5 consejos para elegir a un buen doctor

5 consejos para elegir a un buen doctor

Escribir sobre este tema siempre se me ha hecho complicado, porque todas tenemos opiniones y requisitos diferentes al momento de buscar un doctor, ya sea tu ginecólogo, pediatra, odontopediatra , etc. Pero hace unas semanas les pregunté por instagram cuales eran las características que buscaban ustedes en un buen doctor, y gracias a eso hoy les escribo 5 que creo que la mayoría de nosotras buscamos.

1.  Confianza

Un doctor que inspira confianza hace que nos sintamos mucho más tranquilas con cualquier tema. Es super importante que te sientas a gusto y puedas sentirte con la libertad de preguntarle todo. Muchas veces algunos doctores están con mucha prisa… te atienden como si fueras una más en su día y hasta sientes que no te puso atención. Obviamente el/ella ven pacientes diarios, con mil y un problemas y tal vez mas fuertes que los que los tuyos, pero es importante que te de confianza y tranquilidad estar ahí.

Que te de confianza preguntarle un millón de veces si es necesario algo de lo que no entendiste, o alguna duda que tengas. Es importante siempre tener las cosas claras y sobre todo que te apoye en tus creencias y planes.

2. Preparación y recomendación

Para llegar a ser médico se necesitan muchos estudios, todos pasan muchos filtros y deben estar en estudio constante, sin embargo existen algunos mucho más preparados que otros. Un punto muy importante es fijarnos en su especialidad y si es alguien recomendado.

Ojo: Existen muchos doctores que se ponen de “moda” pero no por eso son los mejores. Pregunta con diferentes personas si l@ conocen, tienen buenas recomendaciones, etc.

3. Buen trato

No se si les ha pasado, pero que van con un doctor y tal vez es MUY inteligente, pero su trato no es de lo más amable. Obviamente aquí debes ser consiente de que es lo que buscas. Si estas pasando por una enfermedad grave y el/ella es el mejor, pues ¡ve! Muchas veces existen muchos doctores muy “fríos” pero son excelentes en diagnosticar una enfermedad que otros no veían. Solo debes de ser consiente que el/ella no va a ser el osito cariñosito que te va a apapachar… te dirá la realidad de las cosas, muy atinad@.

Ojo: no por ser una persona “fría” inmediatamente es un mal trato. La relación debe de ser siempre de respeto, objetividad, y lo mas importante ÉTICA.

Si vas a una consulta, y algo de lo que dice o hace no te agrada… no tienes porque estar ahí. Recordemos que estamos pagando nosotros por estar informados y tranquilos con esa persona.

4. Cercanía con sus pacientes

¿Te ha pasado que vas con un doctor y después hasta lo extrañas? Si es asi, ¡¡¡no l@ dejes!!!! jajaja. La buena relación de un doctor con su paciente no digo que debe de ser de amistad, pero es un punto súper a favor si el doctor esta al pendiente de su paciente y no solo se queda en la consulta.

¿A que me refiero con esto? Si tu le hablaste al pediatra porque tu hij@ lleva vomitando toda la noche, te recetó una medicina y están en tratamiento… un detalle de cercanía es si el doctor te pregunta como sigue, si ya mejoró, etc. Algunos no lo hacen por tiempo (y es super entendible) pero si lo llegan a hacer, es un detalle que muchas de nosotras lo apreciamos.

5. Disponibilidad

¡Híjole! ¿Cuantas de nosotras hemos estado esperando mas de 1 hora para entrar a una consulta? o que marcas al doctor para hacer cita y te la dan dentro de 1 mes o 2 jajaja what? Existen muchos doctores que tiene agenda llena TODO EL TIEMPO… y puede ser algo bueno para ellos pero para nosotros muchas veces no es práctico.

La disponibilidad de un doctor es clave, porque así también tiene tiempo de escuchar, atenderte con calma y recetarte lo que necesitas.


Si encuentras un doctor con estas 5 cualidades, ¡¡¡no l@ dejes jamás!!! jajaja, obviamente hay algunos puntos que son más fáciles de encontrar que otros, pero lo importante es que tu te sientas en confianza y que puedas estar tranquila.

Existen muchísimos doctores, todas tus amigas pueden ir con uno y lo aman… pero a ti nada mas no te hace click y estás en todo tu derecho de buscar a alguien mas. No todas buscamos lo mismo, tenemos diferentes personalidades, creencias, prioridades… así que con quien tu y tu familia se sientan cómodos, eso es lo más importante.

Si tienes algún otro consejo que te ha funcionado para elegir un doctor, no dudes en dejarlo en los comentarios para compartir.

… you got this mom!

 

Mujer maravilla

Mujer maravilla

Hola!! Soy Nora, tengo 28 años y soy de Monterrey. Soy Ingeniera Industrial, la más afortunada de las esposas y hace casi 5 meses mi vida cambió por completo! Me convertí en la mamá de Lucía y con eso llegó a mi vida la felicidad y ¡el amor más grande que he experimentado!

Cuando mi esposo y yo decidimos buscar el embarazo tuvimos la inmensa fortuna de que todo se dio de una manera muy sencilla, al segundo mes ya estaba dándole la gran noticia a Óscar y comenzamos a prepararnos. Todo pasó tan rápido y fluido, que para cuando nos dimos cuenta Lucy ya estaba aquí.

Todo el mundo te dice que descanses las últimas semanas pero como yo me sentía “la mujer maravilla” decidí trabajar hasta un día antes del parto y juraba que usaría el tiempo de incapacidad para re-decorar la casa, ¡JA! ¡No sabía lo que venía!

Todas sabemos el cambio que significa la llegada de nuestro bebé, pero yo quiero platicarles sobre lo que ha sido sin duda, una de las cosas más difíciles de mi vida, dejar la mitad de mi corazón al cuidado de alguien más para regresar a mi vida profesional.

Hay una frase que ya no recuerdo en donde escuché, pero hizo eco en mí… “Las mujeres siempre renunciamos a algo,  tú decides a que renunciar”, suena feo no? Por qué tenemos que renunciar a algo? Cuando yo decidí, encontré eso que todas hemos escuchado y de vez en cuando sentido, la famosísima CULPA.

Desde antes de que Lucy naciera yo tenía claro que quería regresar a la oficina. Independientemente de lo que representa un segundo ingreso a la economía familiar hoy en día, siempre he encontrado en mi trabajo un espacio para desarrollarme, aprender, contribuir y ser yo misma. Y tengo la fortuna de tener un compañero de vida que me  apoya por sobre todas las cosas. ¡Eso es increíble! Pero cuando tienes en tus brazos a tu pequeñ@, ¡todo cambia!

Cuando se acercaba la fecha de regresar a la oficina  entre en negación, no quería buscar guarderías, tanto así, que termine inscribiendo a Lucy un día antes. La última semana antes de regresar fue dificilísima, lloraba a diario (a veces en varias ocasiones) y a escondidas, porque claro, no quería que mi esposo me viera llorar, yo quería verme tan segura y confiada! ¿Que no era la mujer maravilla?

Llegó el tan temido día de separarnos y cuando la deje por primera vez, honestamente fue mejor de lo que esperaba, pensaba que lloraría todo el camino hasta la oficina pero no fue así, tal vez ya había llorado demasiado. Después aprendí que eso que yo sentía tenía nombre y se llama “Ansiedad de Separación” y que generalmente pensamos solo en los niños que estarán con alguien nuevo o extraño pero a las mamás ¡también nos sucede!

Conforme fueron pasando los días, las cosas fueron mejorando, veía como Lucy llegaba en las mañanas feliz de encontrarse con su Miss y me recibía siempre tranquila y con una sonrisa, y esa sonrisa ¡vale muchísimo más que cualquier otra cosa!

Y no lo niego, hay días más difíciles que otros, cuando se enferma, cuando hay demasiado trabajo y no puedes llegar a tiempo por ella o preparar la cena, cuando te dicen que tú pequeña hizo algo y tú no estuviste ahí para presenciarlo, cuando intentas seguir esforzándote por mantener una lactancia “exitosa” y las juntas y los pendientes en la oficina no te dejaron dedicarle el tiempo que se necesita y llegas con las manos vacías a casa…

Son muchos los factores y cuando crees haber brincado un bache, te encuentras con otro un poco más adelante. ¡Nada es fácil! Y el equilibrio suena tan frágil…

No soy experta ni mucho menos, pero les quiero compartir algunos consejos que me han dado y me han funcionado (aunque haya días en que olvide practicarlos)…

1. ¡Confía en el lugar y en la persona con quién vas a dejar a tu pequeñit@!

Yo busqué por cielo mar y tierra y visite solo Dios sabe cuántos lugares hasta que encontré uno que me hizo sentir cómoda y segura y que contaba con las cosas que yo estaba buscando.

2. Reconocer que no somos la única persona que puede cuidar de nuestro bebé

A pesar de que la cultura y nosotras mismas nos hemos puesto el chip de que somos las únicas que podemos y debemos cuidar de ellos, lo cierto es que hay gente a nuestro alrededor que también nos puede ayudar y eso NO está mal. Nota, esto aplica también con los abuelitos, tíos, tias y hasta con tu propio esposo!

3. ¡Entrégate al momento que estás viviendo!

Es súper común que como mamás estamos pensando en mil cosas y vivimos malabareando, te ha pasado que estás en el trabajo y sientes que no estás cuidando bien a tu bebé y que cuando estás con tu bebé sientes que estás descuidando tu trabajo? Enfócate en una sola cosa a la vez y ponte la gorra del rol que estés jugando en ese momento, eso ayuda a bajar el estrés!

4. Reconoce tus emociones y ¡compártelas!

Extrañar a tu bebé y preocuparte por él es lo más natural del mundo, está en tu código genético porque en la antigüedad si tú no estabas presente tú bebé no iba a sobrevivir, pero ya no estamos ahí! Y elegiste a alguien en quien confias para cuidar de tu corazón mientras no estás, te acuerdas?

5. ¡Cuida de ti, se una mujer completa!

A medida de que tu estés feliz tu bebé también lo será, encuentra momentos de disfrute aunque en el trabajo no todos los días sean maravillosos, si lo que estás haciendo lejos de él o ella vale la pena, la sensación de que sacrificas algo se comienza a hacer más pequeña.

Si algo no está funcionando, está bien cambiar de opinión! Nada está escrito en piedra y tú mejor que nadie sabe lo que necesita tu familia.

Y lo más importante de todo, apoyate en tu pareja, con amor y buena comunicación seguro encuentran la manera de hallar su propio camino, recuerda que tooooodo lo haces por tu pequeñit@ y que su felicidad vale más que cualquier otra cosa!

¡Eres la mejor mamá del mundo para tu bebé! ¡No lo dudes nunca, mujer maravilla!

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Mis 3 metas diarias

Mis 3 metas diarias

Soy Andy mami de dos niñas Mandy (4) y Balbina (2) vivo en Ohio por el trabajo de mi esposo. Vivir lejos de familia y amigos me ha enseñado a vivir la maternidad de manera diferente a mi expectativa de lo que realmente es.

Desde que tengo memoria mi meta en la vida era ser mamá. De chiquita era esas niñas que podían jugar a la casita y a ser mamá todo el día, creo que todavía estaba en tercero o cuarto de primaria cuando seguía jugando con mis muñecas. Era de esas niñas que le gustaban cocinar y las manualidades, no podía negar que en verdad quería ser mamá. Me preguntaban cuántos hijos quería tener y mi respuesta siempre era entre 4 y 6 hijos (al día que nació mi primera hija decidí que iba a ser hija única) dos años después le regalamos una hermanita y actualmente estamos considerando un tercero pero la estamos pensando muuuuuuucho (más que nada porque en los embarazos me da nausea y vomito excesivo que acabo deshidrata y una vez en el hospital) pero ya veremos que nos tiene preparado Dios.

Me convertí en mama por primera vez estando lejos de mi familia y amistades. Lo cual tiene sus “pros” y sus contras. “Pros” porque simplemente están tu bebé, tu esposo y tú para conocerse, para aprender esta nueva etapa pero a la vez no tienes ayuda en cosas tan simples como hacerte un sándwich porque mueres de hambre, pero tu bebé quiere estar comiendo todo el día, y tu esposo está en el hospital en un turno de 24hrs. Pero en resumen sobreviví esta etapa, la sobreviví con una lactancia materna fracasada pero una mamá tranquila que su bebé estaba comiendo lo que necesitaba, con una casa muy poco ordenada pero jugando en el piso con mi hija o al revés una cocina rechinado de limpia pero una hija viendo Mickey por 1 hora completa en el iPad.

Aprendí que mi esposo lava de diferente manera los platos pero que sin duda disfruté el no lavarlos yo. A veces me siento mal que mi esposo haga labores de la casa porque tengo en mi memoria el que mi mamá no dejaba que mi papá tocara ni un plato o que se levantara de la mesa a servirse de comer, mucho menos limpiar la cocina o trapear… pero ¿saben qué? en la familia de mi esposo es diferente. Recuerdo a ver visto a mi suegro recogiendo todo después de una comida y me quede sorprendida dije:  “WOW, está en nosotros romper ese estigma”. Aprendí a dejar ir y enfocarme en lo que en verdad importaba (me costó muchísimo, demasiado y tengo que admitir que todavía me cuesta trabajo pero mucho menos).

Con la llegada de mi segunda hija la verdad es que el tema de bebé no fue problema. Gracias a Dios con ella tuve una lactancia exitosa (que fue lo que más me había dolido con mi primer hija), y en si fue una bebé fácil, no durmió toda la noche hasta como el año pero en mi mente decía no pasada nada todo es una etapa y sobreviviré tan como la hice la vez pasada. Pero lo que si me estresaba todos los días eran las labores de la casa, el que tuviera una casa limpia y ordenada, pero al mismo tiempo atender a mi hija de 2 años y una recién nacida.

Así que les comparto mi regla de oro de 3. En la noche me pongo 3 metas para el día siguiente.

1 Meta / Acerca de la casa 

Aquí no incluyo el hacer de comer ni limpiar la cocina y el piso de la primera planta porque esas son cosas obligatorias en mi casa (ejemplo mañana tengo que lavar ropa blanca, o trapear o sacudir). Es importante que solo tenga una meta porque el chiste es que te sientas que hiciste algo, ¡que lograste tu meta! Si metiste a lavar la ropa blanca y la de color ¡BRAVO! sobrepasaste tu meta, pero que hubiera pasado si hubieras propuesto tengo que lavar TODA LA ROPA , a lo mejor y no hubieras alcanzado y te hubieras sentido mal contigo misma.

2 Meta / Algo respecto a mi hijas

Por mas que quiera dedicarles todo el día a mis hijas tengo que ser realista, tengo que ocuparme en otras cosas y para que no te sientas mal con este pensamiento es que tus hijas también tienen que desarrollar su juego independiente, dejarlas ser durante el día es parte de un desarrollo saludable. Ahora unos ejemplos de estas metas son ir al parque, jugar un rato al 100%, no celulares no nada, ver una película (esta especialmente en días de enfermdad o de cansancio), hacer alguna manualidad o salir de paseo a un lugar kid friendly.

Como les dije en un principio me encanta cocinar y las manualidades y son cosas que procuro hacer con mis hijas porque ellas también las disfrutan, pero entre el “mugrero” y el tener que recoger había veces que mejor no hacía nada. El sentimiento que no hacía nada divertido con ellas o que querían pintar y yo se los negaba me hacía sentir como la peor mama del mundo, así que decidí cambiar el mi chip en el cerebro. Me repetía “ANDREA TODO SE PUEDE LIMPIAR”.  Compré algunas cosas para minimizar el mugrero y escogí un área en mi casa en la que no importaba si pasaba un accidente. Entre las cosas que compré fue una mesa para niños, mandiles de manga larga y extra largos para cubrir lo más posible su ropa, un tapete de plástico para poner en el piso o en la mesa, y siempre siempre toallitas húmedas a la mano para detener mugreros al instante. Al principio vas a ir aprendiendo como trabajan tus hijos con pintura y otros materiales, les vas a decir lo que esperas y vas a estar ahí en todo momento, pero les puedo decir que con el tiempo todo mejora y yo hasta ya me pongo a lavar los platos mientras pintan.  Así de relajada ya estoy con la pintura porque saben qué TODO SE LIMPIA.

3 Meta / Algo para mí

Esta es fácil por el momento. Es dedicarme 30 min para hacer ejercicio como mínimo, la verdad podría poner aquí pintarme las uñas, hacerme un facial, salir con mis amigas (pero viven muy lejos jaja) y como no tengo ayuda y hay veces que mis hijas no están muy contentas con su juego independiente pues la televisión será la nanny y no, no me siento mal que están viendo la tele mientras yo hago algo para mí.

Al final del día si logre hacer estas 3 cosas me siento súper satisfecha, siento que hice un súper buen trabajo y logre mis metas, además usualmente siempre hago más de lo que pongo así que si aumento mi autoestima porque logre más de mis 3 metas. Con tres metas yo estoy muy feliz pero si tu sientes que puedes hacer más o menos adelante. Recuerda también que las metas cambian depende de la etapa en la que estés. Probablemente si tuviera una recién nacida mi meta para la casa hubiera sido limpiar la cocina la final del día  y a lo mejor la meta con mi hija hubiera sido leerle el cuento antes de dormir y la meta para mi hubiera sido el tener un baño de más de 3 minutos.

Sin duda el saber que todo es una etapa que que sobrevivirás porque adivina qué… tu mama y tu abuelita lo hicieron, tu también lo harás. Aprende a estar en el momento a comprender la etapa en la que estas, baja tus expectativas y pide ayuda cuando lo necesites. No trates de ser la mama perfecta (que para empezar qué significa ser la mamá perfecta, seguramente la que soñabas que ibas a ser antes de que tuvieras a tu primer hijo jaja ) sé la mejor mama para tus hijos, una mamá real.

 

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Ansiedad Post-Parto

Ansiedad Post-Parto

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Si  durante el embarazo estuviste o has estado checando cada síntoma en internet, leyendo inmensidad de blogs, libros, foros, viendo videos de YouTube que te terminan llevando a historias que nunca debiste de ver, te la pasas todo el día imaginando montón de escenarios sobre el futuro (y no los más bonitos) y si terminaste pidiendo a gritos que alguien te contara POR FA VOR historias bonitas y casos de éxito sobre el parto, lactancia y maternidad, entonces ya somos dos.

Durante todo el embarazo escuché hablar sobre la depresión post-parto, sobre los inevitables baby blues y lo abrumador que es ser mamá. No había nada que me aterrara más sobre todo el proceso que el post-parto. Llegó un momento en que fue tan sofocante tanta información que mejor decidí dejarlo por la paz y aceptar lo que viniera. ¿Por qué tanto miedo? Pues a mis 23 años de edad entré en una depresión muy fuerte que venía arrastrando de muchos años y comenzaron a darme los famosísimos ataques de pánico y entré a terapia que duró unos 2 años. Salí victoriosa de la prueba y tiempo después me dieron de alta por completo del medicamento.

Pensaba jamás volver a ese lugar de mi vida, fue una etapa de la que aprendí lo que necesitaba y juré no volver nunca más. Antes de casarme (a los 27 años) volví a tener uno que otro episodio de ansiedad, así que mi psiquiatra me indicó volver al medicamento (que es de los más nobles en el mercado) y tomarlo si quería casi que de por vida. Y así fue, viví mi maravillosa boda a la orilla de la playa en la Riviera Maya, me fui de Luna de Miel backpacking por Europa y Grecia y regresamos a vivir a nuestro nuevo hogar en Playa del Carmen. Después de tres meses de inmensos cambios en una nueva ciudad, un proyecto cancelado en el que íbamos a trabajar mi esposo y yo, me enteré felizmente pero con algo de angustia de que estaba embarazada.

Para este tiempo yo seguía en el medicamento así que le hablé de inmediato a mi psiquiatra y me dijo que si yo me sentía bien podía posponerlo durante el embarazo aunque realmente ese medicamento no está contraindicado. Así que lo dejé, de la noche a la mañana y a pesar de los síntomas que dan de abstinencia, me sentí bien. No tuve ningún episodio de ansiedad ni pánico, ni depresión durante el embarazo pero sí pasé por muchas cosas, muchos cambios y sobre todo por muchos pensamientos.

A las 31 semanas me confirman que mi parto tendría que ser por cesárea, algo que no quería porque había leído y escuchado que la mayoría de los casos de depresión post-parto se relacionaban con haber tenido cesárea por el cambio tan brusco de hormonas al que tu cuerpo todavía no estaba listo para recibir. Al ser parto natural, tu cuerpo produce una gran cantidad de oxitocina, serotonina y otras hormonas que te ayudarán a regular el ánimo, es por eso mismo que somos capaces de traer a un bebé al mundo de la manera en que lo hacemos. Pero no dejé que me comiera el tema, me enfoqué en que así ya tendría la fecha definitiva de mi bebé, no nos pondríamos en riesgo ninguna de las dos, llegaría fresca y maquillada al hospital y saldría espectacular en mi foto con mi esposo y mi recién nacida. Y así fue. Salgo verdaderamente espectacular en esa foto jajaja.

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Sabía que la maternidad no era fácil, juzgaba cuando otras mamás hablaban de lo exhaustas, tristes, desesperadas que estaban, me preguntaba si realmente se habían metido al juego sabiendo las reglas o realmente pensaron que iba a ser fácil. Qué mal estaba. No por estar consciente de que la maternidad no es fácil significa que será más fácil. Estuve los tres días en el hospital y regresamos un domingo muy campantes a la casa, no tuve ningún problema con la cesárea, fue el menor de mis males. Pero ese mismo lunes en la madrugada tuve que regresar al hospital por una gastroenteritis bacteriana aguda. Algo que comí tenía alguna bacteria y me llevó de encuentro en mi primer día en casa como mamá. Y de ahí, no paró la bola de nieve. Me quedé internada un día, salimos con una cuenta extravagantemente cara y dimos gracias a Dios por la invención de las tarjetas de crédito.

No pude comer por semanas porque le tenía terror a que me pudiera pasar algo, además de que los síntomas no se me quitaron al 100 la primera semana porque me dieron un antibiótico noble que no afectaría la lactancia. A la semana tuve que regresar al médico porque no había mucha mejoría, tuve que tomar otro antibiótico por 7 días y arrasó con todas las bacterias, buenas y malas de mi sistema, así que para recuperarme tenía que seguir una dieta muy estricta. Además tuve que suspender la lactancia, que fue lo mejor para mi en ese momento; después mi acupunturista me comentó que la ansiedad genera muchas toxinas que se pasan a través de la leche y eso es mucho peor para el bebé que darle fórmula, a pesar de que mi pediatra de ese entonces me obligaba de mala gana a seguir prendiéndomela, cosa que nunca sucedió.

Entonces sumemos todo: no comía, no dormía, no sabía lo que estaba haciendo, le tenía pánico a comer y a cada cosa que sentía en mi cuerpo, tenía una recién nacida en casa por primera vez que no se quería prender, lloraba todo el día y toda la noche, tenía un pediatra que no era empático conmigo y me hacía sentir mal por no ofrecerle a mi bebé pecho. Y entonces sucedió, por fin mi cuerpo cedió: bienvenida seas ansiedad.

Claro que las dos primeras semanas me dieron los Baby Blues, andaba llorando en todas las esquinas, sólo pensaba en que quería mi vida pasada de vuelta, que quería mi relación con mi esposo de vuelta, quería apagar todo como si fuera magia. Obvio esto me generaba culpabilidad y me sentía horrible porque al mismo tiempo veía a este ser tan pequeñito e indefenso y yo pensando esas cosas = mala madre. Después de esas dos semanas de baby blues, mejoré. Fiu, no era depresión post-parto. Pero entonces empezaron los temblores en la madrugada, náuseas (mi peor miedo), estómago descompuesto, pensamientos catastróficos y repetitivos, noches sin dormir, etc, etc.

Anteriormente yo ya le había preguntado a mi doctor si por haber tenido previamente depresión era más susceptible a que me sucediera en el post-parto y me dijo que sí aumentaban las posibilidades pero que no me preocupara por eso, había muchos métodos naturales para eso. Lo que yo no sabía es que también existe la ansiedad post-parto y que evidentemente era muy probable tenerla si siempre has sido una persona aprensiva y ansiosa. Como en el embarazo no volví a saber de la ansiedad, realmente la borré de mi mente, cuando me llegaron los primeros síntomas pensé que por fin me había vuelto loca. Hablé con mi psiquiatra y me recomendó volver al medicamento y como antes yo tomaba uno genérico lo volví a hacer esta vez. ERROR. Después me explicaron que aunque la COFEPRIS estipule que son lo mismo, no es verdad, los genéricos pueden digerirse diferente que aquellos de marca y laboratorios reconocidos.

También depende de cada persona. Este medicamento, los primeros días tiene efectos adversos, incluso te puede dar más ansiedad mientras tu cuerpo se acostumbra a la substancia. Y así fue. El primer día que lo tomé, a las 2 am desperté temblando en pánico. Estuve 2 días enteros sin saber de mi bebé, sin poder reaccionar, sin poder comer, sin poder hablar, nada. Así que dije NO MÁS y no tomé el medicamento de nuevo. No fue la decisión más inteligente de mi parte. Decidí intentar todos los métodos naturales posibles empezando por cambiarme de pediatra jaja volví a la acupuntura, usé aceites esenciales, tomé tés relajantes, GABA, triptofano, melatonina, hasta CBD intenté. Podía calmarme a ratos pero mi cabeza no dejaba de pensar en TODO el día, no podía respirar bien, mi estómago estaba deshecho (yo creo que lo único bueno de esto es que al terminar la cuarentena ya estaba de vuelta en mi peso jajaja).

El mundo va a decirte que todo está en tu cabeza, a esto responde dos cosas:

1. No, tu cerebro envía señales por medio de neurotransmisores, cuando entras ya en crisis de ansiedad y pánico significa que esos neurotransmisores ya no están funcionando bien o no produces los suficientes.

2. Y si sí está sólo en tu cabeza ¡¿qué?! Cada una viviremos la maternidad de maneras muy diferentes y tenemos el derecho de pensar, hacer, sentir lo que necesitemos en ese momento. No es fácil, parece que no habrá luz al final del túnel pero sí la hay. Mi luz fue volver a atenderme, tomar de nuevo el medicamento indicado (no el genérico), refugiarme mucho en mi esposo y aceptar la ayuda de mi mamá.

Mi bebé cumple 3 meses este viernes y yo ya llevo 1 mes en tratamiento, la primera dosis no me funcionó así que tuve que aumentar la dosis y apenas empiezo a sentirme mejor, a comer mejor y por fin mi mente dejó de torturarme. Practico meditación, estiramientos, salgo a caminar, a tomar el sol cuando sale en este tiempo, busco salirme, hablar con amigas, hablar con mi esposo, jugar con mi bebé, me tomo mi té relajante todas las noches, cambié mi alimentación y lo más importante: dejé de juzgarme y no permití que los juicios de otros se volvieran míos.

Esto será pasajero, tuve que tomar la decisión que me ayudaría a mi a estar bien para que mi bebé y mi familia pudieran estar bien. Dejemos de culparnos por absolutamente todo, no siempre podremos solas, eso es lo que nos hace más fuertes: aceptar que de vez en cuando necesitamos ayuda. Recurre a todo aquello que te ayude a sentirte más tú, sólo así podremos hacer que nuestros hijos sean más ellos.

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Cuando la dulce espera se pasa de dulce: Diabetes Gestacional

Cuando la dulce espera se pasa de dulce: Diabetes Gestacional

Creo que todas las mamás en algún momento de nuestro embarazo oímos: “Tienes que comer por 2” o el típico “Ahorita puedes subir todo lo que quieras de peso, estas embarazada no pasa nada” y yo ingenuamente me lo creí.

Con 23 kilos de más a mis 6 meses de embarazo me diagnosticaron con Diabetes Gestacional y en ese momento me cayó el veinte, que sí pasa algo si subes de más y que no, no puedes comer lo que quieras sin control solo porque tienes un bebe en tu panza. Es más, es cuando mas te debes de cuidar. La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que solo ocurre cuando estas embarazada, aunque no hay estudios que aseguren porque ocurre exactamente se sabe que la placenta disminuyen la acción de la insulina en el cuerpo generando un tipo de resistencia a la insulina. A pesar de que no es peligrosa la diabetes gestacional si no se cuida puede afectar la salud y el desarrollo del bebé al igual que generar una predisposición a desarrollar diabetes en un futuro. Y sí, cuando te diagnostican con algo así, aprendes muchas cosas de las que antes no te preocupabas.

Todo empezó cuando me quise embarazar y traía 5 kg de más y dije equis, si de todas maneras voy a subir de peso 5kg no hacen la diferencia. Después, cuando empecé a comerme todooooos mis antojos a todas horas y sobre todo sin medida, no pasa nada si te comes 1 docena de donas tu solita, todo mundo en las películas lo hace, ¿No? Luego, cuando empecé a subir de 2-3 kg cada mes y a pesar de que mi doctor me lo advirtió no escuche. Y ya la gota que derramó el vaso fue subir 7 kg en un mes porque pues, era Navidad. Cuando me di cuenta que me tocaba mi chequeo de las 24 semanas algo en mi ya sabia que iba a tener diabetes.

Después de haber salido por encima del rango, llorar día y noche por que pude haberme evitado todo esto y de haberme hecho más pruebas de las que puedo contar con 1 mano para confirmar que efectivamente si tenía Diabetes mi doctor me mando con una nutrióloga especializada para poder empezar el tratamiento. Lo primero era estar en una dieta estricta baja en carbohidratos para lograr no solo frenar la subida de peso sino incluso bajar grasa durante el embarazo (es importante que este tipo de dietas solo las hagan con un especialista y no ustedes solas) y también hacer ejercicio. Si en un mes no lograba bajar mis niveles de azúcar tenía que empezar a tomar medicinas y corría el riesgo de que no se me quitara la diabetes una vez nacido Sebastian. Después de haber logrado mantenerme en un régimen de dieta estricto durante un mes me hice la prueba de glucosa y esta vez salí abajo.

Durante los últimos 3 meses de mi embarazo me la pase a dieta y con muy poco rango de error para lograr revertir todo lo que había subido en el embarazo. No sólo deje de subir peso sino que incluso baje, y creo que al final viendo todo hacia atrás fue una bendición disfrazada. Entender que no porque estés embarazada significa que puedes dejarte de cuidar o que es justificable subir 25 kg en 9 meses. Al final del día puedes poner en riesgo a tu bebé y a ti misma.

Hoy en día sigo en riesgo de que en mi siguiente embarazo me de diabetes gestacional y de hecho si es que me da es muy poco probable que se me quite. Se que muy pocas veces se habla de este tema y sobre todo no se habla de que realmente si te puede pasar. Espero que toda esta información les haya servido y que aprendan en cabeza ajena y logren mantener una subida de peso “saludable” durante el embarazo. El que no puedas subir de peso sin control tampoco quiere decir que no te puedas dar unos antojos o que si tu complexión y el desarrollo de tu embarazo te llevan a subir 15,20,25 kg quiere decir que este mal. Simplemente que deben de tener cuidado y siempre estar asesoradas por un especialista de la salud.

Les mando un beso y espero que sepan que cualquier duda o comentario me pueden escribir directamente a mis redes sociales.

Saludos,
Domenica

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La presión social al ser mamá

La presión social al ser mamá

Existen muchos momentos en donde nos podemos sentir presionadas por la sociedad, y ahora siendo mamá cada vez ha ido aumentando. Y no podría hablar de todos los momentos porque nunca acabaría, pero yo creo que mas de una vez nos ha pasado que vez a otras mamás con sus hijos, escuchas o te hacen comentarios que terminan influyendo en tu vida personal.

Estamos rodeados de comparaciones, de formas de pensar diferente, de personas que son muy libres, otras muy aprensivas… constantemente estamos expuestas a los comentarios de otras personas.

Quisiera mencionar algunos ejemplos en los que me he sentido así últimamente, y si a ti también te ha pasado algo similar, que te sientas identificada conmigo.

Mariana tiene 1 año 1 mes, y todavía no camina. Empezó a gatear hasta los 10 meses mas o menos, y yo recibía muchos comentarios de mamás, tías, amigas, maestras, de porque no la estimulaba más… que debería de hacer mas ejercicios con ella, que ahora debo de practicar y practicar mil veces la caminata, etc. Pero yo como su mamá, ahí estoy, observándola siempre, y sé que ella lo va a lograr en algún punto, veo su avance y no pasa nada si no camina ahorita, ya lo logrará en unos meses mas. Sin embargo, no les miento que muchas veces me presioné a mi misma, de porque no lograba lo que otros niños si.

A veces con estos comentarios ajenos a nuestra vida, rutina, etc. nos ponemos “nerviosas” y comenzamos a comparar a nuestros hijos con otros, nuestra vida con la de los demás. Es lo mismo a las que les pasa: “Mi hijo come muy bien” “¡El mío no come nada!” “Mi hijo duerme 12 horas seguidas” “El mío se levanta cada 3 horas” y continuamos cuestionándonos cada cosa y detalle que no hacen.

Sucede desde la forma en como son, tranquilos o llorones, si les das pecho o fórmula, si tuviste parto o cesárea, si caminó al año o se tardó un poco más, si les haces una fiesta en grande cuando cumplen años o solo un pastel, si van a una escuela o a otra, si compramos lo que esta de moda o lo necesario y un sin fin de cosas que como les dije al principio… no podría terminar de escribir.

¿Cómo evitarlo? Creo que no es una receta mágica, porque podemos caer muy fácil en la presión social, pero cuando somos consientes de estas situaciones y lo que estamos haciendo, podemos preguntarnos: ¿Hago esto porque estoy de acuerdo, o porque los demás lo hacen? ¿mis hijos son felices? ¿que me hace feliz? ¿voy con la corriente o contracorriente? Respondiendo estas preguntas, creo que es mucho más fácil centrar nuestras ideas y decidir lo que nosotros queremos para nuestros hijos, y dejar a un lado lo que “todos hacen” o lo que los demás dicen acerca de sus hijos, y concentrarte en tu familia y en los avances que va teniendo cada uno de tus hijos.

Vivimos en una época en donde queremos ser la mamá perfecta y abarcar todo. Una mamá cocinera, trabajadora, emprendedora, pero que le da tiempo a sus hijos, que juega con ellos, se cuida, es fit, come saludable, hace ejercicio, tiene a un esposo ideal, siempre dispuesta, siempre arreglada, con todo bajo control. ¡ESTO NO EXISTE! Nos han hecho creer que podemos ser todo esto para ser “la mejor mamá” y tratamos y tratamos y no podemos lograrlo, y nos frustramos… para llegar más allá de la perfección es ser realmente y demostrarle a tus hijos lo que puedes y lo que no. Que no todo es color de rosa, que no es bueno compararse y que cada quien es dueño de su vida, amándose y aceptándose como es.

Dejemos a un lado la presión social, y empecemos a hacer las cosas que realmente creamos que son mejores para nuestros hijos. Hagamos a un lado los comentarios y comparaciones y enfoquémonos en nuestra familia y nosotras mismas.

… you got this mom!

5 consejos para este frío

5 consejos para este frío

¡Ya llegó el frío! Y con esto muchas cosas ricas como comer cosas calientitas, disfrutar un buen café, té, pan dulce, ¡en fin! Peeeeeero también empieza la temporada de muchos mocos, tos, gripa, etc. y honestamente yo lo suuuuufro.

Como mamás nos preocupamos y no queremos que nuestros hijos se enfermen, aunque es completamente normal. Yo vengo saliendo de una gastrointeritis viral con Mariana, y obviamente sufro cuando se enferma. Quiero compartirte rápidamente 5 tips para este frío, y como sobrellevarlo y disfrutarlo en vez de odiarlo jaja.

1. Tomar muchos líquidos

Muchas veces cuando hace frío, lo que menos se nos antoja darle a nuestros hijos es agua… creemos que porque esta congelado van a sufrir al tomarla o no se, pero, en épocas de frío también se pueden deshidratar (ya me pasó) así que siempre hay que mantenerlos y mantenernos bien hidratados. Puedes darles aparte de agua, jugo de naranja natural (hecho por ti, deli) y ayuda mucho por la vitamina C y obvio les encanta porque es mucho mas dulce, y así matas 2 pájaros de un tiro.

2. El secreto está en las capas

Hace poco leí un post de una pediatra, diciendo que era mucho mejor abrigar a tus hijos con capas delgadas de ropa, en lugar de ponerles una chamarra gigante, y más cuando los tienes que trasladar a algún lugar y van sentados en el carseat.

Permanecen mucho mas calientitos con capas delgadas pero que los cubran, y puedan tener movilidad. Un tip que me dieron y me ha funcionado mucho es que los abrigues como tu te abrigarías. Muchas veces queremos ponerle millones de cosas, colchas, gorros, y casi ni se pueden mover y no son tan necesarias. Recuerda, son personas y también si tienen un millón de cosas encima luego pueden sudar y cuando salgan al frío va a estar peor. Lo importante es tener cubierto el pecho, pies y cabeza.

3. “El frío no te enferma”

Esto es algo que me decía mi pediatra. No pasa nada si están en el frío, pero deben estar bien abrigados… lo que puede causar una enfermedad es el cambio brusco de temperaturas. Asegúrate de no pasar a tu bebé de un lugar muy caliente a uno mas frío, como por ejemplo, si lo vas a bañar solo ajusta que el baño y su cuarto estén en la misma temperatura y que pase un tiempo razonable entre que se bañan y se duermen para que no tengan el cabello mojado, y ya hayan regulado su temperatura corporal.

4. Para respirar mejor…

Este tip literal lo aprendí de mi abuelita desde que estaba chiquita, porque ella lo hacía conmigo, siempre usa aceites para relajarse y los usaba mucho con nosotros (sus nietos). Cuando nos metiamos a bañar, mientras corría el agua caliente, hechaba en spray Eucasol de Just, y eso mas el vapor, ayuda muchísimo a que salgan todos los mocos y puedas respirar mejor. Esto lo hago siempre con Mariana y aparte es mucho mas relajante y le encanta.

5. Kit anti-mocos

Creo que todas ya tenemos nuestro kit para andar sacando mocos jajaja, honestamente nunca creí ser de esas mamás que no les importa mancharse de mocos, babas, vomitadas y demás, pero ya me volví una experta con todas las maniobras y creo que el que me diera asco pasó a un segundo plano. Todas tenemos productos favoritos para estos casos, y aquí te dejaré los míos.

  • Sterimar uso diario. ¡¡¡Este producto es básico!!! Al principio me daba mucha cosa usarlo con Mariana, pero ya cuando le agarras la onda, es la mejor ayuda. Un tip, es que compres el bote de adulto. Mi pediatra me dijo que contiene lo mismo, solo que cambia el aplicador, y esto hace más presión, y si ya tenías uno de bebé puedes cambiarle el aplicador al bote grande si no quieres tanta presión, y así tienes un bote grande (porque al menos yo no he visto presentaciones grandes de bebés).
  • ¡¡¡Succión!!! Para poder sacar todo, lo mejor es que tengas una buena perilla (yo uso el tamaño no.7 que este 24 meses a adulto, y tiene buena succión. También existe un producto muy bueno que es el NoseFrida y aquí lo bueno es que tu succionas por un popote la cantidad de moco de tu bebé (obviamente no te lo tragas jajaja) 
  • Aceites esenciales + difusor. Ultimamente me he convertido en fan de todos los aceites que ayudan a la congestión, y los que utilizo son: Eucasol de Just, le rocío un poco en su ropa o en la cuna y R.C. de Young Living en el difusor. Recientemente mi cuñada me ayudó a hacer una mezcla como Vaporub, mezclando varios aceites y UFFF!!! como lo he amado, ¡ayuda muchísimo!

Todas estas recomendaciones se las comparto porque yo no tenía ni idea de nada y entre amigas, familia y blogs me informé un poco más y me han funcionado muy bien. Cada quien conforme lo que va viviendo y experimentando descubre cosas y métodos nuevos, así que si tienes uno que pueda ser útil para compartir, no dudes en escribírmelo aquí abajo.

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Lactancia: 10 cosas que hubiera querido saber a tiempo.

Lactancia: 10 cosas que hubiera querido saber a tiempo.

Ingenuamente, asumí que la lactancia, por ser “algo natural”, se iba a dar solita. Ahora sé que es todo un arte, y que si bien natural, requiere conocimientos básicos y práctica. ¿Sabías que incluso puedes estudiar un Máster en Lactancia Materna? (Universidad Rey Juan Carlos I, de Madrid).

Fui la primera de 4 hermanas en convertirme en mamá, y no tenía en ese momento amigas cercanas que hubieran experimentado y pudieran decirme lo más básico del tema. Con mi primer hijo le sufrí bastante y terminé optando por la fórmula. En mi segundo embarazo decidí preguntar, leer libros y blogs, y también me uní a una comunidad sobre lactancia en Facebook que me ayudó muchísimo a poder lograr y disfrutar la lactancia con mi segundo hijo. Después, en mi trabajo, me tocó hacer un proyecto para proponer la instalación de una sala de lactancia, por lo que me metí aún más a la investigada.

Cuando recién me convertí en mamá, me hubiera encantado que me dijeran:

1. La regla # 1 de la lactancia. Si tu bebé no succiona correctamente, no te va a bajar la leche.
Había escuchado sobre el “bajón de leche” y supuse que al haber dado vida a un bebé, automáticamente iba a empezar a salirme leche. Y sí, los pechos producen calostro justo a tiempo para alimentar a tu recién nacido/a, pero no la leche suficiente si el o la bebé no estimulan como debe ser.

2. No todos los bebés nacen sabiendo comer.
No me bajaba la leche y me resultaba muy frustrante que me dijeran “sólo pégate al bebé.” Yo pensaba, ¡pues me lo estoy pegando!, ¡¿por qué no me sale?! Algunas mamás tienen la fortuna de tener nipples formados adecuadamente para la lactancia, y bebés que apenas nacen se acomodan perfecto comer, pero no siempre es así. Y si como me pasó a mí, el bebé no lo hace por sí mismo y la mamá no está preparada para enseñarlo/a, lo más probable es que la succión incorrecta produzca lesiones en los pechos, cero se estimule la producción de leche y el bebé se quedé con hambre, entonces empezamos a complementar con fórmula y en consecuencia menos se estimula la lactancia; es un círculo. O sea, no se trata nadamás de pegar al bebé, sino hacerlo correctamente

3. Hay varias posiciones o técnicas para dar pecho.
Dependiendo de si el nacimiento fue natural o por cesárea, la forma de los pezones y la personalidad del bebé (hay bebés muy fuertes, unos que nacen “muy despiertos”, otros muy adormilados, etc)., será útil una u otra posición. Idealmente, debes conocerlas *antes* de recibir a tu baby.

4. La lactancia no duele.
Si el proceso de alimentar a tu bebé está doliendo o lastimando, algo está mal y hay que pedir ayuda si queremos continuarla. Pueden darse diversas complicaciones que son muy comunes en la lactancia, por ello es fundamental informarse primero para prevenirlas, y después para saber que en la mayoría de los casos no son razón para dejar la lactancia.

5. Hay demasiados mitos alrededor del tema.
Que si el consumo de cafeína, que si estás tomando algún medicamento, que si no puedes comer picante o frijoles, que si el atole ayuda. Lo cierto es que no está comprobado que algún alimento favorezca o perjudique la lactancia, de manera general y segura. Volvemos, lo principal es la estimulación directa del bebé, lo demás dependerá de cada mamá y cada bebé según vayan experimentando.

6. Ten un kit básico de lactancia.
Termo con agua, lanolina (la pomada esencial para cuidado de los pezones), 1 o 2 pezoneras por si llegas a tener una lesión, máquina saca leches para apoyarte a estimular la producción de leche y batalles menos…

7. Al menos en México, hay mucha ignorancia sobre la lactancia- incluso por profesionales de la salud.
Muchas lactancias se pierden por simple desconocimiento de doctores/as y enfermeras/os que mal aconsejan ante una dificultad a una mamá. Es muy común escuchar comentarios de mamás del tipo: “mi leche no le cayó bien a mi bebé, a mí no me sale leche suficiente…”, que eso piensan porque eso les dijeron sus doctores.- Que suceda esto es prácticamente imposible, y como no podemos contar con que la gente a nuestro alrededor esté informada y actualizada, si elegimos la lactancia como opción, tenemos que tener la iniciativa de auto-educarnos en el tema.

8. Necesitas tiempo a solas con tu bebé.
Para conocerse, para aprender, para conectar, para relajarse, para verse a los ojos, para creértela- sobre todo si es tu primer bebé o tu primera vez dando pecho… y si hay alguna lesión, lo más recomendable es dejar los pechos descansar “al aire”, por lo que no tengas miedo o pena a fijar un horario de visitas o decir que se reciben a partir de que el bebé cumpla tantos días o semanas. No es egoísmo mamá, es necesario.

9. La lactancia es prácticamente un milagro, y es perfecta.
Si una mamá tiene gemelos o trillizos, tendrá leche suficiente. Si una mamá tiene un bebé prematuro, su leche será distinta y el mejor medicamento además de alimento. La composición de la leche materna de hecho cambia según la hora del día y clima exterior, resultando siempre adecuada para las necesidades del bebé (se vuelve más ó menos líquida para evitar deshidratación, sobrepeso, etc). Algunas mamás cuando están lactando se embarazan y al nacer el segundo bebé continúan dando pecho a ambos, y el cuerpo es tan perfecto que la leche madura del primer bebé vuelve a calostro para el segundo, al parecer días antes de que nace… es increíble.

10. La importancia de la lactancia en el mundo.
Existen enemil libros que explican los beneficios físicos y emocionales de la lactancia tanto para el bebé como para la mamá, por lo que no me meteré aquí en ese aspecto, pero sí te diré que dentro del tema hay otro montón de “subtemas” súper interesantes como viajar con bebé o sin bebé mientras estás lactando, el regreso al trabajo, la participación del papá, etc., y sobre todo quiero dejarte con esto:

La lactancia no es sólo una cuestión de quien la practica, sino un asunto que incide no sólo en el bienestar de una familia en particular sino en temas de pobreza, nutrición y todo el sistema de salud pública, por lo que es importante para el progreso de la sociedad, ¡y de todo el mundo!.

Te invito a informarte y compartir tus conocimientos, puede hacer toda la diferencia para ti y para alguien más.

 

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Amenaza de aborto

Amenaza de aborto
POR: ALE DE LA GARZA

Dicen que cada embarazo se vive diferente. El mío ha sido de alto riesgo por amenaza de aborto. Les voy a compartir cómo lo he vivido con intención de quitar tabús, apoyarnos entre nosotras y concientizar a las personas de nuestro alrededor a ayudarnos en los momentos difíciles.

Amenaza de aborto. Suena horrible, ¿no? La verdad es que sí es horrible.

Soy Ale, estoy embarazada de 33 semanas de mi primer bebé y hoy les voy a explicar un poco de lo que ha sido mi experiencia. Quise escribir en este blog para que aquella persona que esté pasando por algo similar, sepa que estas situaciones son bastante comunes y que, sí, sí hay esperanza de que todo salga bien.

Para algunas mujeres, incluyendo mi mamá, estar embarazadas ha sido su época más bonita y mágica de la vida. Para mí, ha sido la etapa más angustiante que he tenido en muchos sentidos.

Es obvio que también ha sido bonito y emocionante. Pero haber vivido algo como una amenaza de aborto y haber estado en reposo absoluto dos meses, es complejo a nivel físico y psicológico. A demás, soy de Monterrey y por cosas de la vida vivo en la Ciudad de México, donde no tenemos a ningún familiar ni mi esposo ni yo.

He pasado por 3 ginecólogos diferentes y por muchos altibajos de emociones en esta aventura que se llama embarazo. Este post, como dije antes, es para compartirles mi experiencia, todo consúltenlo con sus ginecólogos obviamente.

Todo empezó así…

Me enteré de que estaba embarazada a la semana 5. No me atreví a voltear la prueba yo sola y le pedí a mi esposo que él la girara para ver el resultado. Considero que sí estaba lista para embarazarme, fue algo que planeamos cuidadosamente. Pero el hecho de que pegara en el primer intento hizo que me hiperventilara un poco (o mucho) cuando vi que salió positivo hahaha. Verlo a él tan calmado y feliz me hizo tranquilizarme, y con los días, me empezó a caer el veinte.

Fuimos con la doctora a todo el procedimiento de rutina para ver que estuviera bien el progreso, y nos dio su visto bueno. ¡Nuestro bebé era un ajonjolí! Descargué una app para ir leyendo y enterarme de las cosas del desarrollo de nuestro bebé y compré algunos libros. Le avisamos a nuestros familiares más cercanos y todo empezó a tomar forma.

El primer susto…

Cuando teníamos 8 semanas, tuve un “hematoma por implantación”. Básicamente, es un sangrado con ciertas características. En mi caso, era como cuando son tus últimos días de menstruación y en poca cantidad. Súper asustada, le llamé a la doctora y me pidió que me tranquilizara, que “probablemente” no era nada tan grave y que me revisaba al día siguiente. Yo pensaba ¿probablemente? ¿Es en serio? ¡Quiero que me revisen YA!

Al día siguiente en la consulta, la doctora confirmó su diagnóstico y me pidió llevar un reposo relativo por dos semanas. Reposo relativo meaning hacer tu vida normal sin hacer ejercicio, cargar cosas pesadas ni tener relaciones sexuales. También me dio una pequeña dosis de progesterona por esos 14 días.

El peor momento…

Todo iba bien, yo me sentía bien. El susto había pasado. Pero justo al término de esas dos semanas de reposo relativo: ¡FUM! Tuve un sangrado rojo y abundante. Pensé que todo había acabado. La doctora me había explicado que cuando el sangrado es rojo y abundante puede significar un aborto.

Llorando (mucho), le llamé para saber qué hacer. No quería moverme, no quería ver la taza del baño, no quería analizar mi calzón manchado. Me di cuenta de lo demasiado que quería a esa semillita que se estaba formando dentro de mí y que no estaba lista para perder la esperanza. Y es que nadie te prepara para perder un bebé. La gente habla de la ciencia y que el cuerpo es sabio, pero realmente ¿quién está preparado para vivir algo así? Lo superamos como podemos, pero es algo que no es fácil de digerir.

Me fui con mi esposo a urgencias del hospital más cerca de donde vivimos (ya saben que aquí hay muchísimo tráfico así que era la mejor opción). Llegué, y me revisaron varios residentes de ginecología. Hasta la fecha no sé porqué no me reviso el ginecólogo de guardia inmediatamente, pero en el momento lo único que quería era que alguien me ayudara a saber qué estaba pasando.

Nadie me decía nada. Llegamos ahí a las 10 am, me revisaban y me revisaban y no supe nada hasta las 2 pm que llegó mi doctora de una cirugía. Nadie me quería decir nada porque no “eran mis doctores” pero imagínense la angustia por la que pasamos esas horas sin saber si ya había perdido o no a mi bebé y sin saber cuál era el pronóstico.

La doctora me dijo que lo que tenía era un “desprendimiento de placenta” y que podía llamarse amenaza de aborto. Me recetó muchísimo medicamento y me dijo que lo único que podíamos hacer era reposo absoluto. En cama todo el día. Solo podía pararme a bañar y hacer del baño LI TE RAL. Entre menos me moviera, era mejor.

Y así pasaron los días, las semanas y luego los meses. Cada día con sangrados diferentes. Cada día sin saber cómo iba el proceso porque la doctora que me atendía “no me podía revisar” por su apretada agenda y que porque, según ella, era mejor no moverme de la cama ni para ir a consulta (para mí era una tortura no saber cómo iba todo).

Decidimos cambiarnos de doctor y nos enteramos de que la dosis de medicamentos que me estaba dando la primera doctora era demasiado alta y que mi bebé seguía vivo y que ya no estaba en peligro.

El final “feliz”…

A los 4 meses de embarazo pude empezar a vivir poquito a poquito un embarazo “normal”, se podría decir que incluso lo he disfrutado. Hasta hemos viajado a varias partes ¿quién diría? Pero quiero decirles que me quedó una especie de estrés postraumático y ansiedad. Con el tiempo se ha puesto mejor, pero en un principio no había día en que no me revisara el calzón a ver si había sangre.

Me costó mucho trabajo empezar a decirle a mis amigos que estaba embarazada y empezar a ilusionarme genuinamente con la llegada de mi bebé. Emocionarme sabiendo que nada es seguro en esta vida me hizo ver las cosas de una manera diferente.

Después, decidimos volver a cambiarnos de doctor porque el que habíamos escogido no encajaba con nosotros. El no conocer a nadie aquí en la ciudad que nos pudiera recomendar a alguien fue un tema importante. Quiero aprovechar para invitarlas a siempre pedir segundas opiniones y no tener miedo ni sentirse mal por querer cambiarse de médico si algo no les late. Tenemos todo el derecho de sentirnos en manos de alguien que nos de seguridad y tranquilidad.

El apoyo es lo más importante…

Si alguien está pasando por algo similar a lo que pasé, les puedo decir que cuento los días para poder tener a mi bebé en mis brazos y terminar lo que ha sido esta hermosa pesadilla. Es una mezcla de emociones demasiado variada y, en mi caso, hice todo lo que estaba en mis manos sin saber si iba a funcionar, pero con muchísimo amor y fe; decidí no quejarme ni un solo día de no poder moverme, no quejarme de las muchísimas inyecciones que me tuve que poner, no quejarme de desmayarme en la regadera por tanto medicamento, no quejarme de tener que poner mi empresa de lado y enfocarme en tratar de estar tranquila para ayudar a la recuperación.

El apoyo de nuestros familiares y amigos es muy valioso en estos momentos. Tuve la suerte de que mi mamá pudiera venirse a ayudarnos esos meses y fue lo mejor que pudo pasar.

Si no les ha pasado, pero conocen a alguien que le está pasando o le pasó, sea cual sea el final de su historia, por favor apóyenlos en los momentos difíciles (digo apóyenlos porque los esposos sufren igual o más).

He escuchado decir a mucha gente que “entienden la situación” y que “ha de haber sido muy duro” pero se los juro, es complicado verdaderamente ponerse en los zapatos de otra. Hasta que lo vives, te das cuenta de lo difícil que es y de todo el amor y apoyo que necesitas.

Ahora me siento con ganas de crear conciencia y apoyar también a todas las que han tenido un embarazo de alto riesgo como yo. Decirles que pasar ansiedad es normal y que somos tan fuertes que sea cual sea el resultado podremos con ello. Decirles que le pasa a mucha gente y que todo va a estar bien.

Yo no tuve nauseas, ni dolores de cabeza, ni ascos. Pero se los juro que si hoy me preguntaran si hubiera preferido pasar por eso en vez de tener un embarazo de alto riesgo, diría que sí sin pensarlo.

Y a las que han tenido un embarazo que han vivido como la etapa más feliz de su vida, quiero decirles que han tenido muchísima suerte en vivirlo así y que a las que no nos fue tan bien nos ayudaría mucho que en los momentos difíciles se acordaran de nosotras para una llamada, una visita y unas palabras de apoyo.

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Tu matrimonio antes y después de ser papás

Tu matrimonio antes y después de ser papás

Cuando encuentras a esa persona con la que quieres pasar el resto de tus días, te sientes extremadamente feliz; dar el sí, frente a todos tus amigos y familia, se convierte en uno de los días más felices de sus vidas. Prometen amarse, respetarse, aceptar los hijos que vengan… y cuando llegan, ¡sorpresa! no todo es color de rosa y nos queremos matar (jajaja y no me digan que soy la única).

Durante el proceso del embarazo comienza la preparación para lo que será ser papás. Honestamente, tu pareja se merece una medalla si te aguantó los 9 meses de embarazo, porque son una locura de hormonas incontrolables que ni tu misma entiendes lo que esta pasando contigo. De estar super feliz, te conviertes en Hulk, y después eres una loca llorando por que viste a un bebé en la calle y ya te imaginaste el tuyo jajaja, y tu pareja, ahí está… sin entender, pero acompañándote en este viaje de convertirse en papás.

El día del nacimiento de tu bebé, es una revolución de sentimientos. Primero, el dolor incontrolable de las contracciones (Mariana nació por parto natural -SIN ANESTESIA- , no por decisión si no porque literal ¡llegó sin avisar! y casi mato a mi esposo a golpes y gritos del dolor jajaja) o si tuviste cesárea, toda la calma que debes mantener porque al final de cuentas entras a un quirófano y eso te puede poner nerviosa. Millones de emociones, pero juntos esperan ese momento.

Pero cuando llegan a casa y se encuentran con que ya no son dos, sino tres… oh oh! Empieza un mundo desconocido para los dos… desiciones que deben tomar, rutinas que deben establecer, momentos como pareja que deben hacer a un lado porque su bebé necesita el 100% de su atención. Se preguntan “¿Que es esto? ¿En que nos convertimos? ¿Cuando volveremos a ser los de antes?” y la respuesta a todo es: no van a volver a ser los mismos de siempre, no va a ser igual, se han convertido en papás y todo ha cambiado; pero un cambio no significa algo malo, es algo muy bueno y positivo. Ser papás los convierte en un equipo mucho más fuerte y sólido… de ahora en adelante ven por un tercero, cuarto, quinto, o los que tengan jaja pero hay que tener en cuenta que siempre son ustedes dos contra el mundo, ustedes dos siendo papás, en el mismo camino.

Quiero dejarte estos tres consejos que a mi y a mi esposo nos han funcionado en este camino de ser papás… obviamente las situaciones y la vida van cambiando, pero estos tres creo que son básicos y que siempre deben de tener en mente para no perderse.

Sean equipo

Algo que a veces se nos olvida, es que los dos vamos hacia la misma dirección. Los dos tienen el mismo objetivo, entonces hay que tratar de ver siempre como ayudar y como apoyar al otro. Pueden ponerse tareas, en donde cada uno apoye en lo que puede y así es mucho más fácil llevar un día tranquilo, juntos decidan sobre las cosas importantes y lleguen a un acuerdo que a los dos les funcione. Platiquen sobre las cosas que les molestan, o difieren en cuanto a la educación y crianza de sus hijos y siempre traten de encontrar el punto medio. Suena fácil, y en la práctica no lo es tanto, pero tener la apertura de decir y escuchar al otro es el primer paso.

Time out!

Obviamente como pareja, siempre van a existir esos momentos en los que no estas de acuerdo con algo, te molestó un comentario en particular, etc… pero encuentra el momento para decirlo. Algo que estamos tratando de aplicar (y no es algo fácil, lo sé), es tratar de no discutir en frente de Mariana. Creo que todos hemos estado en ese momento incómodo cuando los papás se pelean enfrente de los hijos, y no es algo que disfrutemos, ¿verdad?, y ¡claro! somos humanos y vamos a discutir, pero es mucho más sano si tratamos de hablarlo de la mejor manera, ya cuando nuestros hijos estén dormidos y podamos tener la cabeza mucho más fría.

Este es uno de los consejos que mas me cuesta (debo admitirlo) porque yo soy muy sensible, y luego luego quiero decir lo que no me pareció, etc. pero aquí hay que ver por nuestra familia y nuestra relación… es mucho mejor hablar las cosas en pareja, y no involucrar a los demás en la discusión.

Tiempo para los dos

Este es uno de los más importantes, ustedes dos son prioridad siempre. Sé que con hijos es un poco más difícil encontrar el momento para los dos y cuando por fin están solos, ya están cansados, pero traten de siempre hacerse un tiempo en la noche o donde lo encuentren mejor para ustedes.

Salgan a cenar, al cine, de compras… planeen un viaje solos (aunque sea a algún lugar cerca), el tiempo de calidad en pareja es super importante para mantenerse al día, juntos y no perder su esencia. Algo que nos sirvió mucho fue establecer una rutina con Mariana, entonces para las 8 pm ella ya está dormida y nosotros podemos dedicarnos un tiempo juntos (aunque sea para ver la tele y platicar) pero poder estar solos como pareja.

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Las parejas perfectas no existen. La relación es de dos, y los dos deben de trabajar por mantenerla fuerte, unida y feliz.

No te compares con los demás, porque hoy en día estamos expuestos a las redes sociales, en donde constantemente vemos la familia feliz, pareja perfecta, viajes, casas, carros, y muchas cosas más y queremos todo eso. Agradece por lo que tienes, por tu familia, tu situación de vida, lo que estas viviendo hoy es por algo, lo que eres hoy y lo que serás mañana tiene un sentido.

Recuerda que eres el ejemplo vivo para tus hijos, y si tienes a lado a la persona que amas, siendo tu equipo y compañero, disfrútalo y nunca dejes de conquistarlo, así como el a ti.

…you got this mom!