¿Que llevar a la maternidad?

¿Que llevar a la maternidad?

Estamos a días de conocer a Fernanda, y con Mariana no tuve ni tiempo de hacer una maleta REAL y empacar lo necesario (me faltaron muchísimas cosas), asi que esta vez la hice con mas tiempo, revisando varias listas de otros blogs y gracias a varios tips que me dieron creo que ya está completamente lista.

Aquí les dejo la lista que yo hice y creo que son cosas necesarias e indispensables para esos días en el hospital. En lo personal, se me hizo mas práctico meter todo en una sola maleta (mis cosas, las de Fernanda y mi esposo) pero ya depende de ti como decidas hacerlo.

Para mamá

  • 2 pijamas cómodas y de botones (para poder dar lactancia sin problemas)
  • Ropa interior (siempre empaco de mas, no vaya a ser… 5 y los MAS cómodos que tengas)
  • 2 brassieres de lactancia para el día y 1 para la noche (son mas aguaditos)
  • 2-3 pares de calcetines
  • 1 cambio de ropa para la salida de la maternidad. (Busca algo cómodo, aguado y que sepas que te quedará… por ejemplo yo empaqué unos leggins y blusa de botones)
  • Toallas femeninas nocturnas (las mas grandes que encuentres jajajaja) o también puedes comprar pañales de adulto y no sentirte tan incómoda.
  • Bolsa de aseo personal (shampoo, cremas, cepillo de dientes, ligas, jabón de cara, cepillo de cabello, etc.)
  • Maquillaje (algo básico pero siempre necesaria para no verte tan demacrada 😅)
  • Pads absorbentes para lactancia
  • Lanolina para pezones
  • Faja o venda para post parto
  • Cremas post parto
  • 1 paquete de toallitas húmedas (en estos momentos querrás mas suavidad al limpiarte)

Para tu bebé

Tu bebé no necesitará ropa durante la maternidad porque usan la del hospital, así que lo que te enlisto aquí de ropita es para la salida a tu casa. Yo llevo de mas porque con Mariana me pasó que llevaba solo 1 mameluco y lo manchó todo de popó antes de salir y fue un caos… asi que mas vale prevenir jajaja.

  • 3 oansies interiores
  • 3 mamelucos
  • 2-3 pares de calcetines
  • 2-3 pares de guantes (estos si los pueden usar en el hospital)
  • 2-3 gorritos (estos también)
  • 2-3 repetidores
  • 1-2 cobija tipo muselina
  • Si estas en época de frío, una cobijita calientita no está de más
  • Aretitos de oro de punta picuda para perforación (si tienes niña)
  • 2-4 pañales por si acaso
  • Algodón

Para acompañante

  • Pijama
  • 1 cambio de ropa
  • 2-3 ropa interior
  • Bolsita de aseo personal (jabón, cepillo de dientes, etc.)
  • Calcetines

Extras

  • Aceites esenciales (lavanda para relajarte, menta y limón para olerlos directo en momento del parto)
  • Disfusor
  • Pelota de pilates
  • Playlist con música que te relaje y te guste
  • Snacks (te dará mucha hambre y necesitas energía. Llévate barritas, nueces, arándanos, y cositas que te gusten que te animen en ese momento)
  • Termo con agua, limonada, jamaica (para mantenerte hidratada)
  • Almohada de lactancia (Con M no llevaba y me la regalaron en la maternidad y me ayudó muchísimo a sentirme cómoda para darle pecho)
  • Capita de lactancia (esta no es necesaria, solo si no te sientes cómoda o hay mucha gente, nunca falla)
  • Tener instalado el carseat en el auto
  • Documentos necesarios e identificaciones oficiales
  • Cargadores de celular (para ti y tu acompañante)

…you got this mom!

Bebé estrella

Bebé estrella

Soy Melissa González, esposa de César Tamez y mamá de un bebé estrella y de César. Tengo 28 años y soy de Monterrey.

En este mes de Octubre se honra y recuerda a todos aquellos bebés y embarazos perdidos. Esta es, sin duda una de las experiencias más difíciles y dolorosas que una familia puede vivir y es por eso que quise compartir mi experiencia, para que otras parejas que estén pasando por esto no se sientan solas y que tengan la confianza de que hay luz después de la tormenta.

Mi esposo y yo nos casamos en el 2016, después de 8 años de novios, él de 24 años y yo de 25, la mejor decisión de mi vida. 

Nuestro deseo desde novios era ser papás pero al mismo tiempo queríamos esperarnos un poco de tiempo para ese momento. Disfrutamos al máximo dos años y se llegó el día en el que dijimos “Estamos listos”.

Todo fluyó excelente, ¡Me embaracé en el primer mes! No lo podíamos creer y la felicidad y expectativas eran tan grandes. 

Desde que te enteras empiezan los planes, las ilusiones, revisar fechas, planear qué se va a comprar, compartir la noticia con tus familiares y amigos etc. Y nunca NUNCA esperas que tú serás una de las tantas historias que escuchas de la amiga, de la hermana, de la prima… OBVIO a mí no me va a tocar, más bien, nisiquiera lo piensas, no es opción.

A mis 12 semanas, en la madrugada antes de mi cita del mes, comencé con sangrado. Al siguiente día por la mañana fuimos con el doctor y OH sorpresa, no estábamos listos para escuchar esa noticia. Nunca olvido las palabras del doctor: “El saco se colapsó”

Yo solo pregunté ¿Y eso qué es? Con esperanza que me dijera que ocuparía tal vez alguna medicina, reposo o cualquier otra cosa menos lo que terminamos escuchando: “Su bebé ya no creció desde la ultima vez que vinieron, lo siento”. Las palabras más fuertes y dolorosas que he escuchado. En un segundo se rompe toda expectativa, ilusión y deseo que pudiste haber tenido, en pocas palabras: Se te viene el mundo encima. A todo esto se le agrega ver el dolor de tu esposo y compartir con él lo que sólo TÚ y ÉL pueden llegar a sentir en esos momentos. Y sí, me di cuenta que él también lloraba y él también sufría y eso me hacía la pena aún mayor, quererlo animar pero no poder por compartir el mismo dolor. Esto nos ayudó a crecer como pareja, a amarnos y comprendernos más y a conocernos en un ámbito de la vida en el que nunca nos había tocado estar. Al final del día ya compartíamos lo más grande y hermoso de la vida, nuestro sueño de ser papás que aunque había durado solamente 12 semanas, para nosotros fueron las más maravillosas. 

César: Gracias por tus palabras, tus abrazos y tu amor en esos momentos. Fuiste TODO para mí para salir adelante. 

Por otro lado, la mente es tu peor enemigo. Las dudas, preguntas y miedos son lo que más difícil hacen esta etapa de duelo. ¿Por qué a mí? ¿Habré hecho algo mal? ¿No me cuide lo suficiente para mi bebé? Tal vez no debí de haber ido a caminar, comido esto, cargado aquello.. Y como mamá primeriza ¿Nunca me voy a poder embarazar? ¿Me tardaré años en lograrlo? ¿Me va a volver a pasar?

Lo más importante que aprendí de esta experiencia fue a entender y ser empática con mujeres que han pasado por esto. Y no importa si tenían 5, 20, 30 semanas de embarazo, es su bebé y sólo la que pasa por eso puede entender realmente el sentimiento. Evitemos los comentarios como “Ahh no pasa nada, tenías poquito” “No llores, ya verás que te embarazas rápido otra vez”, etc. 

Tan solo 3 meses después, me volví a embarazar y todo fluyó excelente. Hoy, un año y medio después, soy mamá de César, es sin duda lo mejor que me ha pasado en la vida. Algo que ni en mi más grande sueño me llegué a imaginar. Y aunque nunca se olvida y aún duele, me queda claro que llega la calma, la luz y las respuestas a tantas preguntas. 

Una gran amiga me dijo en su momento y nunca lo olvidaré: “Esta experiencia es una razón más para aspirar llegar al cielo.. para conocer su carita algún día” Y sí, tengo mi fe fuertemente puesta en estas palabras. Algún día conoceré y abrazaré a mi chiquit@.

A tí mamá que pasaste por esto, comparto tu dolor, entiendo tus pensamientos y miedos. No estás sola. No pierdas la esperanza. Sigue adelante y pronto, muy pronto recibirás la sorpresa más grande y hermosa de tu vida.

Con todo mi corazón a mi primer bebé:

Te pedí con mi fuerza al universo,

Te escribí en un par de versos que mandé volando al cielo.

Te pedí, te soñé y te amé sin conocerte.

Mis abrazos te llamaban a un ladito de la cama.

Te soñé, presentí cada día tu mirada, tu llegada.

¡Te amo!

ygtm

Mis pérdidas de embarazo

Mis pérdidas de embarazo

Tengo 36 años, tengo una niña de 3, y 4 años de casada. Me embaracé a los 6 meses después de casarme. Mi primer embarazo fue muy normal y sano, tuve algunos síntomas los primeros 3 meses pero muy leve y muy normal. A las 39 semanas, en marzo de 2016, nació nuestra primer hija por parto natural.

Después de 1 año y medio mas o menos, de disfrutar, de aprender, de no dormir, de cambios todos los días; sentimos que todo ya estaba mas estable entre nosotros como familia, empezamos a buscar otro embarazo,  

En abril del 2018 me hice una prueba casera y dio positiva. Estábamos muy contentos, y esta vez estaba mas relajada, pues ya no era algo nuevo, era algo por lo que ya había pasado y de cierta forma yo creía, muy ingenuamente, que sabía mas o menos a lo que iba. Pudimos confirmar el embarazo con un ultrasonido en la semana 6. En nuestra siguiente cita íbamos muy contentos y yo iba desesperada/emocionada por escuchar el latido de mi bebé. Estaba súper feliz porque no tenía ningún síntoma y no dejaba de pensar que tal vez sería niño, porque según yo era un embarazo diferente, (y vaya que lo era). El doctor nos recibió y nos felicitó, me pesó, tomó mis datos y me pasó a hacer el ultrasonido, me paso varias veces el transductor hasta que de repente el doctor hizo un ruido como de negación y ya yo me quede pensando y después de un buen rato nos dijo que no encontraba latido, me quede estática, no sabía que pensar, como reaccionar, que preguntar, que decir, no sabía si llorar, no sabía que estaba pasando. El doctor nos dijo que le dolía mucho darnos esa noticia, que era algo que lamentablemente pasaba mucho y que no se podía hacer nada, nos pidió ir a un hospital con un radiólogo experto en radiología de la mujer para confirmar el diagnóstico. 

Salimos del consultorio y le hablé a mi papá, quien es cirujano, y le explique lo que estaba pasando, me dijo que nos veía en el hospital y en el camino yo iba rezando y poniendo todo en manos de Dios, iba tranquila, esperando que fuera un error, pero como se imaginan a estas alturas, no lo fue.

Llegamos al hospital, el radiólogo me hizo un ultrasonido vaginal y nos confirmó la mala noticia. Nuestro bebe ya no tenía latido, el diagnóstico: huevo muerto retenido de 9 semanas. Seguía en shock, me dolía pero estaba en shock, y no tenía ninguna reacción. Volvimos con el doctor y nos dijo que había dos opciones, esperar a que mi cuerpo expulsara el producto o tomar unas pastillas para dilatar el útero y practicar un legrado. Estuve con el medicamento 5 o 6 días y no me hicieron efecto, nunca tuve cólico ni sangrado. El doctor me revisó y me dijo que ya podía trabajar, entonces programamos el legrado para ese día en la noche, 6 de Junio 2018. 

Todos estos días fueron difíciles, yo tenia a mi bebé muerto adentro de mi y me lo tenían que sacar, pero no se porque estaba de cierta forma tranquila, obviamente estaba triste y me dolía, porque sabía cual era la realidad, pero al mismo tiempo sentía que estaba viviendo en una fantasía, en un mundo paralelo o no se, que nada de lo que veía estaba pasando. 

Nos fuimos al hospital, me puse la bata, me pusieron el suero, me acostaron en la camilla y ahí estuve con mi esposo, mi papá, y mi ginecólogo a un lado de mi todo el tiempo, esperando que el quirófano, estuviera listo. Por fin llego la hora y en ese momento me puse muy nerviosa, tenia mucho miedo, nunca me habían operado, solo había entrado a quirófano cuando tuve a mi bebé e iba de lo mas tranquila, pues para mi era algo natural lo que estaba pasando y dentro de la euforia no sentí miedo de nada. Esta vez fue diferente, sentía mucho miedo, sentía que me iba a morir literal, quería despedirme de mi esposo y decirle que cuidara a nuestra hija, ¿suena dramático no? Pero es un sentimiento real, no lo hice obviamente, me apaniqué, solo cruce miradas con el y con mi papá y fue todo.  

Ya en el quirófano todo estuvo bien. Las enfermeras y los doctores me cuidaron mucho, el anestesiólogo me acariciaba la frente y me decía que todo iba a salir bien. Yo estaba inmóvil, llorando sin parar, viendo las lámparas del quirófano y pensando que no quería estar ahí, que no quería estar viviendo eso. La anestesia no me dolió, y el procedimiento tampoco obviamente, pero me sentía destrozada por dentro, sentía un hoyo en el pecho, no quería estar ahí, no quería estar pasando por eso, pero tenia que hacerlo, era algo por lo que tenia que pasar y no había nada que hacer para cambiarlo. El legrado terminó rápido, como en 20 minutos, me pasaron a recuperación a que se me pasara la anestesia, fue desesperante porque no me podía mover y estaba cansada. Por fin me pude sentar y fue cuando le dije a mi papá que ya me quería ir a mi casa. Me sacaron en silla de ruedas, como ya era de madrugada llegué directo a mi casa a dormir. Dormí muy bien la verdad, creo que estaba agotada después de tanto estrés y tantas emociones. 

Mi recuperación física fue muy rápida, no tuve sangrado ni ninguna molestia. Pero la recuperación emocional aun está en proceso. Es un dolor como pausado, no lo veo, no pienso en eso todo el tiempo, pero si guardo un poco de silencio, o si pongo atención, me doy cuenta que ahí lo tengo… que es una presión en el pecho, que es un hueco literal y que sigue doliendo mucho, igual que el primer día.

Es un dolor que creo que siempre me va a acompañar, porque fue una ilusión que tuve, que viví, y de un día a otro me dijeron que ya no existía, es el dolor de un hijo o una hija con que soñamos, que deseamos e imaginamos por poco tiempo, y que lo sentimos tan real y al final ¿que? Nada. No supimos si seria niño o niña, no le pusimos un nombre, nada. Yo creo firmemente en Dios y confío en el, tanto así que nunca le pedí con todas mis fuerzas que lo que estaba pasando no fuera verdad, me puse en sus manos y puse en sus manos a mi bebé, y desde antes de que nos confirmaran el diagnóstico se lo entregue.

Mi doctor nos recomendó esperar 6 meses para un nuevo embarazo y creo que estuvo perfecto, antes yo no me hubiera sentido lista emocionalmente. Pero las cosas se acomodan y para diciembre yo ya me sentía mejor, tenía ganas de volver a intentar. 

A principios de febrero, me hice una prueba casera y salió positiva. No sabia que sentir, no sabía que pensar, no sabía si compartir la noticia o esperarme, pero pensaba que si no le decía a nadie era como hacerlo por miedo y si compartía la noticia con nuestras familias pensaba que eso me iba a motivar y me iba a ayudar a pensar positivo, lo platique con mi esposo y el estuvo de acuerdo y me apoyo, ese mismo día dimos la noticia. 

Los demás días pasaron normal, sentía nauseas y muy inflamada y uno que otro cólico por lo que mi papá me dijo que no esperara e hiciera una cita con el ginecólogo. Fuimos a la cita y me hizo un ultrasonido y apenas pudimos ver lo que parecía ser el saco gestacional, lo cual era normal para las 5 semanas de embarazo que tenía. Estuve tomando progesterona y en mucho reposo. Me la pasaba acostada casi todo el tiempo, porque si duraba mucho tiempo parada o haciendo cualquier actividad por mas mínimo que fuera el esfuerzo yo empezaba a sentir dolor, no era dolor fuerte, pero era dolor, entonces por precaución estuve en reposo casi 4 semanas. 

Cuando me tocó cita para un segundo ultrasonido iba emocionada porque sabía que ya escucharíamos el latido del bebé, pero oh sorpresa… en el ultrasonido el doctor vio que no había embrión, solo saco gestacional. 

Por las semanas que tenía de embarazo no era normal, nos pidió tomar una segunda opinión y así lo hicimos. Al día siguiente fuimos con otro ginecólogo y nos confirmó la noticia, mi embarazo era anembrionado, y la verdad me sentía en una película…no podía creerlo, ¿como era posible que me pasara eso otra vez? 

La primera vez el doctor nos dijo que era algo muy común, por lo que muchas mujeres pasan, pero pensé que era algo que no volvería a pasar, mas porque ya había tenido un embarazo normal y que gracias a Dios había salido todo bien. Pero no, ahí estaba teniendo mi segunda pérdida. Me iban a tener que hacer otro legrado, volver a pasar por lo mismo. Raramente esta vez estaba mas tranquila, súper triste claro, pero mas relajada, porque con mi primera pérdida me traumó el echo de tener a mi bebe muerto dentro de mi, que me lo sacaran y lo tiraran a la basura, y así es, no hay otras palabras para decirlo, es horrible pero es la realidad. Esta vez no había bebé, clínicamente no había un embarazo, porque no hubo embrión, pero si era una pérdida, porque tuvimos otra vez la esperanza y la ilusión.

Volví a tomar el medicamento para dilatar el útero por 10 días y no me hizo efecto, me hicieron el legrado y fue mas rápido todo, la recuperación física y emocional pero esta vez también fue muy cansado, el estrés fue mucho. 

A los meses decidimos buscar un ginecólogo perinatólogo, el cual es un especialista en medicina materno-fetal, se encargan de la evaluación y tratamiento de embarazos de alto riesgo y de alteraciones fetales. Tomamos esta decisión porque nos dijeron que no había una explicación para las otras pérdidas que tuve, que normalmente es una selección de la naturaleza cuando el producto no viene bien, entonces el cuerpo lo deshecha, lo aborta. Normalmente te recomiendan ir con un perinatólogo cuando tienes 3 o mas pérdidas, pero nosotros no quisimos esperarnos a tener una tercera. 

El ginecólogo perinatólogo nos dijo que para diagnosticar o para decir que existe Pérdida Recurrente del Embarazo, se tienen que tener 3 o mas pérdidas, y que yo solo había tenido una, clínicamente hablando, pues mi segunda pérdida no había sido un embarazo. Que es algo que pasa, que no hay explicación, no hay como predecir si va a volver a pasar o no, pero que lo bueno era que yo ya tenia un antecedente de un embarazo normal y que el pensaba que podía volver a intentarlo sin ningún miedo. Me mandó a hacer unos análisis y me dijo que si el veía todo bien en los resultados, podíamos buscar otro embarazo dentro de 3 meses. Salimos de la cita y la verdad salí feliz, porque lo que nos había dicho eran buenas noticias, todo indicaba estar bien y así ha sido hasta el momento. Me hice los análisis y todo salió muy bien. Entonces por hoy en eso estamos, dando gracias a Dios de que todo esta bien, agradeciendo y disfrutando lo que tenemos hoy. 

Espero que el estar escribiendo y compartiendo mi historia le sirva a alguien, si es así por favor escríbanme. Me daría mucho gusto saber que alguien se sintió identificada o identificado y que contar mi experiencia sirvió para algo. Se lo que se siente perder un embarazo, a un hijo, se que es un dolor que nadie comprende, es algo que solo entiende quien lo esta viviendo, pero no somos las únicas mamás, ni los únicos papás a los que le pasa.

Ojalá este tema fuera algo de lo que se hablara mas y que hubiera mas consciencia y mas educación sobre como tratar el tema, como apoyar a quien esta pasando por algo así, porque la gente hace como que no pasó nada.

La gente te dice “no importa, eres joven, puedes volver a intentarlo”, y si, puedes volver a intentarlo pero porque piensan que “poder” es igual a “querer” el que pueda volver a embarazarme no quiere decir que este lista para volver a perder a otro bebe, o que no tenga dudas al respecto, y quien decide volver a intentarlo no es mas valiente que quien decide no hacerlo de nuevo. Hay que ser mas empáticos entre nosotros, y si conoces a alguien que ha pasado por esto dile que le apoyas, que le acompañas en su dolor, que si quiere hablar al respecto estas para escucharla, abrázala, dale tu hombro para que llore, lo que sea, pero no hagas como que no paso nada, no minimices su pérdida.

ygtm

Hiperemésis gravi… what!?

Hiperemésis gravi… what!?

¡Hola! soy Tere, tengo 32 años y vivo en Monterrey con mi esposo y mi chiquitín de casi 2 años, César. Soy mamá de tiempo completo, fotógrafa, diseñadora y consultora en sistemas de productividad.

Nunca se me va olvidar el sentimiento de cuando me enteré que estaba embarazada, era un mar de lágrimas de felicidad, nervio, amor, miedo y mil cosas más. No llevaba ni una semana de haberme enterado y ya tenía mi pinterest board explotando de ideas: las fotos de la panza, el álbum con notitas por cada mes, recetas saludables y tips de cómo organizarme super bien para hacer todo esto mientras emprendía mi negocio.

Sorpresa la que me llevé cuando me dió el primer bajón de energía y la primera náusea, sabía por mis amigas y todas las películas del “morning sickness” pero ¡¿que fregados era esto?! Cero “morning” era “all freaking day” y cero estilo romantic comedy, era ¡el exorcista!

Empezó super temprano y super agresivo todo, había días en los que vomitaba cada hora y no me podía tragar ni mi propia saliva. Pasaron semanas en las que sólo me despertaba y me arrastraba al sillón para sentir que había hecho algo. La rutina de mi esposo consistía en dejarme vasos de agua, coca light y hielos y variedad de galletas saladas y tostadas antes de irse al trabajo, luego regresaba a la hora de la comida a subirme un plato que parecía para un niño de 2 años con la esperanza que esta vez no lo devolviera pero con bolsa en mano porque sabía que probablemente iba a pasar y todas las noches aguantaba mis lágrimas de cansancio y desesperación de que no podía valerme por mi misma.

Cero me imaginaba mi embarazo así, no podía ir a trabajar ni trabajar desde mi casa porque todo me mareaba, fueron semanas sin manejar, sin bajar escaleras y sin poderme bañar parada, etc. Para no hacerles el cuento largo, fue hasta que acabé en el hospital que me enteré que existía un versión intensa que se llamaba hiperémesis gravídica y no era algo de los primeros tres meses como todo mundo me decía, vomité hasta el día en que nació mi hijo.

Bye mi álbum de pinterest, tenía que hacer un nuevo plan. Después de los primeros tres meses de miedo empecé a ver la luz, ya tenía tantita más energía, mis vómitos habían disminuido a 3-5 veces al día y empecé a organizarme alrededor de mis olas de energía. Acepté que no iba a lograr todo lo que me había propuesto y tenía que poner prioridades. Me propuse hacer UNA sola cosa al día, pero tenía que ser realmente importante, y me iba a sentir orgullosa cada vez que la lograra.

Empecé a ser mucho más productiva de lo que me imaginaba, el sentimiento de estar palomeando cosas tan importantes me motivó a seguir mejorando y en muy bueno días hasta palomeaba 3 prioridades. Una vez que nació mi hijo, y empecé a recuperar mi energía, me propuse seguir perfeccionando esta técnica y hoy, casi 2 años después, sigo usándola para poder ser emprendedora y mamá de tiempo completo.

Espero mi experiencia sirva de apoyo moral a las mamás que estén pasando por algo parecido, porque si algo me di cuenta, es que cuando encuentras a alguien en tu misma situación te sientes comprendida y a veces eso ayuda mucho más que cualquier palabra de aliento.

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También les dejo algunos tips que me ayudaron mucho y/o me hubiera gustado saber.

  • No tengas miedo de sonar exagerada con tu doctor, dile si te sientes muy mal y no te esperes a terminar en el hospital. Hay medicamentos que te puede recetar ya sea en pastilla y/o en inyecciones para poder controlar este padecimiento. Pregúntale por hiperémesis gravídica si tienes vómito excesivo, fatiga, pérdida de peso, deshidratación, salivación excesiva y malestar todo el día.
  • Encuentra tu snack que puedas tolerar a prueba y error, para muchas eran las saladitas, en mi caso eran las habaneras integrales, y tráelas a todos lados. También toma bebidas extra extra frías.
  • Compra un rollo de bolsitas de plástico (pudieran ser poo bags de perro jaja) para traer en la bolsa para cuando no llegues al baño, que en mi caso era 50% de las veces. Ah y unos chicles de menta para después.
  • El antibacterial exgerm era mi salvación porque aparte de limpiarme las manos cuando más bajas traía las defensas, como huele mucho a alcohol, olerlo me calmaba las nauseas y me ayudaba cuando sentía que se me bajaba la presión.
  • Trata de evitar usar productos con mucho olor (perfumes, desodorantes, cremas, etc) Hasta mi esposo tuvo que cambiar sus productos jaja
  • Busca una silla para bañarte sentada en la regadera y evitar desmayos. (A veces una gotita de eucalipto en la regadera ayudaba a las nausea tmb)
  • Avisar en el trabajo y a familiares sobre tu condición para que te apoyen, te den espacio y de pasada te evites comentarios de “es sólo los primeros 3 meses” y “a mi también me dio morning sickness”
  • Para días malos en los que no podía ni ver la tele ni leer, ni pararme, los podcasts y los audiobooks eran mi salvación. Les recomiendo el app Audible para audiolibros.
  • Ten un mini fridge, hielera y/o una mini despensa con bebidas frías y comidas básicas que NO huelan y que puedas alcanzar sin tener que caminar más de 10 pasos para los muy malos días en los que no puedas ni pararte o tolerar el olor de la cocina.
  • ¡Te recomiendo mucho el especial de netflix de Amy Schumer! Es una comediante que también tuvo hiperémesis y se avienta unos muy buenos chistes. De hecho por ella me enteré de esta página con super buenos recursos si estás pasando por esto http://helpher.org/tools/
  • Y sobre todo no te sientas mal por no poder hacer nada, lo importante es tu salud y la de tu bebé. YOU GOT THIS MOM!

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