La esperanza que llega después de la tormenta

La esperanza que llega después de la tormenta

Bebé arcoíris .- Llamados así, porque su llegada trae consigo una gran luz que da cese a la tormenta.

¡Hola! Soy Fer, tengo 25 años, estoy felizmente casada con mi mejor amigo, mamá de José María (⋒) y de babyM (✩).

Hay situaciones que vemos muy lejanas y juramos que jamás nos sucederán (ajá, como si estuviéramos excentas del destino) y si… sin quererlo, ni pensarlo y mucho menos esperarlo, suceden y llegan para sacudir y poner todo tu mundo patas pa arriba.

Si pensaste en la llegada de los hijos, estas en lo correcto, peeeero y si la cosa fuera al revés…

Las siguientes palabras las quiero dedicar a todas las mujeres que han pasado o están pasando por esto… y las abrazo fuertemente.

Les platico esto, porque hoy en día nadie se atreve a hablar de este tema, muchas parejas se sienten tan mal que prefieren ocultarlo y mantenerlo en secreto por el resto de sus vidas.

A mí no me parece que debería ser así, pues al volverse tabú y un tema tan complicado, todos huyen, pero aquí me tienen y aunque no es algo que hable a la ligera, contaré un poco de esta experiencia, para que se tenga más conciencia y apoyarnos las unas a las otras.

Me pasó hace poco más de 4 años, desperté una mañana sin imaginar que ese día dejaría de latir el diminuto corazón que habitaba mi vientre… Perdí a mi preciosa princesa a las casi 14 semanas de gestación y aunque los doctores corrían e intervenían, fue imposible evitar que sucediera. Y he de confesar, que pensé lo peor, la tristeza y el vacío era tanto que quería irme junto con mi bebé, pues me sentía sola e incomprendida; solo podía repetirme una y otra vez ¿Por qué a mi? ¿Por qué? ¿Qué hice mal? … y es que sólo conocemos las historias de éxito, de la familia, de los amigos, y/o personas cercanas, pero nadie se atreve a platicar qué tal vez antes de esos hijos que tienen hoy en día, perdieron uno, dos o hasta más bebés.

Duele platicarlo, si, las fechas aún son difíciles y hay ciertos factores desencadenantes que todavía me hacen sentir emocional a veces, es una sensación súper rara, el extrañar a alguien que no conozco, pensarlo es abrir la herida que hoy ya está “sanada” pero no es nada de lo que debamos avergonzarnos.

IMG_3591Pero no todo es tristeza, después de la tormenta llegó la calma… y si estás en esta situación, te prometo que llegará.

Dos años y medio después, la vida me premió con un hermoso varón, el regalo por el cual había orado tanto y aquella triste experiencia se convertía en pasado, pero en su viaje dejando demasiado aprendizaje.

Aprendí a disfrutar cada instante y celebrar cada latido de la vida que llevaba dentro, cada síntoma, cada patada, hasta de las náuseas estaba agradecida. Y es que cuando nos encontramos en la dulce espera, muchas veces rezongamos de las cosas a las que no estamos acostumbradas, de los malestares, de los días tan pesados … pero jamás imaginamos que quizá del otro lado del mundo, hay alguien que se muere por estar en nuestros zapatos, aún con toda esa fiesta de hormonas.

Por otro lado entendí y asimile que así tenían que pasar las cosas, que no fue culpa de nadie, que no hice nada mal, que su misión en este plano había terminado a sus escasas semanas y sobretodo, que ese era el plan que Dios tenía para mi, para nosotros como familia, solo él sabía el porque y encontré consuelo en eso; sonará algo loco pero tengo mucha fe de que algún día pueda conocer a nuestra preciosa bebé.

José Maria llegó a nuestras vidas como un rayo de esperanza, un sol… supongo que a todas nos pasa, no podía creerlo, no podía dejar de verlo y abrazarlo, vida de mi vida, era o mejor dicho, es el regalo perfecto y tenerlo en mis brazos después de tanta penumbra, es MEJOR que cualquier cosa que hubiera imaginado.

Reafirmó que sin lluvia no hay arcoíris, que si hay esperanza los sueños se cumplen, mi hijo llegó el día en el que su hermana se fue, y aunque es algo contradictorio, es un día que vamos a celebrar siempre, en gratitud por la fidelidad y la gracia de Dios, por la vida después de la pérdida.

A todas y cada una de ustedes, hayan pasado por esto o no, pero que sin conocernos caminamos juntas por esta senda llamada “maternidad”, hoy les digo, de mamá a mamá… ¡Disfruta!, disfruta esta maravillosa rueda de la fortuna, agradece cada subida y bajada, los días buenos y los no tan buenos, cada risa, cada llanto, cada berrinche, porque te aseguro que ese día no se repetirá más, bien dicen que el tiempo corre y no se detiene, valora cada segundo, regocíjate, porque compartir la dicha de dar vida con la tierra y el creador, es lo mejor que como mujer nos puede pasar; recuerda que esta grandiosa labor requiere felicidad y amor, no perfección.

Sé que habrá días que creemos que no podemos continuar, que todo se vuelve difícil y cansado, pero les prometo que después del túnel, siempre se hará presente ese rayito de luz… por ejemplo, hoy me toma fuertemente de la mano mi pequeño arcoíris, acompañándome en este hermoso viaje llamado vida.

Solo respira, confía y vuelve a comenzar.

ygtf

No eres la misma

No eres la misma

Hace tiempo en una reunión, una amiga me dijo que algunas a veces extrañaban “a la lily de antes”… me quedé en pausa y me pregunté ¿la de antes? pero, ¿que extrañan de mi que no soy ahora? ¿antes de que? ¿antes de ser mamá?

Estuve pensándolo mucho, dándole vueltas en mi cabeza, ¿que había dejado de hacer? ¿Que era lo que podrían sentir que me faltaba? Y me di cuenta que era lo todo lo contrario.

No me faltaba nada, si no que había comenzado a descubrir una parte de mi totalmente nueva. Una versión en donde existen nuevos retos y nuevas prioridades. Una versión de mi donde mis temas de conversación cambiaron y mis preocupaciones también.

Hace poco leí un texto escrito por una mamá, que decía:

Cuando por fin conozcas a tu hijo, recuerda, no tienes que quedar bien ante nadie, no tienes porque volver a ser la de antes, ni debe nadie hacerte creer que la de antes era mejor.

Ser mamá te cambia totalmente el panorama en muchísimas cosas. En todos los ambientes y aspectos eres otra, con tu esencia, pero te conviertes en una nueva TU.

Dejé a un lado las cosas superficiales, hice a un lado los temas sin sentido y comencé a preocuparme por cosas que antes no hubiera imaginado.

Tal vez ya no hablo tan seguido con algunas amigas, pero nunca las he dejado atrás. Procuro a las viejas amistades que son para siempre, sin embargo, hice nuevas amigas con las que me siento identificada por que vivimos las mismas etapas juntas. Puedo bromear y hablarle a alguna de ellas para quejarme, reírme o llorar y se que me van a entender.

He crecido y aprendido mucho mas de lo que yo imaginaba siendo mamá.

Todas cambiamos. Nos convertimos en una mejor versión de nosotras mismas, porque buscamos ser el mejor ejemplo para nuestros hijos. Porque aprendemos día con día algo nuevo de ellos y más aún, de nosotras mismas.

Conocí el amor mas profundo, el que no se puede explicar con nada hasta vivirlo en carne propia.

No soy la misma. Estamos en constante cambio, cada día voy creciendo y madurando junto con mi maternidad y eso me hace feliz.

…you got this mom!

Yo también juzgué

Yo también juzgué

Día internacional de la mujer… día en donde se conmemora y celebran a aquellas mujeres que lucharon por tener igualdad y respeto. Un día muy importante, históricamente, pero mas allá… un día que me hace pensar en mi, en todas, en aquellas mujeres que juzgué, en aquellas mamás que señalé, en aquellas que critiqué.

¿Cuantas veces no hemos juzgado a alguien sin conocer su realidad? Hago esta pregunta y me vienen mil y un pensamientos a la cabeza, porque mas de una vez lo he hecho… y sobre todo antes de ser mamá, cuando se nos hace fácil juzgar y hablar de los demás cuando no estas en sus zapatos.

Yo también juzgué a aquella mamá que perdía la razón y le gritaba a sus hijos en un lugar público. “¿Que le pasa a esa señora?” “¡Que controle a sus hijos!” 
… y ella probablemente ya había perdido la paciencia después de varias horas sin dormir acumuladas, trabajo, casa, familia, y muchas otras cosas.

Yo también juzgué a aquella mamá que le ponía el iPad a sus hijos y tenía unos minutos para hacer cosas. “¿Porque hace eso?” “Yo jamás le pondría el iPad a mis hijos” “Que los entretenga de otra forma”Cuando la pobre mujer ya había intentado de todo y necesitaba cinco minutos de silencio.

Yo también juzgué a las que daban pecho en público. “¿Porque no se cubre?” “Yo no quiero estar viéndole su pecho”Cuando todo lo que quieres y te importa es que tu bebé coma y esté bien, sin ser juzgada y señalada por los demás. Darle pecho a tu hijo es lo mas maravilloso y natural; realmente no lo entendía hasta que lo viví.

Yo también juzgué a las mamás que preguntaban todo. La típica mamá que le marcaba mil veces al doctor, a su mamá y mil amigas para saber si todo estaba bien… Y ahora me río, porque lo he hecho un millón de veces.

Yo también juzgué a las mamás que decidían quedarse a cuidar a sus hijos y no trabajar. “¿Porque no quieren hacer algo de su vida?” “Van a dejar atrás su profesión”…Y me doy cuenta que es la profesión mas difícil de todas, y es el trabajo mas cansado pero con mas satisfacción.

Mil y un veces nos pasamos la vida juzgando a los demás… somos las más duras, incluso con nosotras mismas. Nos hacemos sentir mal, en lugar de levantarnos.

Hoy solo quiero dejarte esto… cuando veas a otra mujer, haciendo algo que tu no harías, piensa que tiene una razón que va mas allá de un pequeño momento.

Seamos menos enemigas y más amigas, menos criticonas y más comprensivas, menos complicadas y más relajadas. Seamos mujeres que apoyan a otras mujeres en lugar de opacarlas. Seamos mujeres que inspiren a otras a ser auténticas, seamos valientes, seamos apoyo, seamos mujeres.

…you got this mom!

¿Quién dijo que ser mamá era ser perfecta?

¿Quién dijo que ser mamá era ser perfecta?

Cuando llegamos a la maternidad, creemos que sabemos, podemos y conocemos todo. Queremos abarcar todas las áreas posibles y muy pocas veces nos dejamos ayudar. ¿Por qué? ¿Por qué nos ponemos un estándar que debemos llenar? ¿Quién nos dijo que teníamos que ser perfectas?

Escribo todo esto, porque a mi me pasa constantemente y no creo ser la única. Queremos estar bien con nuestros hijos, tener todo en orden, la casa, familia, comida, trabajo, hobbies, amigas… nos llenamos de tareas y nos ponemos muchas veces metas y expectativas muy altas. No digo que no podemos hacerlas, pero que si no llegamos a cumplirlas durante 1 día o 1 semana, nos sentimos las peores. Pero… ¿quien nos califica? y la respuesta a todo esto es… ¡NADIE! Tu misma buscas llegar a esa “perfección” irreal, buscas poder tener todo bajo control y siempre existirán los “peros” y los detalles que están mal.

Te pongo un ejemplo… Si eres mamá de tiempo completo, en tu casa quieres tener todo limpio, en orden, que tus hijos jueguen y disfruten mientras tu puedes recoger, comer, tomar tu café, bañarte, etc. ¡ERROR! No se de donde sacamos la idea de que tenemos que completar mil tareas al día para sentirnos bien, y que todo salió perfecto. Creo que nos quedamos (o al menos yo) con la idea de nuestras abuelas, en donde tenían que tener la casa limpia, los niños controlados, la comida lista y deliciosa, tu sobretodo maquillada y arreglada para cuando venga tu esposo a la casa, jajaja hasta cuando lo escribo suena ridículo.

Personalmente, yo he tenido quiebres emocionales, en donde no se si estoy haciendo lo correcto y siento que debo tener todo controlado… y no. Algo que me hizo darme cuenta de todo esto era que mi esposo me decía que los estándares tan altos que tenía, yo misma me los ponía… nadie mas. Muchas veces la única persona que te exige y exige todos los días eres tu, y no es algo malo, pero no debemos de ser tan duras con nosotras mismas, y si un día no sale “perfecto” o como lo habíamos planeado no nos sintamos derrotadas.

Hagamos las cosas que podamos y con lo que tengamos a la mano. Si un día sólo pudiste cambiar pañales, y dar de comer… ¡eso es suficiente! No nos castiguemos por todo, ni esperemos ser “las mejores”.

Sí eres la mejor, y si eres la única que puede hacer feliz a tus hijos… siendo tu, y nada más.

…you got this mom!

El regalo que más importa

El regalo que más importa

Hace unas semanas quise escribirles una lista de regalos que podrían ser útiles esta Navidad. Los mejores juguetes, ropa, accesorios, etc. Pero me detuve y realmente me puse a pensar si todo esto era necesario. Todos los años, en esta época, me estreso buscando el regalo perfecto para cada uno de mi familia.

No se si les ha pasado pero yo me puedo pasar hooooooooras en una tienda decidiendo que comprar y si se pasa o no de mi presupuesto (muchas veces gastando de más porque quiero que sea perfecto). Y honestamente esta Navidad, decidí regalar algo mejor… regalarme a mi misma el poder DISFRUTAR de esta época en lugar de complicarme.

Muchas veces nos estresamos por querer dar y comprar lo mejor, pero se nos olvida que lo que realmente importa es el tiempo de CALIDAD con los nuestros. Y no, no me quiero poner a dar el típico sermón de Navidad jaja (aunque asi parezca) porque no digo que esté mal regalar, pero yo creo que es más bonito cuando compras algo en donde pensaste en el otro.

En lugar de pensar “¿que le regalo a…?” debería de ser “¡wow! Me encantó esto para…” y que sea el detalle de que te acordaste de esa persona lo más importante y no el regalo.

Antes, las Navidades giraban entorno a los regalos, y conforme van pasando los años disfruto más los momentos en familia, en poder platicar con mi abuelita, mis tíos, mis papás y hermanos. Ahora el momento favorito de todos, son los juegos en familia (y si no hacen ninguno, ¡estás a tiempo!) es de lo más divertido ver a todos disfrutando como niños, unidos en familia.

Los momentos familiares muchas veces pueden ser estresantes, aburridos, o con pleitos (¿que familia no se pelea en Navidad? Jajaja) pero, puede estar en ti el que hagas un momento divertido, donde platiques y te regales el momento para DISFRUTAR a los tuyos.

Esta Navidad, no te compliques tanto por buscar lo perfecto, disfruta y regálate el tiempo de realmente estar presente. Haz a un lado tu celular, mensajes, llamadas, trabajo, y te invito a que le regales a los demás tiempo de CALIDAD.

Les deseo una muy Feliz Navidad a todas, y que disfruten a sus familias como se debe.

… you got this mom!

5 consejos para este frío

5 consejos para este frío

¡Ya llegó el frío! Y con esto muchas cosas ricas como comer cosas calientitas, disfrutar un buen café, té, pan dulce, ¡en fin! Peeeeeero también empieza la temporada de muchos mocos, tos, gripa, etc. y honestamente yo lo suuuuufro.

Como mamás nos preocupamos y no queremos que nuestros hijos se enfermen, aunque es completamente normal. Yo vengo saliendo de una gastrointeritis viral con Mariana, y obviamente sufro cuando se enferma. Quiero compartirte rápidamente 5 tips para este frío, y como sobrellevarlo y disfrutarlo en vez de odiarlo jaja.

1. Tomar muchos líquidos

Muchas veces cuando hace frío, lo que menos se nos antoja darle a nuestros hijos es agua… creemos que porque esta congelado van a sufrir al tomarla o no se, pero, en épocas de frío también se pueden deshidratar (ya me pasó) así que siempre hay que mantenerlos y mantenernos bien hidratados. Puedes darles aparte de agua, jugo de naranja natural (hecho por ti, deli) y ayuda mucho por la vitamina C y obvio les encanta porque es mucho mas dulce, y así matas 2 pájaros de un tiro.

2. El secreto está en las capas

Hace poco leí un post de una pediatra, diciendo que era mucho mejor abrigar a tus hijos con capas delgadas de ropa, en lugar de ponerles una chamarra gigante, y más cuando los tienes que trasladar a algún lugar y van sentados en el carseat.

Permanecen mucho mas calientitos con capas delgadas pero que los cubran, y puedan tener movilidad. Un tip que me dieron y me ha funcionado mucho es que los abrigues como tu te abrigarías. Muchas veces queremos ponerle millones de cosas, colchas, gorros, y casi ni se pueden mover y no son tan necesarias. Recuerda, son personas y también si tienen un millón de cosas encima luego pueden sudar y cuando salgan al frío va a estar peor. Lo importante es tener cubierto el pecho, pies y cabeza.

3. “El frío no te enferma”

Esto es algo que me decía mi pediatra. No pasa nada si están en el frío, pero deben estar bien abrigados… lo que puede causar una enfermedad es el cambio brusco de temperaturas. Asegúrate de no pasar a tu bebé de un lugar muy caliente a uno mas frío, como por ejemplo, si lo vas a bañar solo ajusta que el baño y su cuarto estén en la misma temperatura y que pase un tiempo razonable entre que se bañan y se duermen para que no tengan el cabello mojado, y ya hayan regulado su temperatura corporal.

4. Para respirar mejor…

Este tip literal lo aprendí de mi abuelita desde que estaba chiquita, porque ella lo hacía conmigo, siempre usa aceites para relajarse y los usaba mucho con nosotros (sus nietos). Cuando nos metiamos a bañar, mientras corría el agua caliente, hechaba en spray Eucasol de Just, y eso mas el vapor, ayuda muchísimo a que salgan todos los mocos y puedas respirar mejor. Esto lo hago siempre con Mariana y aparte es mucho mas relajante y le encanta.

5. Kit anti-mocos

Creo que todas ya tenemos nuestro kit para andar sacando mocos jajaja, honestamente nunca creí ser de esas mamás que no les importa mancharse de mocos, babas, vomitadas y demás, pero ya me volví una experta con todas las maniobras y creo que el que me diera asco pasó a un segundo plano. Todas tenemos productos favoritos para estos casos, y aquí te dejaré los míos.

  • Sterimar uso diario. ¡¡¡Este producto es básico!!! Al principio me daba mucha cosa usarlo con Mariana, pero ya cuando le agarras la onda, es la mejor ayuda. Un tip, es que compres el bote de adulto. Mi pediatra me dijo que contiene lo mismo, solo que cambia el aplicador, y esto hace más presión, y si ya tenías uno de bebé puedes cambiarle el aplicador al bote grande si no quieres tanta presión, y así tienes un bote grande (porque al menos yo no he visto presentaciones grandes de bebés).
  • ¡¡¡Succión!!! Para poder sacar todo, lo mejor es que tengas una buena perilla (yo uso el tamaño no.7 que este 24 meses a adulto, y tiene buena succión. También existe un producto muy bueno que es el NoseFrida y aquí lo bueno es que tu succionas por un popote la cantidad de moco de tu bebé (obviamente no te lo tragas jajaja) 
  • Aceites esenciales + difusor. Ultimamente me he convertido en fan de todos los aceites que ayudan a la congestión, y los que utilizo son: Eucasol de Just, le rocío un poco en su ropa o en la cuna y R.C. de Young Living en el difusor. Recientemente mi cuñada me ayudó a hacer una mezcla como Vaporub, mezclando varios aceites y UFFF!!! como lo he amado, ¡ayuda muchísimo!

Todas estas recomendaciones se las comparto porque yo no tenía ni idea de nada y entre amigas, familia y blogs me informé un poco más y me han funcionado muy bien. Cada quien conforme lo que va viviendo y experimentando descubre cosas y métodos nuevos, así que si tienes uno que pueda ser útil para compartir, no dudes en escribírmelo aquí abajo.

…you got this mom!

Tu matrimonio antes y después de ser papás

Tu matrimonio antes y después de ser papás

Cuando encuentras a esa persona con la que quieres pasar el resto de tus días, te sientes extremadamente feliz; dar el sí, frente a todos tus amigos y familia, se convierte en uno de los días más felices de sus vidas. Prometen amarse, respetarse, aceptar los hijos que vengan… y cuando llegan, ¡sorpresa! no todo es color de rosa y nos queremos matar (jajaja y no me digan que soy la única).

Durante el proceso del embarazo comienza la preparación para lo que será ser papás. Honestamente, tu pareja se merece una medalla si te aguantó los 9 meses de embarazo, porque son una locura de hormonas incontrolables que ni tu misma entiendes lo que esta pasando contigo. De estar super feliz, te conviertes en Hulk, y después eres una loca llorando por que viste a un bebé en la calle y ya te imaginaste el tuyo jajaja, y tu pareja, ahí está… sin entender, pero acompañándote en este viaje de convertirse en papás.

El día del nacimiento de tu bebé, es una revolución de sentimientos. Primero, el dolor incontrolable de las contracciones (Mariana nació por parto natural -SIN ANESTESIA- , no por decisión si no porque literal ¡llegó sin avisar! y casi mato a mi esposo a golpes y gritos del dolor jajaja) o si tuviste cesárea, toda la calma que debes mantener porque al final de cuentas entras a un quirófano y eso te puede poner nerviosa. Millones de emociones, pero juntos esperan ese momento.

Pero cuando llegan a casa y se encuentran con que ya no son dos, sino tres… oh oh! Empieza un mundo desconocido para los dos… desiciones que deben tomar, rutinas que deben establecer, momentos como pareja que deben hacer a un lado porque su bebé necesita el 100% de su atención. Se preguntan “¿Que es esto? ¿En que nos convertimos? ¿Cuando volveremos a ser los de antes?” y la respuesta a todo es: no van a volver a ser los mismos de siempre, no va a ser igual, se han convertido en papás y todo ha cambiado; pero un cambio no significa algo malo, es algo muy bueno y positivo. Ser papás los convierte en un equipo mucho más fuerte y sólido… de ahora en adelante ven por un tercero, cuarto, quinto, o los que tengan jaja pero hay que tener en cuenta que siempre son ustedes dos contra el mundo, ustedes dos siendo papás, en el mismo camino.

Quiero dejarte estos tres consejos que a mi y a mi esposo nos han funcionado en este camino de ser papás… obviamente las situaciones y la vida van cambiando, pero estos tres creo que son básicos y que siempre deben de tener en mente para no perderse.

Sean equipo

Algo que a veces se nos olvida, es que los dos vamos hacia la misma dirección. Los dos tienen el mismo objetivo, entonces hay que tratar de ver siempre como ayudar y como apoyar al otro. Pueden ponerse tareas, en donde cada uno apoye en lo que puede y así es mucho más fácil llevar un día tranquilo, juntos decidan sobre las cosas importantes y lleguen a un acuerdo que a los dos les funcione. Platiquen sobre las cosas que les molestan, o difieren en cuanto a la educación y crianza de sus hijos y siempre traten de encontrar el punto medio. Suena fácil, y en la práctica no lo es tanto, pero tener la apertura de decir y escuchar al otro es el primer paso.

Time out!

Obviamente como pareja, siempre van a existir esos momentos en los que no estas de acuerdo con algo, te molestó un comentario en particular, etc… pero encuentra el momento para decirlo. Algo que estamos tratando de aplicar (y no es algo fácil, lo sé), es tratar de no discutir en frente de Mariana. Creo que todos hemos estado en ese momento incómodo cuando los papás se pelean enfrente de los hijos, y no es algo que disfrutemos, ¿verdad?, y ¡claro! somos humanos y vamos a discutir, pero es mucho más sano si tratamos de hablarlo de la mejor manera, ya cuando nuestros hijos estén dormidos y podamos tener la cabeza mucho más fría.

Este es uno de los consejos que mas me cuesta (debo admitirlo) porque yo soy muy sensible, y luego luego quiero decir lo que no me pareció, etc. pero aquí hay que ver por nuestra familia y nuestra relación… es mucho mejor hablar las cosas en pareja, y no involucrar a los demás en la discusión.

Tiempo para los dos

Este es uno de los más importantes, ustedes dos son prioridad siempre. Sé que con hijos es un poco más difícil encontrar el momento para los dos y cuando por fin están solos, ya están cansados, pero traten de siempre hacerse un tiempo en la noche o donde lo encuentren mejor para ustedes.

Salgan a cenar, al cine, de compras… planeen un viaje solos (aunque sea a algún lugar cerca), el tiempo de calidad en pareja es super importante para mantenerse al día, juntos y no perder su esencia. Algo que nos sirvió mucho fue establecer una rutina con Mariana, entonces para las 8 pm ella ya está dormida y nosotros podemos dedicarnos un tiempo juntos (aunque sea para ver la tele y platicar) pero poder estar solos como pareja.

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Las parejas perfectas no existen. La relación es de dos, y los dos deben de trabajar por mantenerla fuerte, unida y feliz.

No te compares con los demás, porque hoy en día estamos expuestos a las redes sociales, en donde constantemente vemos la familia feliz, pareja perfecta, viajes, casas, carros, y muchas cosas más y queremos todo eso. Agradece por lo que tienes, por tu familia, tu situación de vida, lo que estas viviendo hoy es por algo, lo que eres hoy y lo que serás mañana tiene un sentido.

Recuerda que eres el ejemplo vivo para tus hijos, y si tienes a lado a la persona que amas, siendo tu equipo y compañero, disfrútalo y nunca dejes de conquistarlo, así como el a ti.

…you got this mom!

Hay días…

Hay días…

Hoy puedo decir que soy otra desde que te tengo. Cambios diarios existen en ti y en mi. Tu creces de tamaño, aprendes cosas nuevas y te desarrollas al máximo, mientras yo descubro diariamente nuevas habilidades que jamás creí tener, y me encuentro una nueva yo.

Hay días en donde siento que puedo con todo. Cuando me siento poderosa y me pongo a cocinar mientras canto canciones contigo, jugamos, recogemos, comemos, gateas por toda la casa, te persigo mientras lavo platos, volvemos a jugar y así seguimos hasta terminar el día y hasta me impresiono por haberlo logrado.

También hay días en donde se me olvidan las cosas, me siento perdida, siento que mi cerebro no funciona, no he despertado y estoy en modo automático, solo actuando por actuar. Me siento cansada, sin fuerzas y con poca paciencia. Por estos días te pido perdón, por no poder disfrutarte como debería.

Otros en donde me encanta verte ser independiente. Disfruto cuando te dejo en tu cuna y no tengo que batallar para dormirte, tu sola sabes como hacerlo y me das tiempo para hacer mis cosas. Pero hay momentos en donde extraño que te quedes dormida sobre mí, escuchar tu respiración y sentir tu cuerpo calientito con el mío. Hay días que hago trampa y te arrullo un poco más, te dejo en mis brazos, te doy besos y no quiero soltarte.

Me emociona verte crecer cada día más, pero hay días en donde quiero que se detenga el tiempo y poder disfrutar de ti, así bebé, siempre.

Hay días donde no me siento bien conmigo misma, días en los que me cuestiono si he logrado mis sueños profesionales, si soy capaz de llegar a mis metas. Días en los que me veo en el espejo y me siento otra completamente. Ya no es ese cuerpo con el que me casé (y no volverá a serlo), veo cicatrices y marcas que me recuerdan que mi cuerpo te tuvo dentro y fue capaz de traerte a este mundo.

Algunos días, quiero gritar de la desesperación. Siento que no puedo con todo, no se como mantener todo bajo control y me pregunto como le hacen las demás mamás. Hay días donde me comparo con otras, “¿porque unas pueden y yo no? ¿porque otras tienen y yo no?” pero esos días se acaban cuando me despierto y lo primero que veo es tu sonrisa, saludándome desde que entro a tu cuarto, y sé que estoy en este mundo por ti. Estoy aquí para ser tu mamá, y tu me das la felicidad completa.

Los mejores días, son los que decido disfrutarte al 100%. Cuando se me olvidan todas mis preocupaciones, y estoy aquí, hoy, ahora, en el presente… totalmente entregada a ser tu mamá. Cuando dejo atrás todos mis miedos y preocupaciones, me dejo ser libre y juego como niña, me ensucio, me río contigo, me emociono, canto, bailo, me lleno de tierra, es cuando me doy cuenta que mis días son mejores si los vivo de tu mano.

…you got this mom!

Antes de tenerte

Antes de tenerte

Antes de tenerte, no entendía las palabras “la amarás más que a tu vida”, no sabía que mi corazón podía amar tanto a una persona tan pequeña.

Antes, creía que conocía el cansancio. Desvelarme hasta las 5 de la mañana era pesado, pero siempre podía dormir 5 minutos más. No conocía las fuerzas poderosas que podía llegar a tener de dormir 10 minutos, después de desvelarme toda la noche y que el sueño desapareciera.

Creía que conocía lo que era estar preocupada, hasta que te enfermaste por primera vez y no podíamos dormir de la angustia y desesperación de verte mal. No sabía lo que era el estar al pendiente de alguien las 24 horas y solo esperar una sonrisa y que te sintieras mejor.

Antes de tenerte, juzgaba a las mamás que le ponían la televisión a sus hijos, y ahora entiendo que ese momento es un “me puedo meter a bañar y arreglar tranquila”. Creía que nunca vería tantas veces una película, y hoy me sé “Bucando a Nemo” al derecho y al revés. Sé perfectamente cual es tu parte favorita y disfruto verla contigo.

Antes, yo era aquella que se desesperaba en un avión si viajaban niños y no se callaban en todo el vuelo. Volteaba y decía “¿porque no los callan?” “¿que tan difícil puede ser?”. Y después al viajar contigo por primera vez, entendí a todas esas mamás. Por mas que hacía mil malabares, sonidos, abrazos, cantarte canciones, seguías histérica y comprendí lo complicado que es viajar con una bebé que no sabe lo que está pasando. Me volví aquella mamá que juré nunca ser que recurrió al iPad y de pronto pudimos tener 15 minutos de calma.

Antes, veía la alacena e inmediatamente decía “no hay nada”, ahora no se como, pero aparecieron los poderes de mi mamá donde “no hay nada” se convierte en una sopa o unos hot cakes.

Creía que ser tu mamá iba a ser un trabajo fácil, y días después de que naciste, me entró uno de los miedos mas grandes de mi vida. Lloré, y lloré muchísimo porque no tenía idea de como ser tu mamá. ¿Como podría yo enseñarte algo en esta vida? Y de pronto, en vez de yo enseñarte, tu me fuiste guiando, me fuiste enseñando y me ayudaste a descubrir de todo lo que soy capaz.

Antes de tenerte creí que conocía la felicidad. Hoy me doy cuenta que no lo era completamente. Tu llegaste a cambiar mi vida, nuestras vidas. A llenarnos todos los días con una sonrisa, a enseñarnos que los detalles más simples de la vida son los más hermosos y por los que tenemos que estar agradecidos.

Hoy, sonrío más, amo más, agradezco más, gracias a ti.

Antes de tenerte, no sabía lo que era vivir plena. Hoy lo soy, gracias a ti y lo que llegaste a formar en esta familia. Te amo Mariana, feliz cumpleaños.

… you got this mom!

No es un robot

No es un robot

Hace mucho que no tenía tiempo para escribir por aquí, y honestamente lo extrañaba.

Hoy en especial quisiera compartirles unas palabras que se me quedaron muy grabadas esta semana.

Hace unos días Mariana se enfermó, y como se imaginarán, toda la rutina se mueve y cambia completamente. Me considero una persona organizada y que le gusta que las cosas tengan un orden y tiempo, por eso cuando Mariana no estaba “respetando” su rutina me sentía desesperada y sin saber que hacer.

Es muy bueno que tus hijos tengan un horario establecido para comer, dormir, jugar, etc. Pero no siempre se va a cumplir al pie de la letra y no pasa nada (y me lo repito a mi misma una y otra vez 🙈)

Mi esposo al ver mi desesperación, porque no lograba entender a Mariana y no sabía que hacer, me dijo: “no es un robot, no va a hacer siempre lo mismo y menos si se siente mal” (mientras escribo esto, me doy cuenta de mi necedad por querer todo “perfecto”)

Creo que todas buscamos el bienestar y tranquilidad de nuestros hijos y por eso podemos llegar a desesperarnos y no saber que hacer, pero debemos de tener siempre presente que son personas externas a nosotras, con personalidad y gustos diferentes.

Tratar de escucharlos, aunque todavía no sepan hablar… leer sus señas, gestos y hacerlos partícipes de lo que ellos quieren y buscan. Muchas veces es tan sencillo como pasar tiempo con ellos, un abrazo, una siesta juntos o jugar algo diferente.

Y si esta enferm@ buscar y tratar de entender que le molesta, que le duele, que necesita. Si nosotras cuando nos enfermamos a veces no sabemos ni decir que nos duele, imaginémonos a nuestros hijos.

Se que puede escucharse fácil y en la práctica no lo es, porque algo que a mi me falta es paciencia, pero la he ido practicando y mejorando estos 10 meses (y va para largo jajaja) así que recordemos que nuestros hijos no son robots, también tienen necesidades diferentes a las nuestras y pueden querer y necesitar otras cosas que nosotras no.

Paciencia, paciencia y más paciencia.

Cada día es uno diferente en donde aprendemos algo nuevo sobre ellos pero también sobre nosotras mismas y la capacidad que tenemos para manejar una situación diferente.

…you got this mom!