¿Que llevar a la maternidad?

¿Que llevar a la maternidad?

Estamos a días de conocer a Fernanda, y con Mariana no tuve ni tiempo de hacer una maleta REAL y empacar lo necesario (me faltaron muchísimas cosas), asi que esta vez la hice con mas tiempo, revisando varias listas de otros blogs y gracias a varios tips que me dieron creo que ya está completamente lista.

Aquí les dejo la lista que yo hice y creo que son cosas necesarias e indispensables para esos días en el hospital. En lo personal, se me hizo mas práctico meter todo en una sola maleta (mis cosas, las de Fernanda y mi esposo) pero ya depende de ti como decidas hacerlo.

Para mamá

  • 2 pijamas cómodas y de botones (para poder dar lactancia sin problemas)
  • Ropa interior (siempre empaco de mas, no vaya a ser… 5 y los MAS cómodos que tengas)
  • 2 brassieres de lactancia para el día y 1 para la noche (son mas aguaditos)
  • 2-3 pares de calcetines
  • 1 cambio de ropa para la salida de la maternidad. (Busca algo cómodo, aguado y que sepas que te quedará… por ejemplo yo empaqué unos leggins y blusa de botones)
  • Toallas femeninas nocturnas (las mas grandes que encuentres jajajaja) o también puedes comprar pañales de adulto y no sentirte tan incómoda.
  • Bolsa de aseo personal (shampoo, cremas, cepillo de dientes, ligas, jabón de cara, cepillo de cabello, etc.)
  • Maquillaje (algo básico pero siempre necesaria para no verte tan demacrada 😅)
  • Pads absorbentes para lactancia
  • Lanolina para pezones
  • Faja o venda para post parto
  • Cremas post parto
  • 1 paquete de toallitas húmedas (en estos momentos querrás mas suavidad al limpiarte)

Para tu bebé

Tu bebé no necesitará ropa durante la maternidad porque usan la del hospital, así que lo que te enlisto aquí de ropita es para la salida a tu casa. Yo llevo de mas porque con Mariana me pasó que llevaba solo 1 mameluco y lo manchó todo de popó antes de salir y fue un caos… asi que mas vale prevenir jajaja.

  • 3 oansies interiores
  • 3 mamelucos
  • 2-3 pares de calcetines
  • 2-3 pares de guantes (estos si los pueden usar en el hospital)
  • 2-3 gorritos (estos también)
  • 2-3 repetidores
  • 1-2 cobija tipo muselina
  • Si estas en época de frío, una cobijita calientita no está de más
  • Aretitos de oro de punta picuda para perforación (si tienes niña)
  • 2-4 pañales por si acaso
  • Algodón

Para acompañante

  • Pijama
  • 1 cambio de ropa
  • 2-3 ropa interior
  • Bolsita de aseo personal (jabón, cepillo de dientes, etc.)
  • Calcetines

Extras

  • Aceites esenciales (lavanda para relajarte, menta y limón para olerlos directo en momento del parto)
  • Disfusor
  • Pelota de pilates
  • Playlist con música que te relaje y te guste
  • Snacks (te dará mucha hambre y necesitas energía. Llévate barritas, nueces, arándanos, y cositas que te gusten que te animen en ese momento)
  • Termo con agua, limonada, jamaica (para mantenerte hidratada)
  • Almohada de lactancia (Con M no llevaba y me la regalaron en la maternidad y me ayudó muchísimo a sentirme cómoda para darle pecho)
  • Capita de lactancia (esta no es necesaria, solo si no te sientes cómoda o hay mucha gente, nunca falla)
  • Tener instalado el carseat en el auto
  • Documentos necesarios e identificaciones oficiales
  • Cargadores de celular (para ti y tu acompañante)

…you got this mom!

Mujer maravilla

Mujer maravilla

Hola!! Soy Nora, tengo 28 años y soy de Monterrey. Soy Ingeniera Industrial, la más afortunada de las esposas y hace casi 5 meses mi vida cambió por completo! Me convertí en la mamá de Lucía y con eso llegó a mi vida la felicidad y ¡el amor más grande que he experimentado!

Cuando mi esposo y yo decidimos buscar el embarazo tuvimos la inmensa fortuna de que todo se dio de una manera muy sencilla, al segundo mes ya estaba dándole la gran noticia a Óscar y comenzamos a prepararnos. Todo pasó tan rápido y fluido, que para cuando nos dimos cuenta Lucy ya estaba aquí.

Todo el mundo te dice que descanses las últimas semanas pero como yo me sentía “la mujer maravilla” decidí trabajar hasta un día antes del parto y juraba que usaría el tiempo de incapacidad para re-decorar la casa, ¡JA! ¡No sabía lo que venía!

Todas sabemos el cambio que significa la llegada de nuestro bebé, pero yo quiero platicarles sobre lo que ha sido sin duda, una de las cosas más difíciles de mi vida, dejar la mitad de mi corazón al cuidado de alguien más para regresar a mi vida profesional.

Hay una frase que ya no recuerdo en donde escuché, pero hizo eco en mí… “Las mujeres siempre renunciamos a algo,  tú decides a que renunciar”, suena feo no? Por qué tenemos que renunciar a algo? Cuando yo decidí, encontré eso que todas hemos escuchado y de vez en cuando sentido, la famosísima CULPA.

Desde antes de que Lucy naciera yo tenía claro que quería regresar a la oficina. Independientemente de lo que representa un segundo ingreso a la economía familiar hoy en día, siempre he encontrado en mi trabajo un espacio para desarrollarme, aprender, contribuir y ser yo misma. Y tengo la fortuna de tener un compañero de vida que me  apoya por sobre todas las cosas. ¡Eso es increíble! Pero cuando tienes en tus brazos a tu pequeñ@, ¡todo cambia!

Cuando se acercaba la fecha de regresar a la oficina  entre en negación, no quería buscar guarderías, tanto así, que termine inscribiendo a Lucy un día antes. La última semana antes de regresar fue dificilísima, lloraba a diario (a veces en varias ocasiones) y a escondidas, porque claro, no quería que mi esposo me viera llorar, yo quería verme tan segura y confiada! ¿Que no era la mujer maravilla?

Llegó el tan temido día de separarnos y cuando la deje por primera vez, honestamente fue mejor de lo que esperaba, pensaba que lloraría todo el camino hasta la oficina pero no fue así, tal vez ya había llorado demasiado. Después aprendí que eso que yo sentía tenía nombre y se llama “Ansiedad de Separación” y que generalmente pensamos solo en los niños que estarán con alguien nuevo o extraño pero a las mamás ¡también nos sucede!

Conforme fueron pasando los días, las cosas fueron mejorando, veía como Lucy llegaba en las mañanas feliz de encontrarse con su Miss y me recibía siempre tranquila y con una sonrisa, y esa sonrisa ¡vale muchísimo más que cualquier otra cosa!

Y no lo niego, hay días más difíciles que otros, cuando se enferma, cuando hay demasiado trabajo y no puedes llegar a tiempo por ella o preparar la cena, cuando te dicen que tú pequeña hizo algo y tú no estuviste ahí para presenciarlo, cuando intentas seguir esforzándote por mantener una lactancia “exitosa” y las juntas y los pendientes en la oficina no te dejaron dedicarle el tiempo que se necesita y llegas con las manos vacías a casa…

Son muchos los factores y cuando crees haber brincado un bache, te encuentras con otro un poco más adelante. ¡Nada es fácil! Y el equilibrio suena tan frágil…

No soy experta ni mucho menos, pero les quiero compartir algunos consejos que me han dado y me han funcionado (aunque haya días en que olvide practicarlos)…

1. ¡Confía en el lugar y en la persona con quién vas a dejar a tu pequeñit@!

Yo busqué por cielo mar y tierra y visite solo Dios sabe cuántos lugares hasta que encontré uno que me hizo sentir cómoda y segura y que contaba con las cosas que yo estaba buscando.

2. Reconocer que no somos la única persona que puede cuidar de nuestro bebé

A pesar de que la cultura y nosotras mismas nos hemos puesto el chip de que somos las únicas que podemos y debemos cuidar de ellos, lo cierto es que hay gente a nuestro alrededor que también nos puede ayudar y eso NO está mal. Nota, esto aplica también con los abuelitos, tíos, tias y hasta con tu propio esposo!

3. ¡Entrégate al momento que estás viviendo!

Es súper común que como mamás estamos pensando en mil cosas y vivimos malabareando, te ha pasado que estás en el trabajo y sientes que no estás cuidando bien a tu bebé y que cuando estás con tu bebé sientes que estás descuidando tu trabajo? Enfócate en una sola cosa a la vez y ponte la gorra del rol que estés jugando en ese momento, eso ayuda a bajar el estrés!

4. Reconoce tus emociones y ¡compártelas!

Extrañar a tu bebé y preocuparte por él es lo más natural del mundo, está en tu código genético porque en la antigüedad si tú no estabas presente tú bebé no iba a sobrevivir, pero ya no estamos ahí! Y elegiste a alguien en quien confias para cuidar de tu corazón mientras no estás, te acuerdas?

5. ¡Cuida de ti, se una mujer completa!

A medida de que tu estés feliz tu bebé también lo será, encuentra momentos de disfrute aunque en el trabajo no todos los días sean maravillosos, si lo que estás haciendo lejos de él o ella vale la pena, la sensación de que sacrificas algo se comienza a hacer más pequeña.

Si algo no está funcionando, está bien cambiar de opinión! Nada está escrito en piedra y tú mejor que nadie sabe lo que necesita tu familia.

Y lo más importante de todo, apoyate en tu pareja, con amor y buena comunicación seguro encuentran la manera de hallar su propio camino, recuerda que tooooodo lo haces por tu pequeñit@ y que su felicidad vale más que cualquier otra cosa!

¡Eres la mejor mamá del mundo para tu bebé! ¡No lo dudes nunca, mujer maravilla!

ygtn

La presión social al ser mamá

La presión social al ser mamá

Existen muchos momentos en donde nos podemos sentir presionadas por la sociedad, y ahora siendo mamá cada vez ha ido aumentando. Y no podría hablar de todos los momentos porque nunca acabaría, pero yo creo que mas de una vez nos ha pasado que vez a otras mamás con sus hijos, escuchas o te hacen comentarios que terminan influyendo en tu vida personal.

Estamos rodeados de comparaciones, de formas de pensar diferente, de personas que son muy libres, otras muy aprensivas… constantemente estamos expuestas a los comentarios de otras personas.

Quisiera mencionar algunos ejemplos en los que me he sentido así últimamente, y si a ti también te ha pasado algo similar, que te sientas identificada conmigo.

Mariana tiene 1 año 1 mes, y todavía no camina. Empezó a gatear hasta los 10 meses mas o menos, y yo recibía muchos comentarios de mamás, tías, amigas, maestras, de porque no la estimulaba más… que debería de hacer mas ejercicios con ella, que ahora debo de practicar y practicar mil veces la caminata, etc. Pero yo como su mamá, ahí estoy, observándola siempre, y sé que ella lo va a lograr en algún punto, veo su avance y no pasa nada si no camina ahorita, ya lo logrará en unos meses mas. Sin embargo, no les miento que muchas veces me presioné a mi misma, de porque no lograba lo que otros niños si.

A veces con estos comentarios ajenos a nuestra vida, rutina, etc. nos ponemos “nerviosas” y comenzamos a comparar a nuestros hijos con otros, nuestra vida con la de los demás. Es lo mismo a las que les pasa: “Mi hijo come muy bien” “¡El mío no come nada!” “Mi hijo duerme 12 horas seguidas” “El mío se levanta cada 3 horas” y continuamos cuestionándonos cada cosa y detalle que no hacen.

Sucede desde la forma en como son, tranquilos o llorones, si les das pecho o fórmula, si tuviste parto o cesárea, si caminó al año o se tardó un poco más, si les haces una fiesta en grande cuando cumplen años o solo un pastel, si van a una escuela o a otra, si compramos lo que esta de moda o lo necesario y un sin fin de cosas que como les dije al principio… no podría terminar de escribir.

¿Cómo evitarlo? Creo que no es una receta mágica, porque podemos caer muy fácil en la presión social, pero cuando somos consientes de estas situaciones y lo que estamos haciendo, podemos preguntarnos: ¿Hago esto porque estoy de acuerdo, o porque los demás lo hacen? ¿mis hijos son felices? ¿que me hace feliz? ¿voy con la corriente o contracorriente? Respondiendo estas preguntas, creo que es mucho más fácil centrar nuestras ideas y decidir lo que nosotros queremos para nuestros hijos, y dejar a un lado lo que “todos hacen” o lo que los demás dicen acerca de sus hijos, y concentrarte en tu familia y en los avances que va teniendo cada uno de tus hijos.

Vivimos en una época en donde queremos ser la mamá perfecta y abarcar todo. Una mamá cocinera, trabajadora, emprendedora, pero que le da tiempo a sus hijos, que juega con ellos, se cuida, es fit, come saludable, hace ejercicio, tiene a un esposo ideal, siempre dispuesta, siempre arreglada, con todo bajo control. ¡ESTO NO EXISTE! Nos han hecho creer que podemos ser todo esto para ser “la mejor mamá” y tratamos y tratamos y no podemos lograrlo, y nos frustramos… para llegar más allá de la perfección es ser realmente y demostrarle a tus hijos lo que puedes y lo que no. Que no todo es color de rosa, que no es bueno compararse y que cada quien es dueño de su vida, amándose y aceptándose como es.

Dejemos a un lado la presión social, y empecemos a hacer las cosas que realmente creamos que son mejores para nuestros hijos. Hagamos a un lado los comentarios y comparaciones y enfoquémonos en nuestra familia y nosotras mismas.

… you got this mom!

Mamá primeriza, en todos los sentidos

Mamá primeriza, en todos los sentidos
Por: Emi Vidal

Ser mamá siempre fue mi sueño y estoy muy agradecida de tener un bebé bueno y demasiado feliz como mi Andrés.

Cuando supe que iba a ser mamá, la mente se me lleno de mil cosas; claro, la felicidad más grande que he sentido, pero también el miedo y la angustia me invadieron en ese momento.

Cuando te embarazas y la gente se empieza a enterar, la pregunta que más te hacen es: “¿y no te da miedo el parto?”; en mi caso, el parto era lo que menos me pasaba por la mente y lo que menos me preocupaba. En lo personal, el hecho de pensar que un ser humano estaba a punto de llegar a mi vida, para convertirse en mi todo y ser completamente dependiente de mí y de mi esposo me llenaba de nervios y miedo.

Tener un bebé, sobretodo el primero, es entrar a un mundo completamente desconocido y por más que leas, vayas a cursos psicoprofilácticos, cursos de otro tipo, veas documentales, etc. Nunca vas a estár del todo preparada hasta que llega esa personita a enseñarte tanto, que hasta lo que aprendiste y te preparaste para su llegada se vuelve poco.

Ser mamá primeriza no es fácil, para nada. Es aprender de 0 la profesión más complicada del mundo, pero al mismo tiempo la más satisfactoria. En mi familia, somos muy unidos, y por lo mismo todos aconsejan. Está la típica tía que te dice como hacer todo, las abuelitas que creen que tener un bebé ahorita es igual que hace 50 años y te aconsejan cosas que se hacían en la prehistoria; tu mamá, que se ve reflejada en ti e igual busca que todo lo hagas como lo hizo ella. Aunque a veces puede ser abrumador escuchar tantas cosas y opiniones, sinceramente no se que haría sin esas mujeres en mi vida y sin todo lo que me comparten. Mucho de lo que he aprendido de ser mamá se lo debo a ellas.

Pero por otro lado, te quiero decir a ti, mamá, que nadie sabe mejor que tú lo que tu bebé necesita y lo que es mejor para el/ella. Ser mamá es un reto y más hoy en día que tenemos acceso a la vida de tantas mamás y es muy fácil compararnos. Seas mamá de lactancia exclusiva o de fórmula; mamá que todavía duerme a su bebé en tu cuarto o mamá que duerme a su bebé en su cuarto desde el primer mes; mamá de papillas o mamá de solidos, etc. Eres la mejor mamá para tu bebé.

Y en este camino que yo llevo recorriendo estos 6 meses y medio, el consejo que más me ha servido es uno que me di a mi misma y que me repito todos los días:

“Confía en tu intuición y en tu instinto de mamá, y todo va a estar bien”

El miedo que sentí el 4 de Abril, cuando íbamos camino al hospital a recibir a Andrés, solo de pensar en qué iba a hacer cuando regresara a mi casa con el, se convirtió en extrema felicidad en el momento en el que lo tuve en mis brazos y sentí que todo iba a estar bien. Y aunque a veces me equivoco, me he dado cuenta que ser mamá primeriza es solo una forma de definir la situación de la llegada del primer bebé, porque al final de cuentas, como me dice mi mamá, “nace tu bebé, y te nace lo mamá” aunque no entiendas como.

Ser mamá es lo más mágico y retador del mundo, pero cuando ves a tus hijos crecer y literalmente sobrevivir gracias a ti, y que con solo verte y abrazarte son felices y no necesitan más, te das cuenta de que no hace falta saber nada extraordinario ni estudiar todo acerca del tema, porque darles todo el amor que puedas es siempre suficiente.

ygte

5 cosas que debes hacer al visitar un bebé

5 cosas que debes hacer al visitar un bebé

Cuando nace tu bebé todo es felicidad, emoción y llantos (tuyos y del bebé jaja).

Muchas personas cercanas a ti también se emocionan por la llegada y quieren felicitarte, abrazarte y por supuesto conocer al nuevo miembro de la familia.

Yo nunca pensé que las visitas fueran cansadas. A mi me gusta mucho platicar y estar con gente, pero todo tiene su tiempo y espacio. Les quiero compartir esta lista de cosas que mucha gente hizo por mi y agradezco muchísimo, y me encantaría volver a repetir yo cuando alguna amiga tenga a su bebé.


Visitas de hospital

Si vas a conocer al bebé de una amiga es mejor que lo hagas en el hospital, que sea una visita corta, pero de verdad ¡corta! Jajaja porque luego hay gente que se queda ahi agarrando la platica como si estuvieras en el cafesito y la mamá esta cansada. Necesita descansar.

Yo diría que unos 10-15 minutos son suficientes. Saludas, felicitas a los nuevos papás y te vas.

Creo que las visitas en hospital son más funcionales porque ahí la mamá no se tiene que preocupar por atender a nadie y está más tranquila en ese sentido.

Habrá personas que les guste mucho que se queden ahi horas, pero lo más común es que quieran momento para descansar.

Visitas en casa

Si es una persona más cercana a ti y quieres hacerle una visita a su casa está bien, sólo ten en cuenta que ahora ella está sola con su bebé y necesita ayuda. Al igual que la visita en el hospital, ¡¡¡el tiempo es clave!!! No puedes quedarte ahi toda la vida platicando, a menos que ella te lo pida. Porque luego tal vez es incómodo para ella y quiere seguir haciendo sus cosas o descansar un rato.

Ofrece ayuda

Si fuiste a visitarla a su casa, no dudes en ofrecerle ayuda. Tener a un bebé recién nacido es hermoso pero a la vez súper cansado y necesitas agarrar fuerzas.

Ofrece tu ayuda y cuida al bebé mientras ella puede irse a dormir un rato o meterse a bañar. Necesita tantito tiempo para ella y el sentirse apoyada es bueno también.

Llévale comida rica

Esto es de lo que más se agradece en vez de un regalo. Cuando estás en tu casa con tu bebé, lo que menos tienes es tiempo para cocinar. Terminas comiendo lo primero que vez en el refrigerador y no siempre es algo bueno y saludable.

A mi me pasó que mucha gente llegaba con pan dulce, al principio estaba delicioso, (porque aparte dando pecho quieres comer puro carbohidrato a lo tonto) pero después de un tiempo, todo era pan y hacia falta una buena comida. Así que cocínale algo rico, que se pueda calentar fácil y sea saludable.

Lávate las manos

A mi me encantaba que llegaran a conocer a Mariana y la cargaran un ratito mientras yo descansaba, pero me daba mucha pena estarles diciendo que se lavaran las manos antes de agarrarla. Para mi era sentido común, pero muchas personas no lo saben entonces por eso lo pongo como un punto importante.

Siempre que cargues a un bebé recién nacido, llega directo a lavarte las manos. Estuviste en la calle y no se cuantas cosas tocamos y agarramos en el día, así que más vale prevenir.


Son cosas simples pero muchas veces no las sabemos. Yo antes de tener a Mariana, creo que no hacia ninguna de estas cosas porque no tenía ni idea, por eso decidí hacer esta pequeña lista para las personas que no saben que hacer con la llegada de un bebé y todo sea más fácil para la nueva mamá. Así que si pronto vas a tener a tu bebé, puedes compartir esta lista a todas las personas cercanas para que todo te sea más fácil.

No dudes en dejar tu comentario aquí abajo si crees que haya otro punto importante que alguien haya hecho por ti en esos momentos y lo valoraste.

…you got this mom!

¿Tiempo para ti?

¿Tiempo para ti?

Llevas días sin dormir, no te acuerdas de la última vez que te metiste a bañar por horas y le dedicabas tiempo a arreglarte. Sí, ser mamá de pronto ocupa todo nuestro tiempo, pero… ¿y el tiempo para ti?

No se si a ti te pase, pero muchas veces buscamos tener todo perfecto. La casa, nuestro trabajo, el bebé, la comida, y al final se te olvida lo principal: Tú.

Recordemos que para estar bien con nuestro bebé y con los demás debemos estar bien con nosotras mismas. Amarnos, amar nuestro cuerpo, que aunque esté diferente de como lo conocíamos, es nuestro y ¡¡¡mantuvo a nuestro bebé por 9 meses!!!

Que nunca se te olvide esto: “Eres una chingona”, (y uso esta palabra porque creo que no hay otra que lo describa mejor) porque en tu cuerpo se formó el ser más maravilloso del mundo, experimentaste dolores, emociones inexplicables y cansancio. Te entregas todos los días y buscas siempre lo mejor para tu bebé.

Si, eres una chingona y por lo tanto debes de aplaudírtelo. Date crédito por todo lo que haces, dale gracias a tu cuerpo y no dejes de quererlo.

Que no se te olvide que los momentos para ti también son importantes. Igual de importantes que el jugar con tu hij@, darle de comer, etc. Sé que a veces es difícil encontrar el tiempo para ti, pero busca ese espacio, aunque sean 15 minutos, que sean solo tuyos.

Por ejemplo, si tu bebé ya tiene una rutina y sabes que duerme una siesta larga, ¡úsala a tu favor! O si ya duerme mas por la noche, haz ejercicio, busca una actividad, o simplemente métete a bañar con agua caliente un buen rato y disfrútalo.

Doy el ejemplo de un buen baño porque de verdad es algo que en lo personal me relaja y no piensas en nada jaja. Un momento cualquiera puedes convertirlo en algo para ti.

Sé que a veces no es fácil, pero debes mantener una relación feliz contigo misma, donde te consientas y te abraces todos los días, para poder estar bien con los demás. Puede sonar cursi, pero es el primer paso para estar tranquila y feliz.

Todas pasamos por momentos de desesperación, tal vez unas mas que otras jaja, pero no te compares, nadie tiene la vida perfecta. Tu eres dueña de tu vida y debes de aplaudirte por lo que haz logrado.

Si no lo haces tu, ¿quien lo va a hacer?

…you got this mom!

“You owe yourself the love you so freely give to other people”

Los planes no siempre salen como queremos…

Los planes no siempre salen como queremos…

Siempre en la vida vamos planeando cosas y nunca resultan como queremos. Pero más, cuando vamos a ser mamás, queremos todo perfecto y en orden.

Y es que hoy en día te bombardean con mil preguntas. Lo digo por experiencia, porque me acuerdo que cuando estaba embarazada me quede con cara de “what?” cuando me hacían preguntas como: ¿Le vas a dar pecho o fórmula? ¿Vas a hacer colecho? (No tenía idea de que era esto hasta que lo googlié jajaja, significa que si tu bebé va a dormir contigo hasta el año más o menos.) ¿Vas a tener parto natural? ¿Tienes plan de parto? ¿Vas a querer el apego? — que por cierto, ¿qué onda con esta pregunta? jajaja obviamente quieres tener un momento de apego con tu bebé, eso se da, pero bueno de eso hablaremos más adelante.

Tantas preguntas a las que no tenía respuesta porque ni siquiera sabía que significaban o cómo iba a ser todo en el inicio.

Y lo que pasa, es que ahora te hacen planear todo. Desde cómo vas a querer el parto, los doctores, que si los cursos psicoprofilácticos, etc. Y caes en duda de si estás haciendo bien o no las cosas, de si deberías buscar más opciones o planear más las cosas, y la respuesta es: No, tranquila.

Estoy totalmente de acuerdo que planees la llegada de tu bebé, que ahorres y que decidas entrar a clases de yoga pre natal o lo que sea para ayudarte a su llegada. De hecho yo practiqué yoga desde el inicio de mi embarazo y me ayudó muchísimo, pero creo que no debemos de encasillarnos a un plan perfecto porque las cosas nunca salen como las planeas jajaja y lo digo porque a mí me pasó.

Puedes planear tener un parto natural, en agua si quieres, pero debes de tener la mente súper abierta a que si existen complicaciones en el proceso o si tu bebé viene mal acomodado debes optar por una cesárea y eso no te convierte en una mala madre. Al igual el dar pecho, actualmente existe mucho movimiento de las mamás pro lactancia, y qué cool, la verdad es lo mejor poder darle pecho a tu bebé, yo gracias a Dios todavía puedo darle a Mariana lactancia exclusiva, pero si no puedes o no pudiste, no pasa nada, no te sientas mal por eso, ¡¡¡ni por nada!!!

Creo que estamos en un momento donde juzgamos muchas de las opiniones que tienen diferentes mamás. Si estás embarazada o ya tuviste a tu bebé, opta siempre por lo que sientas que es mejor para ti, pero sobre todo para tu hij@. Trata de relajarte si las cosas no salen como las pensaste, no pasa nada.

Lo digo porque yo me tuve que relajar mucho. Mariana llegó 4 semanas antes de su fecha, nació de 36 semanas recién cumplidas. Planeamos un parto natural, y queríamos el momento del apego — que es cuando te ponen encima a tu bebé cuando nace y tu mismo calor regula su temperatura. Y ¿qué pasó? Mariana se adelantó, cuando llegamos al hospital ya tenía 8 cm de dilatación y Mariana a punto de salir que, ¡¡¡ni siquiera mis doctores llegaron!!! Jajaja sí, ya se imaginarán mi locura en ese momento, hasta que dije: “Estoy en un hospital, aquí saben qué hacer”.

Así que hay que relajarnos si nuestros planes no salen a la perfección. Yo siempre he sido muy perfeccionista y creo que, ahora que soy mamá, me he dado cuenta de que es mejor no tener tan planeadas las cosas y disfrutar más. No dejes que las opiniones de otras personas te hagan dudar si lo estas haciendo bien o no. Confía en tu instinto y todo saldrá mejor de como lo planeaste.

…you got this mom!

Ya nació mi bebé… ¿que siento?

Ya nació mi bebé… ¿que siento?

El nacimiento de tu bebé es el momento que llevas esperando desde que te enteraste que estabas embarazada. Concocerl@, verle su carita, darle mil besos y agarrar sus manitas, es todo lo que anhelas.

Pero, ¿que pasa cuando ya esta aquí?

Como mujer estuviste 9 meses preparándote y cuidándote. Todos esos cambios hormonales, que si tienes asco, vómito, lloras, te ríes, tienes miedo (que luego platicaremos de esto jaja) y de pronto llega tu bebé y todos esos cambios hormonales que tuviste en 9 meses ocurren en un instante (todos juntos!!!) lloras, te ríes, te emocionas, pero también empiezas a extrañar el estar embarazada. Extrañas tenerlo dentro de ti, sentir sus patadas y tu panza redonda… y esto es completamente normal.

Cuando nació Mariana fue un momento de mucho shock emocional porque se adelanto unas semanas, entonces mi cerebro todavía no estaba listo. Aparte de que llegamos al hospital y nació a los veinte minutos!!! (Pueden imaginarse mi shock jajaja)

Entonces cuando ella nació obviamente me emocioné y lloré de la felicidad… pero al llegar a mi casa y ver que ya no éramos dos y teníamos que cuidar a un tercero ahí empezó mi preocupación.

Sentí lo que muchas mujeres sienten pero que nadie te dice nunca… el baby blues.

No se conoce la razón oficial de porque le pasa esto a muchas mujeres, pero si esta relacionado con el cambio hormonal que está sucediendo en nuestro cuerpo, pueden producir cambios químicos en el cerebro y puede causar una depresión.

Ojo! El baby blues es como el inicio de una depresión, pero solo tiene como duración unos 14 días, si esto pasa a más días puede que sea una depresión postparto y debes pedir ayuda a alguien cercano.

Les platico esto porque yo había escuchado los términos pero pensé que eso no pasaba o duraba dos días. Puedes hacer click en los links con información mas detallada de todo para que lo leas con calma, pero lo que quería platicarte es mi experiencia.

Yo cada día me sentía mas sola (y eso que estaba rodeada de mucha gente queriéndome ayudar, mi esposo, mamá, amigos, etc) pero yo sentía una tristeza inexplicable. Lloraba todo el tiempo y ni sabía porque!!! Jajaja

No quería ver a nadie que no fuera mi esposo o mi mamá, no quería hablar con nadie por teléfono… hubo días que ni siquiera agarré mi celular. Me sentía rara en mi cuerpo, lo desconocía completamente. Todo el tiempo estaba cansada y cada vez que lloraba Mariana quería salir corriendo de mi casa. Tranquila, es normal.

Tuve mil platicas con mi mamá que de verdad me ayudó muchísimo y me decía que todo iba a pasar. También platique con una amiga y me desahogué por completo, y ella nunca me juzgó, solo me escuchó y me dijo que platicara con su hermana, que ella también había pasado por algo similar.

Cuando platiqué con ella me di cuenta que todos esos sentimientos que tenía eran normales y que no significaba que no quería a mi bebé… muchas mujeres pasamos por esto y necesitamos calmarnos. Nunca nadie te cuenta la parte “difícil” de ser mamá, siempre ves lo bonito en instagram o facebook y crees que todo es perfecto.

Yo no le veía fin a mi tristeza, obviamente veía a Mariana y me llenaba de una paz y amor inexplicable, pero volvía a ponerme triste y a llorar sin explicación. Que si estas cansada, te sientes incómoda en tu cuerpo, extrañas tu vida de antes, quieres salir corriendo porque no sabes que hacer con un bebé. Si estas o estuviste en una situación similar, es completamente normal. Aproximadamente el 70 – 80% de las mujeres tienen un sentimiento de tristeza cuando nace su bebé.

Mi recomendación es que lo platiques con alguien, dile como te sientes aunque no encuentres las palabras, llora. Apóyate en tu pareja, en tu mamá, hermanos, una amiga o lo que sea pero cuéntaselo a alguien y no te dejes caer, porque si hay una línea muy delgada para llegar a una depresión y eso te pone en riesgo a ti y a tu bebé.

Saca todos esos sentimientos y no te sientas mal por tenerlos, es normal y todo esto va a pasar. Date un tiempo para ti, pídele a alguien que cuide a tu bebé mientras tu te metes a bañar deli por 40 minutos si quieres jaja el tiempo para ti ahora vale más así que ¡dátelo! Te lo mereces.

Es un poco difícil platicar esto porque es algo muy personal, pero yo me sentí mejor y más tranquila cuando supe que muchas lo sentían y que no estaba sola.

Confía en que todo va a estar bien. No se como, pero nuestro instinto de mamá nos hace que podamos con todo!!!!

…you got this mom!

 

“You need a strong family, because at the end, they will love you and support you unconditionally.” – Esha Gupta