nada! Lo primero que hice fue comprarme el libro “What to expect when you’re expecting” y una agenda para apuntar TODO lo que sentía físicamente y también en el alma, para mis dudas para el doctor y para otras mamás.  Empecé a leer e investigar mucho en el tema, y quedé fascinada. Me puse a hacer anotaciones en mi agenda de cosas que leía en libros o en blogs y hasta en revistas. Me preparé mucho para la llegada de Luca. 

Claro está, una cosa es la teoría y otra la práctica. Cuando nació y me lo entregaron, fue como un “wake up call”, un “ok, ya leíste, ahora aplícalo” y no sabía por donde empezar. A pesar de haber ido a clases y leído e investigado, me sentía inútil con el bebé en brazos, hombros alzados, tensa, nerviosa. En cambio mi esposo, tranquilo, relajado y con una paz enorme. El me enseño a cambiarle el pañal,  cargarlo, a bañarlo y hasta a darle pecho. No se como le hubiera hecho para sobrevivir esos primeros meses sin su apoyo e instrucción. 

Los primeros 3 meses fueron LOS-MÁS-DIFÍ-CI-LES. Adaptarse a la lactancia no es tarea sencilla. Pensar que porque es natural, y es tu cuerpo, va a ser fácil, fue lo PEOR que pude haber pensado. Creo que cuando me “bajó la leche” fue el peor dolor de la maternidad, más que las contracciones y el parto. Era muchísima presión y tensión, nervio, frustración. No sabía como acomodármelo, tenía los hombros y brazos tensos, me retorcía del dolor los 4 días desde que llegué a mi casa. Mi esposo tuvo que hacerme “masajes” en el pecho que más bien se sentía como “molcajeteadas” para que las boobs no se me pusieran como piedra y el dolor pasara con los días. El agua, el aire, cuslquier tela, TODO DOLÍA. Pero pasó el dolor y ya sólo era cuestión de acostumbrarnos y sentirnos cómodos a hacerlo en público (qué también tardamos 2 meses en lograr). Después de eso, fue tan fácil y natural que no quise ponerme un límite de tiempo y hasta la fecha lo disfruto mucho. No siento una conexión mágica entre el y yo (aunque lo disfruto muchísimo) pero si un milagro de mi cuerpo y la naturaleza. 

Los días constaban de Luca llorar todo el día y dormir toda la noche. Yo ya no sabía que hacer ni que día era. Tuvimos pocas visitas, pero cuando se fueron, quedamos el y yo solos (y para ser honesta, no me dejaba ayudar mucho por la visita porque sabía que ellos venían sólo unos días y yo necesitaba prepararme para cuando estuviera yo sola.) Y me sentía horriblemente perdida. Sentía que los días se me iban y no alcanzaba a hacer nada. Solo despertaba, daba pecho todo el santo día y cambiaba pañales, a veces comía e iba al baño… a veces. Es muy duro estar sola, sin familia o amigos y sin ayuda. 

Los días pasaban y se convertían en meses y me acuerdo perfectamente el día en que dije “hoy empiezo a disfrutar de tener un bebé” y me sentí pésimo porque ese día fue aproximadamente en el 4-5to mes. Y me preguntaba como era posible que el resto no lo haya disfrutado, si era mi bebé y estaba tan chiquito. Pues así fué, no es que no lo haya disfrutado, simplemente fue una prueba grandísima para mi el criarlo casi sola y sin saber mucho del cuidado de un bebé. Y cuando por fin pasé esa línea, esa neblina, pude voltear hacia atrás y decir, “wow, si he avanzado y lo estoy haciendo bien”.

Y así ha sido con toda etapa hasta ahorita, sales de una y entras a otra.  Ves mejoría y hay una recaída, todo está perfecto y de pronto una regresión de sueño, dientes, gripa, etc, etc, etc. Pero con los meses agarras la onda y entiendes que todo es parte de, que en unos días se le va a pasar .

Todo lo que hemos vivido este año nos ha hecho muy fuertes y muy unidos. Es un cumpleaños en familia. Un año de vida de Luca. Un año de Mayela mamá y un año de Pepe papá. Y un año de familia.

El que Luca cumpla un año claro que es importante, ha logrado cosas enormes (en mis ojos de mamá) que si me las hubieran platicado cuando apenas nació, no las hubiera creído.

Pero también es mi cumpleaños de mamá. Porque yo, Mayela mujer, existía. Pero Mayela mamá, no. Y la Mayela mamá que hoy se ve en el espejo es completamente diferente a la que se veía esos primeros días de post-parto, de calzones de abuelita, de panza de embarazo de 6 meses, de dolor en el pecho, de no entrar en los jeans y SOBRETODO de pensamiento y paciencia. 

Este año lo celebro sintiéndome ganadora, vencedora, triunfadora. Sabiendo que nadie sabemos que estamos haciendo, pero aprendemos sobre la marcha. Entendiendo que el principio es difícil y parece no mejorar, pero hay una luz y todo mejora tarde o temprano y cuando mejora, y volteas a ver esa tempestad, piensas que no era tan mala, porque ahora ya eres más fuerte y sabes que lo podrías soportar de nuevo.

El primer año de mamá también se debe celebrar, gozar, reconocer y valorar. 

Tú, mamá que estás del otro lado de la neblina, te estamos esperando todas del otro lado, con los brazos abiertos, una sonrisa de empatía y reconociendo tu ENORME valor. 

Feliz cumpleaños Luca. Feliz cumpleaños Mayela mamá. Y feliz cumpleaños a ti que te identificas con mi historia. 

ygtm