Bebé estrella

Soy Melissa González, esposa de César Tamez y mamá de un bebé estrella y de César. Tengo 28 años y soy de Monterrey.

En este mes de Octubre se honra y recuerda a todos aquellos bebés y embarazos perdidos. Esta es, sin duda una de las experiencias más difíciles y dolorosas que una familia puede vivir y es por eso que quise compartir mi experiencia, para que otras parejas que estén pasando por esto no se sientan solas y que tengan la confianza de que hay luz después de la tormenta.

Mi esposo y yo nos casamos en el 2016, después de 8 años de novios, él de 24 años y yo de 25, la mejor decisión de mi vida. 

Nuestro deseo desde novios era ser papás pero al mismo tiempo queríamos esperarnos un poco de tiempo para ese momento. Disfrutamos al máximo dos años y se llegó el día en el que dijimos “Estamos listos”.

Todo fluyó excelente, ¡Me embaracé en el primer mes! No lo podíamos creer y la felicidad y expectativas eran tan grandes. 

Desde que te enteras empiezan los planes, las ilusiones, revisar fechas, planear qué se va a comprar, compartir la noticia con tus familiares y amigos etc. Y nunca NUNCA esperas que tú serás una de las tantas historias que escuchas de la amiga, de la hermana, de la prima… OBVIO a mí no me va a tocar, más bien, nisiquiera lo piensas, no es opción.

A mis 12 semanas, en la madrugada antes de mi cita del mes, comencé con sangrado. Al siguiente día por la mañana fuimos con el doctor y OH sorpresa, no estábamos listos para escuchar esa noticia. Nunca olvido las palabras del doctor: “El saco se colapsó”

Yo solo pregunté ¿Y eso qué es? Con esperanza que me dijera que ocuparía tal vez alguna medicina, reposo o cualquier otra cosa menos lo que terminamos escuchando: “Su bebé ya no creció desde la ultima vez que vinieron, lo siento”. Las palabras más fuertes y dolorosas que he escuchado. En un segundo se rompe toda expectativa, ilusión y deseo que pudiste haber tenido, en pocas palabras: Se te viene el mundo encima. A todo esto se le agrega ver el dolor de tu esposo y compartir con él lo que sólo TÚ y ÉL pueden llegar a sentir en esos momentos. Y sí, me di cuenta que él también lloraba y él también sufría y eso me hacía la pena aún mayor, quererlo animar pero no poder por compartir el mismo dolor. Esto nos ayudó a crecer como pareja, a amarnos y comprendernos más y a conocernos en un ámbito de la vida en el que nunca nos había tocado estar. Al final del día ya compartíamos lo más grande y hermoso de la vida, nuestro sueño de ser papás que aunque había durado solamente 12 semanas, para nosotros fueron las más maravillosas. 

César: Gracias por tus palabras, tus abrazos y tu amor en esos momentos. Fuiste TODO para mí para salir adelante. 

Por otro lado, la mente es tu peor enemigo. Las dudas, preguntas y miedos son lo que más difícil hacen esta etapa de duelo. ¿Por qué a mí? ¿Habré hecho algo mal? ¿No me cuide lo suficiente para mi bebé? Tal vez no debí de haber ido a caminar, comido esto, cargado aquello.. Y como mamá primeriza ¿Nunca me voy a poder embarazar? ¿Me tardaré años en lograrlo? ¿Me va a volver a pasar?

Lo más importante que aprendí de esta experiencia fue a entender y ser empática con mujeres que han pasado por esto. Y no importa si tenían 5, 20, 30 semanas de embarazo, es su bebé y sólo la que pasa por eso puede entender realmente el sentimiento. Evitemos los comentarios como “Ahh no pasa nada, tenías poquito” “No llores, ya verás que te embarazas rápido otra vez”, etc. 

Tan solo 3 meses después, me volví a embarazar y todo fluyó excelente. Hoy, un año y medio después, soy mamá de César, es sin duda lo mejor que me ha pasado en la vida. Algo que ni en mi más grande sueño me llegué a imaginar. Y aunque nunca se olvida y aún duele, me queda claro que llega la calma, la luz y las respuestas a tantas preguntas. 

Una gran amiga me dijo en su momento y nunca lo olvidaré: “Esta experiencia es una razón más para aspirar llegar al cielo.. para conocer su carita algún día” Y sí, tengo mi fe fuertemente puesta en estas palabras. Algún día conoceré y abrazaré a mi chiquit@.

A tí mamá que pasaste por esto, comparto tu dolor, entiendo tus pensamientos y miedos. No estás sola. No pierdas la esperanza. Sigue adelante y pronto, muy pronto recibirás la sorpresa más grande y hermosa de tu vida.

Con todo mi corazón a mi primer bebé:

Te pedí con mi fuerza al universo,

Te escribí en un par de versos que mandé volando al cielo.

Te pedí, te soñé y te amé sin conocerte.

Mis abrazos te llamaban a un ladito de la cama.

Te soñé, presentí cada día tu mirada, tu llegada.

¡Te amo!

ygtm