¿Que llevar a la maternidad?

¿Que llevar a la maternidad?

Estamos a días de conocer a Fernanda, y con Mariana no tuve ni tiempo de hacer una maleta REAL y empacar lo necesario (me faltaron muchísimas cosas), asi que esta vez la hice con mas tiempo, revisando varias listas de otros blogs y gracias a varios tips que me dieron creo que ya está completamente lista.

Aquí les dejo la lista que yo hice y creo que son cosas necesarias e indispensables para esos días en el hospital. En lo personal, se me hizo mas práctico meter todo en una sola maleta (mis cosas, las de Fernanda y mi esposo) pero ya depende de ti como decidas hacerlo.

Para mamá

  • 2 pijamas cómodas y de botones (para poder dar lactancia sin problemas)
  • Ropa interior (siempre empaco de mas, no vaya a ser… 5 y los MAS cómodos que tengas)
  • 2 brassieres de lactancia para el día y 1 para la noche (son mas aguaditos)
  • 2-3 pares de calcetines
  • 1 cambio de ropa para la salida de la maternidad. (Busca algo cómodo, aguado y que sepas que te quedará… por ejemplo yo empaqué unos leggins y blusa de botones)
  • Toallas femeninas nocturnas (las mas grandes que encuentres jajajaja) o también puedes comprar pañales de adulto y no sentirte tan incómoda.
  • Bolsa de aseo personal (shampoo, cremas, cepillo de dientes, ligas, jabón de cara, cepillo de cabello, etc.)
  • Maquillaje (algo básico pero siempre necesaria para no verte tan demacrada 😅)
  • Pads absorbentes para lactancia
  • Lanolina para pezones
  • Faja o venda para post parto
  • Cremas post parto
  • 1 paquete de toallitas húmedas (en estos momentos querrás mas suavidad al limpiarte)

Para tu bebé

Tu bebé no necesitará ropa durante la maternidad porque usan la del hospital, así que lo que te enlisto aquí de ropita es para la salida a tu casa. Yo llevo de mas porque con Mariana me pasó que llevaba solo 1 mameluco y lo manchó todo de popó antes de salir y fue un caos… asi que mas vale prevenir jajaja.

  • 3 oansies interiores
  • 3 mamelucos
  • 2-3 pares de calcetines
  • 2-3 pares de guantes (estos si los pueden usar en el hospital)
  • 2-3 gorritos (estos también)
  • 2-3 repetidores
  • 1-2 cobija tipo muselina
  • Si estas en época de frío, una cobijita calientita no está de más
  • Aretitos de oro de punta picuda para perforación (si tienes niña)
  • 2-4 pañales por si acaso
  • Algodón

Para acompañante

  • Pijama
  • 1 cambio de ropa
  • 2-3 ropa interior
  • Bolsita de aseo personal (jabón, cepillo de dientes, etc.)
  • Calcetines

Extras

  • Aceites esenciales (lavanda para relajarte, menta y limón para olerlos directo en momento del parto)
  • Disfusor
  • Pelota de pilates
  • Playlist con música que te relaje y te guste
  • Snacks (te dará mucha hambre y necesitas energía. Llévate barritas, nueces, arándanos, y cositas que te gusten que te animen en ese momento)
  • Termo con agua, limonada, jamaica (para mantenerte hidratada)
  • Almohada de lactancia (Con M no llevaba y me la regalaron en la maternidad y me ayudó muchísimo a sentirme cómoda para darle pecho)
  • Capita de lactancia (esta no es necesaria, solo si no te sientes cómoda o hay mucha gente, nunca falla)
  • Tener instalado el carseat en el auto
  • Documentos necesarios e identificaciones oficiales
  • Cargadores de celular (para ti y tu acompañante)

…you got this mom!

Cuando eres agradecido, todo cambia.

Cuando eres agradecido, todo cambia.

Mi proceso de maternidad ha sido muy diferente al que yo imaginé cuando apenas era una adolescente y soñaba con algún día convertirme en madre. Me casé a los 23 años de edad y no estaba en nuestros planes a corto plazo el ser padres. No fue hasta después de cuatro años de casados que decidimos buscar un embarazo. Estuve en varios tratamientos de fertilidad ya que era casi imposible que yo quedara embarazada debido a una serie de diagnósticos que yo ni sabía que padecía. Fue un camino difícil en el que yo tuve que aprender a esperar el tiempo perfecto de Dios. Recuerdo muy bien un día después de haberlo intentado casi todo, me rendí de vivir pensando todos los días en cuando iba a estar embarazada y decidí vivir agradecida. Puse mi enfoque en lo que si tenía y en confiar en que mi momento llegaría. Mi perspectiva cambió y lo dejé todo en manos de Dios. No pasó mucho tiempo cuando mi doctor sugirió intentar una vez más y esta vez todo fue diferente. Para nuestra sorpresa, quedé embarazada de cuatrillizos. Sentíamos una emoción que no podíamos con ella, que aún recibiendo estadísticas de todo lo que podía salir mal con mi embarazo y los bebés, nada nos detenía el estar agradecidos con Dios por esta gran bendición. Mi momento había llegado y mi actitud fue clave en mi embarazo. Siempre creí que Dios me había dado a mis cuatro bebés y Èl tendría cuidado de ellos hasta la semana perfecta en la que ellos nacerían. Mi embarazo  se podría decir que fue muy normal, obviamente me atendieron especialistas en múltiples, y llegué hasta la semana 34 sin ninguna complicación. Lo más difícil fue cargar con mi panza, que como se podrán imaginar era enorme pero no me importaba con tal de que nacieran fuertes y sanos los cuatro. 

Ya que nacieron los bebés y gracias a Dios todo perfecto, mi esposo y yo nos enfrentamos a un reto más grande que fue el cuidar 24/7 de cuatro bebés prematuros al mismo tiempo. De nuevo, me aferré a vivir agradecida porque estaba cumpliendo mi sueño de ser mami y aunque el cansancio era extremo ya que nos tardábamos una eternidad para darle de comer a todos los bebés cada tres a cuatro horas, lo hacía feliz sabiendo que era una etapa que pasaría. Leí y escuché a varias mamás hablar de lo que es la depresión post parto, ansiedad, muchos cambios hormonales y sé que es algo muy real que le pasa a muchas mujeres. Así que siempre estuve consciente de mis emociones y la clave fue el apoyo de mi esposo. Él estuvo día y noche conmigo durante un par de meses gracias a que tiene muy buenas prestaciones en su trabajo y nunca me sentí sola. También aprendí a aceptar ayuda de mi familia y a entender que yo sola no podía cuidar a cuatro bebés. Siempre trataba de buscar un tiempo para mi durante el día para orar y para hacer algo que me hiciera sentir bien. Es muy fácil dejar tu bienestar a un lado y dar todo por tu bebé ya sea tengas uno o cuatro, ya que demandan casi todo tu tiempo, pero no puedes dar lo mejor de ti si no te cuidas primero tú. 

Mi vida cambió radicalmente en todos los sentidos, económicamente, físicamente, emocionalmente pero espiritualmente mucho más. No solamente experimenté ver crecer cuatro milagros dentro de mi pero el poder verlos crecer día con día, ver sus avances, sus primeras palabras, sus primeros pasos, me llena de agradecimiento y me recuerda todas las veces que yo le pedí a Dios un hijo. No te voy a mentir, el cansancio es algo inexplicable, me ha costado muchísimo todas las desveladas, dolor de espalda por tratar de cargarlos a todos, cansancio físico de estar activa todo el día atrás de ellos, lavar ropa todos los días, lavar biberones, cambiar más de 20 pañales al día, prepararles todas sus comidas, que se enfermen todos al mismo tiempo, etc. Y si puedo llegar a estresarme y decir ya no puedo más, pero basta con solo voltear a ver sus caritas y todo vale la pena. Siempre que me dicen que tengo mucho trabajo al ser mamá de cuatrillizos, yo contesto si, pero es mucho más el amor multiplicado por 4. En días difíciles es cuando aún más recuerdo lo agradecida que estoy de poder vivir esta increíble experiencia de ser mamá de cuatrillizos.

ygtmm

 

Mi amor por ti es para siempre

Mi amor por ti es para siempre

Mi amor por ti no se va. Te conviertes en hermana mayor, tal vez tienes miedos e inquietudes. ¿Como será ahora? ¿Compartiré a mamá? ¿Ya no seremos solo los tres?

Mi amor por ti es único. Cada hijo tiene algo diferente que enseñarle a su madre. Cada hijo es una muestra del amor mas puro y claro que existe.

Mi amor por ti es fuerza. Porque desde tenerte en mi panza, cargar contigo, mi fuerza física y mental ha crecido al mil por ciento. Porque cada día al levantarme nacen unas fuerzas de querer vivir al máximo y entregarte todo.

Mi amor por ti es sencillo. Amarte ha sido lo más fácil de mi vida, lo más natural y perfecto. Desde que te sentí, desde que te vi, desde que nos volvimos tu y yo madre e hija, todo ha sido sencillo.

Mi amor por ti es puro. Desde lo mas profundo de mi ser, esa pureza que hay en mi corazón es tuya. Todo lo que me haces sentir es puro y claro, no hay nada que le quite su color y transparencia.

Mi amor por ti crece. Todos los días te admiro mas, me sorprendes más y me llenas de satisfacciones enormes. Todos los días mi corazón crece al mil por ciento.

El amor por ti es único y es para siempre, y así será también para tu hermana… único en su propia perfección. El amor de una madre no se divide, se multiplica. Te amo a ti por convertirme en tu mamá, por enseñarme que puedo ser y crecer cada día mas. Te amo porque descubrí que soy una mujer diferente, y así tu hermana me enseñará otras cosas nuevas. Nuevas experiencias y retos, pero siempre creciendo juntas en amor.

Recuerda, siempre serás mi primer bebé… la que me enseñó el amor mas puro y perfecto, la que me enseño a ser mamá.

…you got this mom!

Querida futura mamá

Querida futura mamá

Hoy quiero escribirte a ti, futura mamá, que acaba de cambiar tu vida con una simple noticia y estalló tu corazón con mil emociones.

Al principio sentirás que el tiempo pasa muy lento, y estarás ansiosa por ver la cara de tu bebé… contarás los días y semanas para poder tenerlo en tus brazos y te aseguro que mas rápido de lo que crees lo tendrás.

Quiero decirte que los cambios son reales. Tu cuerpo es sabio y es increíble como el cansancio se apodera de ti, más los primeros meses. Sentirás tanto sueño que ni siquiera entenderás porque pesan tanto tus ojos, y esperarás con ansias el momento de volver a tu cama.

Probablemente escucharas mil consejos, de tías, mamá, suegra, amigas, y hasta de algunos hombres que creerán conocer el dolor de parto. Probablemente alguien te recomendará libros, los leas, vayas a cursos, te informes, te asesores, preguntes, pero hoy te digo: nada de esto se compara con la realidad, con TU realidad.

Todas las historias que escuches, el típico “aprovecha y duerme”, las anécdotas de cada mujer cercana en tu vida de como nació su bebé serán diferentes a tus propias historias.

No te estreses tanto por lo que va a pasar y como va a pasar, está bien informarte de todo, pero al mismo tiempo esta bien no saber tanto. Tu cuerpo está diseñado perfectamente que sabe como tener vida dentro de el, y sabrá que hacer cuando llegue el momento.

Nueve meses le toma a tu cuerpo cambiar en todos los sentidos, no esperes tener un cambio de la noche a la mañana después de haber tenido a tu bebé. Todo lo que ves en las redes sociales pocas veces es real, y no hay mamá que no haya sufrido. Abrázate y dale las gracias a tu cuerpo por este gran milagro llamado vida.

Querida futura mamá, hoy solo quiero decirte que disfrutes el momento, pero también se vale quejarse, decir que estás incómoda y sin poder dormir. Todas lo hemos vivido y sabemos que es REAL y también nos quejamos más de una vez.

No te compares con otras historias, estás a punto de crear la tuya. Si tienes miedo, de no saber que va a pasar, no saber que hacer o como ser mamá, no te preocupes, lo seguirás teniendo. Pero nacerá algo mucho más grande en ti, nacerá saber que hacer en momentos de crisis, tu instinto, una mujer nueva, un corazón más grande, unas fuerzas inexplicables, unos oídos que escuchan a kilómetros de distancia, ganas de vivir mejor, de hacer mejor las cosas, un amor incondicional que jamás creíste que podía existir.

Nacerá en ti la mejor mamá para tu hijo.

… you got this mom!

Cuando la dulce espera se pasa de dulce: Diabetes Gestacional

Cuando la dulce espera se pasa de dulce: Diabetes Gestacional

Creo que todas las mamás en algún momento de nuestro embarazo oímos: “Tienes que comer por 2” o el típico “Ahorita puedes subir todo lo que quieras de peso, estas embarazada no pasa nada” y yo ingenuamente me lo creí.

Con 23 kilos de más a mis 6 meses de embarazo me diagnosticaron con Diabetes Gestacional y en ese momento me cayó el veinte, que sí pasa algo si subes de más y que no, no puedes comer lo que quieras sin control solo porque tienes un bebe en tu panza. Es más, es cuando mas te debes de cuidar. La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que solo ocurre cuando estas embarazada, aunque no hay estudios que aseguren porque ocurre exactamente se sabe que la placenta disminuyen la acción de la insulina en el cuerpo generando un tipo de resistencia a la insulina. A pesar de que no es peligrosa la diabetes gestacional si no se cuida puede afectar la salud y el desarrollo del bebé al igual que generar una predisposición a desarrollar diabetes en un futuro. Y sí, cuando te diagnostican con algo así, aprendes muchas cosas de las que antes no te preocupabas.

Todo empezó cuando me quise embarazar y traía 5 kg de más y dije equis, si de todas maneras voy a subir de peso 5kg no hacen la diferencia. Después, cuando empecé a comerme todooooos mis antojos a todas horas y sobre todo sin medida, no pasa nada si te comes 1 docena de donas tu solita, todo mundo en las películas lo hace, ¿No? Luego, cuando empecé a subir de 2-3 kg cada mes y a pesar de que mi doctor me lo advirtió no escuche. Y ya la gota que derramó el vaso fue subir 7 kg en un mes porque pues, era Navidad. Cuando me di cuenta que me tocaba mi chequeo de las 24 semanas algo en mi ya sabia que iba a tener diabetes.

Después de haber salido por encima del rango, llorar día y noche por que pude haberme evitado todo esto y de haberme hecho más pruebas de las que puedo contar con 1 mano para confirmar que efectivamente si tenía Diabetes mi doctor me mando con una nutrióloga especializada para poder empezar el tratamiento. Lo primero era estar en una dieta estricta baja en carbohidratos para lograr no solo frenar la subida de peso sino incluso bajar grasa durante el embarazo (es importante que este tipo de dietas solo las hagan con un especialista y no ustedes solas) y también hacer ejercicio. Si en un mes no lograba bajar mis niveles de azúcar tenía que empezar a tomar medicinas y corría el riesgo de que no se me quitara la diabetes una vez nacido Sebastian. Después de haber logrado mantenerme en un régimen de dieta estricto durante un mes me hice la prueba de glucosa y esta vez salí abajo.

Durante los últimos 3 meses de mi embarazo me la pase a dieta y con muy poco rango de error para lograr revertir todo lo que había subido en el embarazo. No sólo deje de subir peso sino que incluso baje, y creo que al final viendo todo hacia atrás fue una bendición disfrazada. Entender que no porque estés embarazada significa que puedes dejarte de cuidar o que es justificable subir 25 kg en 9 meses. Al final del día puedes poner en riesgo a tu bebé y a ti misma.

Hoy en día sigo en riesgo de que en mi siguiente embarazo me de diabetes gestacional y de hecho si es que me da es muy poco probable que se me quite. Se que muy pocas veces se habla de este tema y sobre todo no se habla de que realmente si te puede pasar. Espero que toda esta información les haya servido y que aprendan en cabeza ajena y logren mantener una subida de peso “saludable” durante el embarazo. El que no puedas subir de peso sin control tampoco quiere decir que no te puedas dar unos antojos o que si tu complexión y el desarrollo de tu embarazo te llevan a subir 15,20,25 kg quiere decir que este mal. Simplemente que deben de tener cuidado y siempre estar asesoradas por un especialista de la salud.

Les mando un beso y espero que sepan que cualquier duda o comentario me pueden escribir directamente a mis redes sociales.

Saludos,
Domenica

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Amenaza de aborto

Amenaza de aborto
POR: ALE DE LA GARZA

Dicen que cada embarazo se vive diferente. El mío ha sido de alto riesgo por amenaza de aborto. Les voy a compartir cómo lo he vivido con intención de quitar tabús, apoyarnos entre nosotras y concientizar a las personas de nuestro alrededor a ayudarnos en los momentos difíciles.

Amenaza de aborto. Suena horrible, ¿no? La verdad es que sí es horrible.

Soy Ale, estoy embarazada de 33 semanas de mi primer bebé y hoy les voy a explicar un poco de lo que ha sido mi experiencia. Quise escribir en este blog para que aquella persona que esté pasando por algo similar, sepa que estas situaciones son bastante comunes y que, sí, sí hay esperanza de que todo salga bien.

Para algunas mujeres, incluyendo mi mamá, estar embarazadas ha sido su época más bonita y mágica de la vida. Para mí, ha sido la etapa más angustiante que he tenido en muchos sentidos.

Es obvio que también ha sido bonito y emocionante. Pero haber vivido algo como una amenaza de aborto y haber estado en reposo absoluto dos meses, es complejo a nivel físico y psicológico. A demás, soy de Monterrey y por cosas de la vida vivo en la Ciudad de México, donde no tenemos a ningún familiar ni mi esposo ni yo.

He pasado por 3 ginecólogos diferentes y por muchos altibajos de emociones en esta aventura que se llama embarazo. Este post, como dije antes, es para compartirles mi experiencia, todo consúltenlo con sus ginecólogos obviamente.

Todo empezó así…

Me enteré de que estaba embarazada a la semana 5. No me atreví a voltear la prueba yo sola y le pedí a mi esposo que él la girara para ver el resultado. Considero que sí estaba lista para embarazarme, fue algo que planeamos cuidadosamente. Pero el hecho de que pegara en el primer intento hizo que me hiperventilara un poco (o mucho) cuando vi que salió positivo hahaha. Verlo a él tan calmado y feliz me hizo tranquilizarme, y con los días, me empezó a caer el veinte.

Fuimos con la doctora a todo el procedimiento de rutina para ver que estuviera bien el progreso, y nos dio su visto bueno. ¡Nuestro bebé era un ajonjolí! Descargué una app para ir leyendo y enterarme de las cosas del desarrollo de nuestro bebé y compré algunos libros. Le avisamos a nuestros familiares más cercanos y todo empezó a tomar forma.

El primer susto…

Cuando teníamos 8 semanas, tuve un “hematoma por implantación”. Básicamente, es un sangrado con ciertas características. En mi caso, era como cuando son tus últimos días de menstruación y en poca cantidad. Súper asustada, le llamé a la doctora y me pidió que me tranquilizara, que “probablemente” no era nada tan grave y que me revisaba al día siguiente. Yo pensaba ¿probablemente? ¿Es en serio? ¡Quiero que me revisen YA!

Al día siguiente en la consulta, la doctora confirmó su diagnóstico y me pidió llevar un reposo relativo por dos semanas. Reposo relativo meaning hacer tu vida normal sin hacer ejercicio, cargar cosas pesadas ni tener relaciones sexuales. También me dio una pequeña dosis de progesterona por esos 14 días.

El peor momento…

Todo iba bien, yo me sentía bien. El susto había pasado. Pero justo al término de esas dos semanas de reposo relativo: ¡FUM! Tuve un sangrado rojo y abundante. Pensé que todo había acabado. La doctora me había explicado que cuando el sangrado es rojo y abundante puede significar un aborto.

Llorando (mucho), le llamé para saber qué hacer. No quería moverme, no quería ver la taza del baño, no quería analizar mi calzón manchado. Me di cuenta de lo demasiado que quería a esa semillita que se estaba formando dentro de mí y que no estaba lista para perder la esperanza. Y es que nadie te prepara para perder un bebé. La gente habla de la ciencia y que el cuerpo es sabio, pero realmente ¿quién está preparado para vivir algo así? Lo superamos como podemos, pero es algo que no es fácil de digerir.

Me fui con mi esposo a urgencias del hospital más cerca de donde vivimos (ya saben que aquí hay muchísimo tráfico así que era la mejor opción). Llegué, y me revisaron varios residentes de ginecología. Hasta la fecha no sé porqué no me reviso el ginecólogo de guardia inmediatamente, pero en el momento lo único que quería era que alguien me ayudara a saber qué estaba pasando.

Nadie me decía nada. Llegamos ahí a las 10 am, me revisaban y me revisaban y no supe nada hasta las 2 pm que llegó mi doctora de una cirugía. Nadie me quería decir nada porque no “eran mis doctores” pero imagínense la angustia por la que pasamos esas horas sin saber si ya había perdido o no a mi bebé y sin saber cuál era el pronóstico.

La doctora me dijo que lo que tenía era un “desprendimiento de placenta” y que podía llamarse amenaza de aborto. Me recetó muchísimo medicamento y me dijo que lo único que podíamos hacer era reposo absoluto. En cama todo el día. Solo podía pararme a bañar y hacer del baño LI TE RAL. Entre menos me moviera, era mejor.

Y así pasaron los días, las semanas y luego los meses. Cada día con sangrados diferentes. Cada día sin saber cómo iba el proceso porque la doctora que me atendía “no me podía revisar” por su apretada agenda y que porque, según ella, era mejor no moverme de la cama ni para ir a consulta (para mí era una tortura no saber cómo iba todo).

Decidimos cambiarnos de doctor y nos enteramos de que la dosis de medicamentos que me estaba dando la primera doctora era demasiado alta y que mi bebé seguía vivo y que ya no estaba en peligro.

El final “feliz”…

A los 4 meses de embarazo pude empezar a vivir poquito a poquito un embarazo “normal”, se podría decir que incluso lo he disfrutado. Hasta hemos viajado a varias partes ¿quién diría? Pero quiero decirles que me quedó una especie de estrés postraumático y ansiedad. Con el tiempo se ha puesto mejor, pero en un principio no había día en que no me revisara el calzón a ver si había sangre.

Me costó mucho trabajo empezar a decirle a mis amigos que estaba embarazada y empezar a ilusionarme genuinamente con la llegada de mi bebé. Emocionarme sabiendo que nada es seguro en esta vida me hizo ver las cosas de una manera diferente.

Después, decidimos volver a cambiarnos de doctor porque el que habíamos escogido no encajaba con nosotros. El no conocer a nadie aquí en la ciudad que nos pudiera recomendar a alguien fue un tema importante. Quiero aprovechar para invitarlas a siempre pedir segundas opiniones y no tener miedo ni sentirse mal por querer cambiarse de médico si algo no les late. Tenemos todo el derecho de sentirnos en manos de alguien que nos de seguridad y tranquilidad.

El apoyo es lo más importante…

Si alguien está pasando por algo similar a lo que pasé, les puedo decir que cuento los días para poder tener a mi bebé en mis brazos y terminar lo que ha sido esta hermosa pesadilla. Es una mezcla de emociones demasiado variada y, en mi caso, hice todo lo que estaba en mis manos sin saber si iba a funcionar, pero con muchísimo amor y fe; decidí no quejarme ni un solo día de no poder moverme, no quejarme de las muchísimas inyecciones que me tuve que poner, no quejarme de desmayarme en la regadera por tanto medicamento, no quejarme de tener que poner mi empresa de lado y enfocarme en tratar de estar tranquila para ayudar a la recuperación.

El apoyo de nuestros familiares y amigos es muy valioso en estos momentos. Tuve la suerte de que mi mamá pudiera venirse a ayudarnos esos meses y fue lo mejor que pudo pasar.

Si no les ha pasado, pero conocen a alguien que le está pasando o le pasó, sea cual sea el final de su historia, por favor apóyenlos en los momentos difíciles (digo apóyenlos porque los esposos sufren igual o más).

He escuchado decir a mucha gente que “entienden la situación” y que “ha de haber sido muy duro” pero se los juro, es complicado verdaderamente ponerse en los zapatos de otra. Hasta que lo vives, te das cuenta de lo difícil que es y de todo el amor y apoyo que necesitas.

Ahora me siento con ganas de crear conciencia y apoyar también a todas las que han tenido un embarazo de alto riesgo como yo. Decirles que pasar ansiedad es normal y que somos tan fuertes que sea cual sea el resultado podremos con ello. Decirles que le pasa a mucha gente y que todo va a estar bien.

Yo no tuve nauseas, ni dolores de cabeza, ni ascos. Pero se los juro que si hoy me preguntaran si hubiera preferido pasar por eso en vez de tener un embarazo de alto riesgo, diría que sí sin pensarlo.

Y a las que han tenido un embarazo que han vivido como la etapa más feliz de su vida, quiero decirles que han tenido muchísima suerte en vivirlo así y que a las que no nos fue tan bien nos ayudaría mucho que en los momentos difíciles se acordaran de nosotras para una llamada, una visita y unas palabras de apoyo.

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Un embarazo diferente

Un embarazo diferente
Por: Carolina Sánchez

Después de 9 meses, estoy a punto de llegar al final de mi embarazo en donde he vivido de todo. Quisiera compartir muchas de las cosas que me han pasado estos meses, porque sé que muchas mujeres no tienen el embarazo “ideal” como yo.

No soy mama primeriza, este es mi segundo embarazo. Del primero sólo puedo decir que vomité los 9 meses y en el tercer mes me tuvieron que internar por hiperémesis gravídica, (sí, esa enfermedad que le da a un porcentaje de las mujeres donde es tanto el vómito que te tienen que internar para ayudarte a hidratarte), y por lo mismo que fue tan pesado el embarazo terminé en una cesárea programada, así que no supe que era una contracción, lo único que quería era que los vómitos terminaran.

Pasaron los años y el cuerpo y tu cabeza se olvidan de lo difícil que fue esa etapa y vez bebés y dices “¡quiero otro!”. Todo el mundo te dice que cada embarazo es diferente y no tiene por que pasarte igual… y sí, me volví a embarazar y no ha sido igual, ha sido diferente porque ahora si me ha pasado de todo.

Me di cuenta que estaba embarazada por que empecé con unas nauseas horribles. El día del cumpleaños de mi esposo, habíamos planeado una fiesta familiar y como vomité todo el día tuvimos que cancelar y como nadie entendía porque tuvimos que decirles que estaba embarazada (sin sorpresas, ni nada emocionante jaja).

A partir de ese momento no he dejado de vomitar y tener nauseas, y por lo mismo las primeras 12 semanas estuve completamente noqueada, donde solo quería dormir y vomitar, lo cual es más complicado cuando tienes un hijo de 4 años al que tienes que perseguir. Pasando las 12 semanas los síntomas bajaron un poco pero para mi suerte un día me levanté con un mareo increíble… sentía cama loca, ni en mi peor borrachera me había sentido tan mareada. Le hablé a mi doctor me mandó con el otorrinolaringólogo, y pues resulta que de la noche a la mañana perdí mi oído izquierdo, ¡quedé sorda de un lado!

Y dices ¿por qué?… pues no tiene nada que ver con el embarazo, a cualquiera le puede pasar. Me dio hipoacusia súbitame tenía que medicar de inmediato para tratar de recuperarlo, entonces… a tomar cortisona en la semana 14 del embarazo.Después de todo si logré recuperar un poco mi oído, pero sigo medio sorda del lado izquierdo.

Sigo vomitando y ha sido toda una aventura, con días excelentes donde te sientes que las puedes todas, y días donde no puedo ni salir de la cama por que las náuseas y los vómitos no paran. Por lo mismo me dio anemia, entonces inyecciones de hierro y resulta que se alteró mi tiroides (neta, ¡¿a quien le pasan todas las cosas raras del embarazo?! ¡A mi jajajaja!)

Ahorita estoy en la semana 37 y la semana pasada me dio gripa (gracias). Sigo sorda, vomitando, y me siento como una ballena encallada que solo quiere dormir, pero ya no puedo por que mi bebé no me deja de tanto que se mueve y si lo logro me dan ganas de hacer pipí cada 5 minutos.

Es la recta final y no se si va ser parto o cesárea. Realmente como los embarazos no son lo mío solo estoy esperando que ella decida nacer, por que a pesar de lo horrible que son estos 9 meses para mi, lo único que quiero es poder tenerla en mis brazos.

Realmente agradezco a mi esposo y familia (sobre todo a mi hijo) quienes me han tenido que soportar y apoyar durante todo este proceso que espero en unos días ya termine y empezar con la etapa post-parto.

Todos los embarazos son distintos, hay mujeres que admiro que no tienen ni un síntoma y habemos quienes lo sufrimos 9 meses, pero creo que vale la pena. Podemos idealizar un embarazo perfecto en donde aumentes sólo los kilos que debes, pocas nauseas los primeros meses, ningún malestar fuera de lo común, etc. Pero la realidad es que cada una es diferente y así debemos de aceptarlo y dejarnos de comparar con las demás.

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No estoy lista

No estoy lista

Cuando empiezas a crecer y tener más responsabilidades en la vida, buscas más retos profesionales y personales que te hagan sentir exitosa, feliz, bien contigo misma, etc.

Al saber que llega un nuevo integrante a tu vida, hay emoción, anhelo, risas y llantos, pero de pronto comienzas a imaginarte todos esos cambios que llegarán a tu vida y piensas: no estoy lista.

Pero, ¿lista? ¿lista para que? ¿quién se siente completamente lista para ser mamá si nunca lo ha sido?

Ir hacia lo desconocido siempre nos da miedo. Es como cuando vamos a hacer algo por primera vez… el primer día de clases, primer día de trabajo, primer viaje sola, etc. Vamos caminando hacia un lugar que no sabemos como es y eso nos puede asustar y hacernos sentir que no estamos preparadas.

Cuando estaba embarazada de Mariana ese era uno de mis miedos… no saber que hacer, no saber ser una buena mamá. Porque tengo al ejemplo mas increíble que es mi mamá y veo que ella lo sabe todo y si no lo investiga, nos cuida, cocina y siempre nos escucha. ¿Como podría ser yo eso para Mariana?

Durante 9 meses, si cuidas de ti cuidas al bebé… pero cuando nace todo es diferente. Ahora tienes que cuidar de ti y de tu bebé también, y es ahí donde entraba mi mayor miedo. Lo más increíble de todo es que nada ni nadie te prepara para esto más que la experiencia y los días conforme van pasando. Todo se da con una naturalidad que no tenía ni idea que podía existir. Sin que el/ella hable aprendes a saber que es lo que quiere y que solamente tu le puedes dar paz y tranquilidad.

Con el tiempo, vas entendiendo como todo va teniendo sentido. El estar lista no es algo que necesitas, es algo que se va formando con los días y que tu bebé te va enseñando con el tiempo.

Todavía me queda un largo camino para seguir aprendiendo, porque no es fácil ser mamá y ahora más que nunca entiendo a la mía y la admiro cada vez mas.

Si tienes miedos o inseguridades de no saber si lo harás bien, si lo haces bien, si tomas la mejor decisión o elegiste bien, recuerda que lo que a ti te de tranquilidad y felicidad es lo mejor para tu bebé. Nunca vas a estar lista para lo que viene, pero si puedes estar dispuesta a aprender con tu hij@.

…you got this mom!

Los planes no siempre salen como queremos…

Los planes no siempre salen como queremos…

Siempre en la vida vamos planeando cosas y nunca resultan como queremos. Pero más, cuando vamos a ser mamás, queremos todo perfecto y en orden.

Y es que hoy en día te bombardean con mil preguntas. Lo digo por experiencia, porque me acuerdo que cuando estaba embarazada me quede con cara de “what?” cuando me hacían preguntas como: ¿Le vas a dar pecho o fórmula? ¿Vas a hacer colecho? (No tenía idea de que era esto hasta que lo googlié jajaja, significa que si tu bebé va a dormir contigo hasta el año más o menos.) ¿Vas a tener parto natural? ¿Tienes plan de parto? ¿Vas a querer el apego? — que por cierto, ¿qué onda con esta pregunta? jajaja obviamente quieres tener un momento de apego con tu bebé, eso se da, pero bueno de eso hablaremos más adelante.

Tantas preguntas a las que no tenía respuesta porque ni siquiera sabía que significaban o cómo iba a ser todo en el inicio.

Y lo que pasa, es que ahora te hacen planear todo. Desde cómo vas a querer el parto, los doctores, que si los cursos psicoprofilácticos, etc. Y caes en duda de si estás haciendo bien o no las cosas, de si deberías buscar más opciones o planear más las cosas, y la respuesta es: No, tranquila.

Estoy totalmente de acuerdo que planees la llegada de tu bebé, que ahorres y que decidas entrar a clases de yoga pre natal o lo que sea para ayudarte a su llegada. De hecho yo practiqué yoga desde el inicio de mi embarazo y me ayudó muchísimo, pero creo que no debemos de encasillarnos a un plan perfecto porque las cosas nunca salen como las planeas jajaja y lo digo porque a mí me pasó.

Puedes planear tener un parto natural, en agua si quieres, pero debes de tener la mente súper abierta a que si existen complicaciones en el proceso o si tu bebé viene mal acomodado debes optar por una cesárea y eso no te convierte en una mala madre. Al igual el dar pecho, actualmente existe mucho movimiento de las mamás pro lactancia, y qué cool, la verdad es lo mejor poder darle pecho a tu bebé, yo gracias a Dios todavía puedo darle a Mariana lactancia exclusiva, pero si no puedes o no pudiste, no pasa nada, no te sientas mal por eso, ¡¡¡ni por nada!!!

Creo que estamos en un momento donde juzgamos muchas de las opiniones que tienen diferentes mamás. Si estás embarazada o ya tuviste a tu bebé, opta siempre por lo que sientas que es mejor para ti, pero sobre todo para tu hij@. Trata de relajarte si las cosas no salen como las pensaste, no pasa nada.

Lo digo porque yo me tuve que relajar mucho. Mariana llegó 4 semanas antes de su fecha, nació de 36 semanas recién cumplidas. Planeamos un parto natural, y queríamos el momento del apego — que es cuando te ponen encima a tu bebé cuando nace y tu mismo calor regula su temperatura. Y ¿qué pasó? Mariana se adelantó, cuando llegamos al hospital ya tenía 8 cm de dilatación y Mariana a punto de salir que, ¡¡¡ni siquiera mis doctores llegaron!!! Jajaja sí, ya se imaginarán mi locura en ese momento, hasta que dije: “Estoy en un hospital, aquí saben qué hacer”.

Así que hay que relajarnos si nuestros planes no salen a la perfección. Yo siempre he sido muy perfeccionista y creo que, ahora que soy mamá, me he dado cuenta de que es mejor no tener tan planeadas las cosas y disfrutar más. No dejes que las opiniones de otras personas te hagan dudar si lo estas haciendo bien o no. Confía en tu instinto y todo saldrá mejor de como lo planeaste.

…you got this mom!