Mis pérdidas de embarazo

Mis pérdidas de embarazo

Tengo 36 años, tengo una niña de 3, y 4 años de casada. Me embaracé a los 6 meses después de casarme. Mi primer embarazo fue muy normal y sano, tuve algunos síntomas los primeros 3 meses pero muy leve y muy normal. A las 39 semanas, en marzo de 2016, nació nuestra primer hija por parto natural.

Después de 1 año y medio mas o menos, de disfrutar, de aprender, de no dormir, de cambios todos los días; sentimos que todo ya estaba mas estable entre nosotros como familia, empezamos a buscar otro embarazo,  

En abril del 2018 me hice una prueba casera y dio positiva. Estábamos muy contentos, y esta vez estaba mas relajada, pues ya no era algo nuevo, era algo por lo que ya había pasado y de cierta forma yo creía, muy ingenuamente, que sabía mas o menos a lo que iba. Pudimos confirmar el embarazo con un ultrasonido en la semana 6. En nuestra siguiente cita íbamos muy contentos y yo iba desesperada/emocionada por escuchar el latido de mi bebé. Estaba súper feliz porque no tenía ningún síntoma y no dejaba de pensar que tal vez sería niño, porque según yo era un embarazo diferente, (y vaya que lo era). El doctor nos recibió y nos felicitó, me pesó, tomó mis datos y me pasó a hacer el ultrasonido, me paso varias veces el transductor hasta que de repente el doctor hizo un ruido como de negación y ya yo me quede pensando y después de un buen rato nos dijo que no encontraba latido, me quede estática, no sabía que pensar, como reaccionar, que preguntar, que decir, no sabía si llorar, no sabía que estaba pasando. El doctor nos dijo que le dolía mucho darnos esa noticia, que era algo que lamentablemente pasaba mucho y que no se podía hacer nada, nos pidió ir a un hospital con un radiólogo experto en radiología de la mujer para confirmar el diagnóstico. 

Salimos del consultorio y le hablé a mi papá, quien es cirujano, y le explique lo que estaba pasando, me dijo que nos veía en el hospital y en el camino yo iba rezando y poniendo todo en manos de Dios, iba tranquila, esperando que fuera un error, pero como se imaginan a estas alturas, no lo fue.

Llegamos al hospital, el radiólogo me hizo un ultrasonido vaginal y nos confirmó la mala noticia. Nuestro bebe ya no tenía latido, el diagnóstico: huevo muerto retenido de 9 semanas. Seguía en shock, me dolía pero estaba en shock, y no tenía ninguna reacción. Volvimos con el doctor y nos dijo que había dos opciones, esperar a que mi cuerpo expulsara el producto o tomar unas pastillas para dilatar el útero y practicar un legrado. Estuve con el medicamento 5 o 6 días y no me hicieron efecto, nunca tuve cólico ni sangrado. El doctor me revisó y me dijo que ya podía trabajar, entonces programamos el legrado para ese día en la noche, 6 de Junio 2018. 

Todos estos días fueron difíciles, yo tenia a mi bebé muerto adentro de mi y me lo tenían que sacar, pero no se porque estaba de cierta forma tranquila, obviamente estaba triste y me dolía, porque sabía cual era la realidad, pero al mismo tiempo sentía que estaba viviendo en una fantasía, en un mundo paralelo o no se, que nada de lo que veía estaba pasando. 

Nos fuimos al hospital, me puse la bata, me pusieron el suero, me acostaron en la camilla y ahí estuve con mi esposo, mi papá, y mi ginecólogo a un lado de mi todo el tiempo, esperando que el quirófano, estuviera listo. Por fin llego la hora y en ese momento me puse muy nerviosa, tenia mucho miedo, nunca me habían operado, solo había entrado a quirófano cuando tuve a mi bebé e iba de lo mas tranquila, pues para mi era algo natural lo que estaba pasando y dentro de la euforia no sentí miedo de nada. Esta vez fue diferente, sentía mucho miedo, sentía que me iba a morir literal, quería despedirme de mi esposo y decirle que cuidara a nuestra hija, ¿suena dramático no? Pero es un sentimiento real, no lo hice obviamente, me apaniqué, solo cruce miradas con el y con mi papá y fue todo.  

Ya en el quirófano todo estuvo bien. Las enfermeras y los doctores me cuidaron mucho, el anestesiólogo me acariciaba la frente y me decía que todo iba a salir bien. Yo estaba inmóvil, llorando sin parar, viendo las lámparas del quirófano y pensando que no quería estar ahí, que no quería estar viviendo eso. La anestesia no me dolió, y el procedimiento tampoco obviamente, pero me sentía destrozada por dentro, sentía un hoyo en el pecho, no quería estar ahí, no quería estar pasando por eso, pero tenia que hacerlo, era algo por lo que tenia que pasar y no había nada que hacer para cambiarlo. El legrado terminó rápido, como en 20 minutos, me pasaron a recuperación a que se me pasara la anestesia, fue desesperante porque no me podía mover y estaba cansada. Por fin me pude sentar y fue cuando le dije a mi papá que ya me quería ir a mi casa. Me sacaron en silla de ruedas, como ya era de madrugada llegué directo a mi casa a dormir. Dormí muy bien la verdad, creo que estaba agotada después de tanto estrés y tantas emociones. 

Mi recuperación física fue muy rápida, no tuve sangrado ni ninguna molestia. Pero la recuperación emocional aun está en proceso. Es un dolor como pausado, no lo veo, no pienso en eso todo el tiempo, pero si guardo un poco de silencio, o si pongo atención, me doy cuenta que ahí lo tengo… que es una presión en el pecho, que es un hueco literal y que sigue doliendo mucho, igual que el primer día.

Es un dolor que creo que siempre me va a acompañar, porque fue una ilusión que tuve, que viví, y de un día a otro me dijeron que ya no existía, es el dolor de un hijo o una hija con que soñamos, que deseamos e imaginamos por poco tiempo, y que lo sentimos tan real y al final ¿que? Nada. No supimos si seria niño o niña, no le pusimos un nombre, nada. Yo creo firmemente en Dios y confío en el, tanto así que nunca le pedí con todas mis fuerzas que lo que estaba pasando no fuera verdad, me puse en sus manos y puse en sus manos a mi bebé, y desde antes de que nos confirmaran el diagnóstico se lo entregue.

Mi doctor nos recomendó esperar 6 meses para un nuevo embarazo y creo que estuvo perfecto, antes yo no me hubiera sentido lista emocionalmente. Pero las cosas se acomodan y para diciembre yo ya me sentía mejor, tenía ganas de volver a intentar. 

A principios de febrero, me hice una prueba casera y salió positiva. No sabia que sentir, no sabía que pensar, no sabía si compartir la noticia o esperarme, pero pensaba que si no le decía a nadie era como hacerlo por miedo y si compartía la noticia con nuestras familias pensaba que eso me iba a motivar y me iba a ayudar a pensar positivo, lo platique con mi esposo y el estuvo de acuerdo y me apoyo, ese mismo día dimos la noticia. 

Los demás días pasaron normal, sentía nauseas y muy inflamada y uno que otro cólico por lo que mi papá me dijo que no esperara e hiciera una cita con el ginecólogo. Fuimos a la cita y me hizo un ultrasonido y apenas pudimos ver lo que parecía ser el saco gestacional, lo cual era normal para las 5 semanas de embarazo que tenía. Estuve tomando progesterona y en mucho reposo. Me la pasaba acostada casi todo el tiempo, porque si duraba mucho tiempo parada o haciendo cualquier actividad por mas mínimo que fuera el esfuerzo yo empezaba a sentir dolor, no era dolor fuerte, pero era dolor, entonces por precaución estuve en reposo casi 4 semanas. 

Cuando me tocó cita para un segundo ultrasonido iba emocionada porque sabía que ya escucharíamos el latido del bebé, pero oh sorpresa… en el ultrasonido el doctor vio que no había embrión, solo saco gestacional. 

Por las semanas que tenía de embarazo no era normal, nos pidió tomar una segunda opinión y así lo hicimos. Al día siguiente fuimos con otro ginecólogo y nos confirmó la noticia, mi embarazo era anembrionado, y la verdad me sentía en una película…no podía creerlo, ¿como era posible que me pasara eso otra vez? 

La primera vez el doctor nos dijo que era algo muy común, por lo que muchas mujeres pasan, pero pensé que era algo que no volvería a pasar, mas porque ya había tenido un embarazo normal y que gracias a Dios había salido todo bien. Pero no, ahí estaba teniendo mi segunda pérdida. Me iban a tener que hacer otro legrado, volver a pasar por lo mismo. Raramente esta vez estaba mas tranquila, súper triste claro, pero mas relajada, porque con mi primera pérdida me traumó el echo de tener a mi bebe muerto dentro de mi, que me lo sacaran y lo tiraran a la basura, y así es, no hay otras palabras para decirlo, es horrible pero es la realidad. Esta vez no había bebé, clínicamente no había un embarazo, porque no hubo embrión, pero si era una pérdida, porque tuvimos otra vez la esperanza y la ilusión.

Volví a tomar el medicamento para dilatar el útero por 10 días y no me hizo efecto, me hicieron el legrado y fue mas rápido todo, la recuperación física y emocional pero esta vez también fue muy cansado, el estrés fue mucho. 

A los meses decidimos buscar un ginecólogo perinatólogo, el cual es un especialista en medicina materno-fetal, se encargan de la evaluación y tratamiento de embarazos de alto riesgo y de alteraciones fetales. Tomamos esta decisión porque nos dijeron que no había una explicación para las otras pérdidas que tuve, que normalmente es una selección de la naturaleza cuando el producto no viene bien, entonces el cuerpo lo deshecha, lo aborta. Normalmente te recomiendan ir con un perinatólogo cuando tienes 3 o mas pérdidas, pero nosotros no quisimos esperarnos a tener una tercera. 

El ginecólogo perinatólogo nos dijo que para diagnosticar o para decir que existe Pérdida Recurrente del Embarazo, se tienen que tener 3 o mas pérdidas, y que yo solo había tenido una, clínicamente hablando, pues mi segunda pérdida no había sido un embarazo. Que es algo que pasa, que no hay explicación, no hay como predecir si va a volver a pasar o no, pero que lo bueno era que yo ya tenia un antecedente de un embarazo normal y que el pensaba que podía volver a intentarlo sin ningún miedo. Me mandó a hacer unos análisis y me dijo que si el veía todo bien en los resultados, podíamos buscar otro embarazo dentro de 3 meses. Salimos de la cita y la verdad salí feliz, porque lo que nos había dicho eran buenas noticias, todo indicaba estar bien y así ha sido hasta el momento. Me hice los análisis y todo salió muy bien. Entonces por hoy en eso estamos, dando gracias a Dios de que todo esta bien, agradeciendo y disfrutando lo que tenemos hoy. 

Espero que el estar escribiendo y compartiendo mi historia le sirva a alguien, si es así por favor escríbanme. Me daría mucho gusto saber que alguien se sintió identificada o identificado y que contar mi experiencia sirvió para algo. Se lo que se siente perder un embarazo, a un hijo, se que es un dolor que nadie comprende, es algo que solo entiende quien lo esta viviendo, pero no somos las únicas mamás, ni los únicos papás a los que le pasa.

Ojalá este tema fuera algo de lo que se hablara mas y que hubiera mas consciencia y mas educación sobre como tratar el tema, como apoyar a quien esta pasando por algo así, porque la gente hace como que no pasó nada.

La gente te dice “no importa, eres joven, puedes volver a intentarlo”, y si, puedes volver a intentarlo pero porque piensan que “poder” es igual a “querer” el que pueda volver a embarazarme no quiere decir que este lista para volver a perder a otro bebe, o que no tenga dudas al respecto, y quien decide volver a intentarlo no es mas valiente que quien decide no hacerlo de nuevo. Hay que ser mas empáticos entre nosotros, y si conoces a alguien que ha pasado por esto dile que le apoyas, que le acompañas en su dolor, que si quiere hablar al respecto estas para escucharla, abrázala, dale tu hombro para que llore, lo que sea, pero no hagas como que no paso nada, no minimices su pérdida.

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Cuando eres agradecido, todo cambia.

Cuando eres agradecido, todo cambia.

Mi proceso de maternidad ha sido muy diferente al que yo imaginé cuando apenas era una adolescente y soñaba con algún día convertirme en madre. Me casé a los 23 años de edad y no estaba en nuestros planes a corto plazo el ser padres. No fue hasta después de cuatro años de casados que decidimos buscar un embarazo. Estuve en varios tratamientos de fertilidad ya que era casi imposible que yo quedara embarazada debido a una serie de diagnósticos que yo ni sabía que padecía. Fue un camino difícil en el que yo tuve que aprender a esperar el tiempo perfecto de Dios. Recuerdo muy bien un día después de haberlo intentado casi todo, me rendí de vivir pensando todos los días en cuando iba a estar embarazada y decidí vivir agradecida. Puse mi enfoque en lo que si tenía y en confiar en que mi momento llegaría. Mi perspectiva cambió y lo dejé todo en manos de Dios. No pasó mucho tiempo cuando mi doctor sugirió intentar una vez más y esta vez todo fue diferente. Para nuestra sorpresa, quedé embarazada de cuatrillizos. Sentíamos una emoción que no podíamos con ella, que aún recibiendo estadísticas de todo lo que podía salir mal con mi embarazo y los bebés, nada nos detenía el estar agradecidos con Dios por esta gran bendición. Mi momento había llegado y mi actitud fue clave en mi embarazo. Siempre creí que Dios me había dado a mis cuatro bebés y Èl tendría cuidado de ellos hasta la semana perfecta en la que ellos nacerían. Mi embarazo  se podría decir que fue muy normal, obviamente me atendieron especialistas en múltiples, y llegué hasta la semana 34 sin ninguna complicación. Lo más difícil fue cargar con mi panza, que como se podrán imaginar era enorme pero no me importaba con tal de que nacieran fuertes y sanos los cuatro. 

Ya que nacieron los bebés y gracias a Dios todo perfecto, mi esposo y yo nos enfrentamos a un reto más grande que fue el cuidar 24/7 de cuatro bebés prematuros al mismo tiempo. De nuevo, me aferré a vivir agradecida porque estaba cumpliendo mi sueño de ser mami y aunque el cansancio era extremo ya que nos tardábamos una eternidad para darle de comer a todos los bebés cada tres a cuatro horas, lo hacía feliz sabiendo que era una etapa que pasaría. Leí y escuché a varias mamás hablar de lo que es la depresión post parto, ansiedad, muchos cambios hormonales y sé que es algo muy real que le pasa a muchas mujeres. Así que siempre estuve consciente de mis emociones y la clave fue el apoyo de mi esposo. Él estuvo día y noche conmigo durante un par de meses gracias a que tiene muy buenas prestaciones en su trabajo y nunca me sentí sola. También aprendí a aceptar ayuda de mi familia y a entender que yo sola no podía cuidar a cuatro bebés. Siempre trataba de buscar un tiempo para mi durante el día para orar y para hacer algo que me hiciera sentir bien. Es muy fácil dejar tu bienestar a un lado y dar todo por tu bebé ya sea tengas uno o cuatro, ya que demandan casi todo tu tiempo, pero no puedes dar lo mejor de ti si no te cuidas primero tú. 

Mi vida cambió radicalmente en todos los sentidos, económicamente, físicamente, emocionalmente pero espiritualmente mucho más. No solamente experimenté ver crecer cuatro milagros dentro de mi pero el poder verlos crecer día con día, ver sus avances, sus primeras palabras, sus primeros pasos, me llena de agradecimiento y me recuerda todas las veces que yo le pedí a Dios un hijo. No te voy a mentir, el cansancio es algo inexplicable, me ha costado muchísimo todas las desveladas, dolor de espalda por tratar de cargarlos a todos, cansancio físico de estar activa todo el día atrás de ellos, lavar ropa todos los días, lavar biberones, cambiar más de 20 pañales al día, prepararles todas sus comidas, que se enfermen todos al mismo tiempo, etc. Y si puedo llegar a estresarme y decir ya no puedo más, pero basta con solo voltear a ver sus caritas y todo vale la pena. Siempre que me dicen que tengo mucho trabajo al ser mamá de cuatrillizos, yo contesto si, pero es mucho más el amor multiplicado por 4. En días difíciles es cuando aún más recuerdo lo agradecida que estoy de poder vivir esta increíble experiencia de ser mamá de cuatrillizos.

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Menú semanal

Menú semanal

¡Hola! Pues hoy les comparto esta plantilla que hice para organizar mucho mejor mi día y mi menú de la semana. Me inspiré completamente en mis amigas @madreneta y @nataliruizg para ponerme las pilas y ordenar mis desayunos, comidas y cenas y así no desperdiciar nada, utilizar todos los ingredientes de mi cocina y sobre todo organizar mi tiempo y comer rico con mi familia.

Aquí te dejo esta plantilla, sólo descarga el PDF e imprime.

Si la utilizas y te funciona, no dudes en mencionarnos en Instagram y ¡compartir!

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…you got this mom!

2 años

2 años

Dos años de crecer juntas, de nacer, descubrirnos, conocernos y amarnos.

Hace dos años llegaste a nuestras vidas, y te confieso que me sentía responsable de enseñarte el mundo entero y me daba mucho miedo… de mostrarte un camino de vida, y hoy me doy cuenta que fue todo lo contrario.

Aprendimos juntas sobre la marcha, nos equivocamos muchas veces. Lloramos, reímos, bailamos y cantamos. Cada día que pasa en tu vida es un nuevo aprendizaje para ti y para mi también.

Cuando no sabes expresarte y empiezan los berrinches, para mi también es un berrinche interno de no saber como reaccionar contigo… a veces pierdo la paciencia, a veces me acuerdo que yo soy la adulta y trato de calmarme para después hacerlo contigo, a veces simplemente te observo y trato de comprenderte.

Cuando ríes y bailas, me enseñas lo simple que es la vida y lo fácil que es disfrutarla. Que no debemos pasar el tiempo preocupados por tonterías y disfrutar el presente.

Cuando lloras del cansancio y te consuelas en mis brazos, me haces sentir especial. Me llena de fuerza saber que soy la base en donde puedes sentirte tranquila y que mis abrazos te calman y te hacen sentir amada.

Cuando te veo jugar con tus juguetes, veo el poder de la imaginación y que no lo debemos de perder nunca. Veo esa inocencia que también vive en mi y me hace recordar lo bonito que es ver la vida llena de colores e imaginarme hasta lo imposible.

Cuando veo como miras a tu papá, con unos ojos llenos de emoción y amor, me hacen reafirmar lo mucho que lo amo y de que el sea tu protector para toda la vida. Antes te confieso, que me daba miedo que robaras su atención, pero hoy me llena el corazón ver ese amor y lazo que tienen… sin duda la mejor decisión que he tomado en mi vida.

Estos dos años he crecido siendo tu mamá, hemos crecido juntas y todavía nos falta mucho camino por recorrer, pero quiero que recuerdes que a tus dos años de edad, he aprendido más que en toda mi vida.

Sigamos disfrutando de este camino, aprendiendo y creciendo como familia. Te amo mi vida, feliz cumpleaños.

…you got this mom!

 

Mi amor por ti es para siempre

Mi amor por ti es para siempre

Mi amor por ti no se va. Te conviertes en hermana mayor, tal vez tienes miedos e inquietudes. ¿Como será ahora? ¿Compartiré a mamá? ¿Ya no seremos solo los tres?

Mi amor por ti es único. Cada hijo tiene algo diferente que enseñarle a su madre. Cada hijo es una muestra del amor mas puro y claro que existe.

Mi amor por ti es fuerza. Porque desde tenerte en mi panza, cargar contigo, mi fuerza física y mental ha crecido al mil por ciento. Porque cada día al levantarme nacen unas fuerzas de querer vivir al máximo y entregarte todo.

Mi amor por ti es sencillo. Amarte ha sido lo más fácil de mi vida, lo más natural y perfecto. Desde que te sentí, desde que te vi, desde que nos volvimos tu y yo madre e hija, todo ha sido sencillo.

Mi amor por ti es puro. Desde lo mas profundo de mi ser, esa pureza que hay en mi corazón es tuya. Todo lo que me haces sentir es puro y claro, no hay nada que le quite su color y transparencia.

Mi amor por ti crece. Todos los días te admiro mas, me sorprendes más y me llenas de satisfacciones enormes. Todos los días mi corazón crece al mil por ciento.

El amor por ti es único y es para siempre, y así será también para tu hermana… único en su propia perfección. El amor de una madre no se divide, se multiplica. Te amo a ti por convertirme en tu mamá, por enseñarme que puedo ser y crecer cada día mas. Te amo porque descubrí que soy una mujer diferente, y así tu hermana me enseñará otras cosas nuevas. Nuevas experiencias y retos, pero siempre creciendo juntas en amor.

Recuerda, siempre serás mi primer bebé… la que me enseñó el amor mas puro y perfecto, la que me enseño a ser mamá.

…you got this mom!

10 tips de lactancia por 10 mamás

10 tips de lactancia por 10 mamás

Para celebrar este año la semana mundial de lactancia, quise reunir para ti 10 tips por 10 mamás para ayudarte y acompañarte en este camino.

Sabemos que no es fácil, y muchas veces nos podemos llegar a desesperar y no entender como hacerlo, así que te dejo estos consejos por cada una de estas increíbles mamás que ya pasaron por esta etapa.

1. Comer sano – mantener una dieta balanceadaLACTANCIA-02

Todas absolutamente todas queremos regresar a nuestro peso como por arte de magia, lo cierto es que tú bebe necesita de los mejores nutrientes y si empiezas a contar calorías mientras das pecho la calidad de tu leche baja. Recuerda que es su momento 😍  — CINDY @ladymalinche

2. Tener tu banco de leche

LACTANCIA-04Somos seres humanos y es necesario y sano darnos un “break”, contar con leche materna almacenada te permite despegarte un ratito de tu bebé y él estará perfectamente alimentado.

Puedes empezar a almacenarla cuando tu bebé y tu ya estén perfectamente adaptados a la lactancia. Mi recomendación es al mes de nacido. — ALMA @hellomama.mx

3. La importancia de la succión

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Para mejorar tu producción de leche, recuerda que todo lleva sutiempo, desde mi experiencia te puedo decir que no hay nada mejor que la succión de tu bebé, constante y con frecuencia, eso es lo que hará la diferencia. No olvides de beber mucha agua, seguir tomando tus vitaminas y confiar en ti, eso es muy importante.
— NAY
@madreneta

4. Paciencia

LACTANCIA-03Al principio es muy estresante la lactancia y mas cuando eres mamá primeriza. Es un mundo nuevo una vida dependiendo totalmente de nosotros pero lo importante es tener “paciencia”. Nosotros le transmitimos todo al bebe y eso muchas veces hace que también se estresen y se dificulte mas la succión. Busca opciones que te hagan sentir tranquila como buscar ayuda (familia, asesora de lactancia, etc). No eres la única muchas han pasado por esta etapa. Relájate, respira profundo y poco a poco se acostumbraran los dos y podrán experimentar la maravillosa conección que es la lactancia. —ADRIS @mama100porciento

5. Asesórate 

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No tengas miedo de pedir ayuda, de ver videos de cómo es un buen agarre, de preguntar, preguntar y preguntar hasta estar completamente segura de cómo lo estás haciendo. Existen muchas asesoras de lactancia gratuitas, otras con costo y con una comunidad de apoyo que harán de este proceso algo mucho más sencillo y disfrutable, recuerda que todo esto cada día se hará mucho más sencillo y habitual. Pronto lo harás tan natural que no te vas acordar que batallaste. — NATALÍ @nataliruiz

6. Conoce sitios seguros de información accesible donde quiera que estes

H*E-lactancia Es una página de internet con Información de compatibilidad de diversos productos con la lactancia materna. Desde medicamentos hasta cosméticos y mucho más. Es un sitio seguro donde la información es brindada por especialistas, pediatras y farmacéuticos. Solo tienes que escribir en el buscador lo que quieres saber si es compatible con la lactancia y enseguida te arroja toda la información. — HAYDEE @mama.haydee

7. Sólo por hoy

fRecuerda que no estás sola, muchas hemos pasado por lo mismo. Sí hay días muy buenos y otros no tanto por eso te recomiendo decirte a tí misma “sólo por hoy”. No te presiones, todas queremos dar pecho hasta los 6 meses como mínimo pero ve poco a poco, ¡día a día! — FER @mamaentennis

8. Lleva una bitácora

LACTANCIA-06Para la mamá que va a iniciar un banco de leche llevar una bitácora te va a ayudar mucho. Ahí puedes apuntar cuantos litros de agua tomaste en el día, si tomaste tu vitamina, si tomaste algún suplemento, cuántas oz de extrajiste y a que hora. Hacer esto todo el mes, cada mes, te va a ayudar a darte cuenta que te hace mejor o peor día a día. Y así podrás corregir la cantidad de agua, modificar el suplemento, el alimento, etc. A mi me ayudo demasiado llevar un control para conocer mi cuerpo en la lactancia. — MAYELA @nextdoormom_

9. Conoce tus derechos

LACTANCIA-07Como mamá lactante tienes derecho a espacios dignos para amamantar y sacarte leche. Si trabajas en oficina, esta te debe de proporcionar un espacio agradable en donde puedas sacar y almacenar tu leche… así como el tiempo que necesitas para hacerlo. También en algunos aeropuertos, centros comerciales ya hay cuartos de lactancia, habilitados para eso. Búsca e infórmate.

Puedes dar pecho tapada o destapada en un lugar público, eso ya depende de ti y tus comodidades, pero nadie tiene derecho a decirte que te vayas de un lugar por estar amamantando a tu bebé. — LILY @yougothis_mom

10. Confía en ti, en tu cuerpo, en tu capacidad de amamantar

aEs un acto natural e instintivo. Si eres primeriza piensa en que tú y tu bebé aprenderán einiciarán juntos esta aventura, las primeras semanas son aprendizaje puro para ambos y puede que en algún momento te sientas agobiada, pero tranquila, no estás sola, recuerda que cada día es diferente, igual que cada bebe, así que por favor no te compares.

Por último, no mires el reloj. Descansa siempre que sea posible. La limpieza no importa, y sobre todo disfruta de las caricias y de la intimidad con tu bebé y nunca dudes de tu cuerpo, nacimos diseñadas para esto. ¡Tú puedes hacerlo! — AIRIN @airininaction

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No existen partos perfectos, existen partos positivos

No existen partos perfectos, existen partos positivos
Hola, soy Ale Wise, tengo 28 años y soy de Monterrey. Tengo dos años de casada y un bebé de 5 meses: Gabriel.

Me fui a vivir a Philadelphia cuando tenía 3 meses de embarazo, sin siquiera saber si íbamos a tener al bebé en México o en Estados Unidos. Yo ya me había hecho la idea de que me iba a quedar en Monterrey desde Navidad hasta que naciera mi bebé (en Febrero), ya había investigado los hospitales, lo que se pone para las visitas, y me imaginaba a toda mi familia en el hospital (a mis papás, mi suegra, mi hermana, cuñados, tíos, tías, mis abuelas, etc). Cosa que llegó a estar muy lejana a la realidad.

Por cuestiones del seguro de gastos médicos me era muuuuucho más conveniente tener al bebé en Estados Unidos, y obviamente era la mejor opción para mi esposo. Pero esto también significaba que el nacimiento de mi bebé iba a ser muy diferente a lo que me imaginaba, me sacó completamente de mi zona de confort. Yo no tenía ni idea de los hospitales que existían en Philly, y hasta tenía miedo de tener al bebé en USA debido a anécdotas que había escuchado de gente conocida. Gracias a Dios tuve una amiga que tuvo a su bebé cinco meses antes que yo y me pudo guiar paso a paso en todos los temas médicos (buscar ginecóloga, hospital, clases, etc).

Desde que me embaracé empecé a seguir en Instagram varias cuentas de bloggers embarazadas, y así es como di con Laura Wills, una inglesa que estaba por tener a su tercer bebé un mes después que yo. Un día subió una story recomendando un libro acerca del Hypnobirthing. Ella decía que para su parto pasado había llevado técnicas de esta filosofía y que gracias a eso había tenido un parto súper diferente al primero. Esta fue la primera vez que leí acerca del término. Investigué qué era, y para ser sincera, me parecía un poco ridículo, pero pensé que no tenía nada que perder en informarme más, y en pedir ese libro.

Para mi, la idea de lo que era un parto estaba súper vinculada a lo que veo en películas: gritos, dolor, sudor, desesperación… así que gracias a eso, pensar en el parto me ponía nerviosa. Si a eso le sumaba el hecho de que estaba en un país distinto al mío, y que mi mamá y mi suegra iban a llegar X día apostándole a que naciera por esas fechas, me daba pánico pensar en el día de mi parto.

El hypnobirthing me cambió totalmente mi percepción. Me enseñó cómo mi cuerpo estaba preparándose para eso, que es algo súper natural a lo cual no debía de tenerle miedo. También me enseñó cómo funciona biológicamente, para poder estar un poco más en control de la situación: siempre saber qué estaba pasando. También me incitó a dejar de escuchar historias negativas de otra gente, porque el saber que ‘Ana’ se desgarró, y ‘María’ estuvo horas pujando solo iba a predisponerme a una experiencia negativa (al igual que todo lo que había visto en la tele).

Mi mamá y mi suegra llegaban el 9 de febrero. Yo tenía fecha para el 14 (fecha que me habían adelantado por las medidas en ultrasonido pues según mi LMP -last menstrual period- era para el 17). Desde la semana 37 mi ginecóloga ya me había hecho tacto y me había dicho que estaba 1 cm dilatada y 85% effaced (que a la fecha no se como se traduce al español, pero es lo delgado que se pone el cérvix). Así estuve 2 semanas, hasta mi cita de la semana 39 en que avancé un centímetro. El 8 de febrero me desperté y vi el famoso “bloody show”; enseguida le escribí a mi ginecóloga de Monterrey y me dijo que eso solo significaba que el parto ya era inminente, o sea podía ocurrir desde en 24 horas.

A mi me ponía nerviosa que llegaran las mamás y que el bebé todavía se tardara en nacer, sabía que eso me estresaría más. Pero debido al hypnobirthing yo sabía que las endorfinas son las que aceleran el proceso del parto. O sea estresarme iba a retrasar que iniciara el proceso. Así que desde días antes me ponía a ver cosas que me pusieran de súper buen humor, que me causaran felicidad, y siempre que tuviera un pensamiento estresante, me enfocaba en contrarrestarlo.

Pues ese mismo día en la noche, sentí que se me había roto la fuente. No estaba nada segura porque sentí solo un chorrito y no el “splash” que te cuentan (pero igual, ya sabía que si la cabeza del bebé estaba muy abajo, podía estar tapando y entonces solo cuando se moviera iba a estar saliendo el líquido amniótico). Mi esposo y yo, ahora si nerviosos, buscábamos en internet respuestas para ver si era o no, hasta que se me ocurrió marcarle a mi mamá a ver si ella sabía. La verdad mis papás nos presionaron para irnos al hospital; yo , por alguna razón, no quería ir sin estar segura de que SI era el momento de ir. Aparte de que pensaba que era la fuente, estaba teniendo contracciones seguidas (pero no eran cada 5 minutos ni duraban 1 minuto, y sinceramente, me dolían como cualquier cólico). Esta era la primera vez en todo mi embarazo que tenía contracciones constantes, así que eso de cierta manera me dio seguridad de que podía significar algo. Mi esposo estaba anotando las contracciones con una app del celular. Eran las 11 de la noche.

En el hospital, primero nos pasaron a una salita en donde me conectaron dos monitores: uno para escuchar el corazón del bebé y otro para medir las contracciones. Era en ese cuarto donde me iban a decir si estaba o no en labor de parto. Como era un viernes en la noche, había un solo doctor para 10 personas y ¡se tardó dos horas en llegar a verme! Para cuando llegó mis contracciones habían aumentado en dolor y yo solo rezaba que esto SI fuera el parto real. Aunque a simple vista el doctor pensaba que sí se me había roto la fuente, después de hacer unos estudios resultó que no era líquido amniótico. Sin embargo, me confirmó que ya estaba empezando el labor de parto, que si quería me podía ir a mi casa, o bien, esperarme ahí en ese mismo cuarto hasta que avanzara lo suficiente y me pudieran hospitalizar, pero que por ser madre primeriza probablemente iba a demorar mucho. Mi esposo y yo decidimos quedarnos ahí, sobre todo porque ya tenía 4 cm de dilatación y yo, sabiendo que iba a querer la epidural al llegar a 5 cm, no quería sufrirla de más.

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El doctor tardó dos horas en volver. Claro que al final de estas dos horas ya me dolían horrible las contracciones. Mi esposo estuvo contándomelas todo el tiempo. Al principio estaba contándome chistes, haciéndome reír (para conscientemente producirme endorfinas y así tratar de que el labor de parto progresara) y cuando aumentó el dolor, me insistía en tratar de dormir (aunque claro, solo dormitaba y cada 5 minutos o menos, me doblaba del dolor). Si le preguntas a mi esposo, no hubo un solo grito, lágrima o ninguna palabra para ser sincera, de mi parte. Yo estaba cien por ciento concentrada en imaginarme como con cada contracción estaba acelerando el proceso , mi bebé estaría bajando y yo estaría cada vez más cerca de poderlo conocer.

Al ponerme la epidural fui la más feliz del mundo. El tamaño de la aguja, y todo lo que conlleva la epidural pasó completamente desapercibido; fue lo más irrelevante (probablemente porque lo que yo ya quería era que dejara de dolerme). Después de ese momento hasta mi esposo aprovechó para dormirse (obvio me preguntó antes y pues así de tranquila me vio), pues sabíamos que no quedaba nada más que esperar.

Las enfermeras y la partera me recomendaban tratar de dormir, para descansar y estar tranquila (que volvemos a lo mismo, era lo que iba a permitir que el parto siguiera progresando, como yo ya bien lo sabía). Cada que venían a checarme yo estaba más avanzada, solo que querían esperar a que la fuente se rompiera sola y como nunca sucedió, al llegar a los 10 cm decidimos que mejor ya lo hicieran ellas. Después de esto me dijeron que en algún momento iba a sentir presión y que les hablara.

En lo que esto sucedía, yo me traté de dormir más (ya eran como las 10 de la mañana), y recuerdo que en algún punto ya sentía la presión de la que me habían hablado y yo le decía a mi bebé que se esperara más, que aún no estaba lista, que todavía quería descansar. No se cuánto pasó, pero ya nos despertamos mi esposo y yo, y la partera y la enfermera estaban preparándome para pujar, porque ya había llegado el momento.

Para esto, algo sucedió con la epidural (según yo, solo me habían bajado la dosis para que pudiera tener un poco de control en las piernas, aunque mi esposo dice que me la quitaron), por lo que sentía plenamente las contracciones. Pero estaba tan segura de lo que estaba ocurriendo, que solo me concentré en cómo aliviar ese dolor (que era mantener la pierna lo más pegada a mi abdomen, o sea mi esposo tenía que estar sujetándomela – y volteando hacia arriba porque no quería ver nada jaja) y cómo sentirme mejor (pedía que me trajeran antibacterial para oler). Tras media hora de pujar, que yo ni lo noté, tuve a mi bebé en mis brazos.

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Cuando me pongo a pensar en mi parto, pienso que fue una experiencia completamente positiva, donde sabía lo que estaba ocurriendo aunque no tenía control de la situación, y lo más importante: siempre me sentí en paz. Supe confiar en mi cuerpo, dejar que todo fluyera y pude vivir un momento hermosísimo con mi esposo. Había muchas cosas que honestamente me preocupaban (como por ejemplo estar solos en el hospital mi esposo y yo) y que podían salir mal, pero creo que la preparación que tuve mentalmente gracias al hypnobirthing me ayudó a finalmente experimentar un parto pacífico y positivo, que en el fondo era lo más importante para mí.

Me encantaría decir que no me dolió, pero la realidad es que las contracciones fueron de los dolores más fuerte que he sentido. Y no es que haya tenido un parto con suerte, de hecho, debido a que no me realizaron la episiotomía, tuve un desgarre (que la verdad suena mucho peor de lo que realmente fue). Lo que si fue suerte es que mi bebé haya querido nacer justo el día que llegaban sus abuelas.

Quedé muy feliz de haber dado con el término de hypnobirthing, pues tanto que se prepara nuestro cuerpo para ese momento, tantas clases que tomamos (de lactancia, psicoprofilácticos), pero ¿quién nos prepara mentalmente para lo que vamos a vivir? Creo que esta mentalidad hace toda la diferencia, y hoy, de lo único que me arrepiento, es de no haber indagado más y tomar también un curso aparte del libro. A la próxima que lo requiera, sin duda lo haré.

Para las interesadas, el libro que yo leí se llama “Your Baby, Your Birth” de Hollie de Cruz.

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Sueño y maternidad

Sueño y maternidad

Hola, soy Anapau Garza Lagüera tengo 30 años y soy de Monterrey. Me gradué como psicóloga y terminé mi maestría embarazada de Adrián mi primer hijo, quién me llevó a encontrar mi profesión y vocación. A los 9 meses nos dimos cuenta que venía bebé número dos, Alejandro. Hoy Adrián tiene 3 años, Ale tiene 1.5 años y mi esposo y yo cumplimos 5 años de casados y 10 de novios!

@elva.mx10Yo empecé mi maternidad muy emocionada y dentro de lo que cabe “preparada” para recibir a mi bebé. Soy apasionada del estudio y la ciencia y leí mucho antes de su llegada para hacer todo con las mejores herramientas disponibles. Me preparé para tener parto natural sin anestesia por todos los beneficios que esto le daría a mi bebé, me preparé para tener éxito en mi lactancia etc. y todo lo iba logrando de maravilla.

Las cosas iban fluyendo como lo había planeado y las demandas según me había preparado, excepto por un pequeño detalle, Adrián crecía y crecía y no dormía. Una noche llegué a contar hasta 12 despertares, lo que en realidad equivale a no dormir para nada. Así como las noches, los días eran igualmente desafiantes, no lograba que durmiera sus siestas si no era arriba de mi y duraban poco. Sobre este tema en particular, no me había informado antes, me parecía obvio que al paso de unos meses, el bebé dormiría porque “es lo normal”, pero no fue el caso.

Después de 6 meses de no dormir NADA, mi esposo y yo nos decidimos por entrenar el sueño de Adrián, lo que en mi cabeza sonaba terrible, pero el agotamiento producto de la privación de sueño tan grande, ya no nos dejaba más opciones para seguir adelante… y entonces la vida cambió!

Entrenar fue un reto, pero el método que utilizamos era gradual, era gentil y de acompañamiento, y de verdad, lo hicimos con todo nuestro amor. Los resultados fueron la evidencia más grande de que habíamos hecho lo correcto, mi esposo y yo estábamos otra vez sanos, descansados, mi bebé también, podía dormir sin frustración, sin enojo y descansar bien de día y de noche.

Esta transformación me llevó a darme cuenta que en la rigidez y el perfeccionismo no iba a encontrar las respuestas a mi maternidad, sino en la flexibilidad y el uso del criterio. No hay medallas de honor a la mamá más agotada o privada de sueño. Esto también me llevó a encontrar mi vocación; apoyar a mamás que como yo, quisieran ayudar a sus hijos a dormir pero con estrategias amorosas, que cuidaran el vínculo madre-hijo, pero también tomaran en cuenta la salud mental de los padres que es tan ignorada en algunas posturas radicales.

@elva.mx3Mi misión hoy como asesora del sueño infantil, además de ayudar a todos esos niños a descansar adecuadamente para su desarrollo óptimo, es apoyar a esas mamás agotadas y desesperadas, que tiene miedo y culpa al pensar en hacer cambios en el sueño de sus hijos. Yo estoy aquí para decirles que no están solas, que es un reto enorme y que si lo enfrentan la vida les cambiará para bien, porque unos papás descansados son papás que tienen ganas de entregarse a sus hijos, de convivir, de jugar.

Por otro lado, unos papás agotados, son papás que quieren dormir y no les quedan ánimos de convivir y pasar tiempo de calidad con sus hijos, y créanme que la evidencia científica nos indica que esto impacta mucho más en el apego que  lo que pueden impactar un par de noches de entrenamiento (hablando específicamente de mis métodos, no métodos de dejarlos llorar solos). El apego surge sobre todo en la convivencia, el contacto piel con piel, el contacto visual, en responder a sus necesidades y acompañar.

Ser una mamá “descansada” (dentro de lo que es realista) me ha permitido cumplir con muchas otras metas  y retos de la maternidad, como darle pecho 1 año a cada uno de mis hijos (que sin dormir, habría desistido por la frustración y agotamiento), me ha dado energías para jugar, convivir en verdad y hasta para crear mi negocio y proyecto de vida. El autocuidado, además de ser indispensable, es también una enseñanza valiosa a dejarles a nuestros hijos. Primero tienes que estar bien tú para poder apoyar a los demás.

No nos tenemos que resignar a una vida de agotamiento, desánimo y frustración… la felicidad no es la meta, es el camino por el que quieres andar rumbo a tus metas y por el que quieres que tus hijos caminen también. ¡No dejes de hacer lo que necesitas para permitirles ser felices juntos!

YGTHAP

La culpa

La culpa

Hola, soy Nay V. Tengo 29 años y soy de Tijuana. Tengo 6 años de casada y 2 hijos, mi familia son mi pasión, por ellos trato de encontrar el balance y disfrutar cada momento. Me apasiona escribir así que hoy aquí me tienen con este tema que yo misma experimente y quiero compartirlo con otras mamas para apoyarnos.

Por: Nay V|Madre Neta

Tengo tan presente el día que me enteré que estaba embaraza por segunda vez, 10:00 de la noche y un resultado positivo, después de 5 meses de esperar esa noticia finalmente llego y no podíamos estar más felices, no me la creía y no me cabía en el cuerpo tanta dicha. No les miento fueron meses de nervios y de inmensa ilusión, me imaginaba ese instante y solo pensaba como le daría la noticia a mi esposo, familia y amistades. Tenía tantas ideas, planes, en fin, muchas expectativas puestas en esta nueva experiencia que viviríamos, de pronto y para mi sorpresa me sentía diferente, esta vez era distinta a la primera. Aun cuando me invadía una profunda alegría, era inevitable sentir ese dulce amargo, esa sensación que honestamente nunca me imaginé sentirla recibiendo tan maravillosa noticia.

“Culpa” eso era lo que sentía, y odiaba tener que lidiar con ella, pero no estaba en mi recibirla simplemente me llego sin invitación y me tambaleo en el momento. Veía a mi hijo y me invadía entera, pensaba que yo le estaba quitando su lugar, que al desear agrandar nuestra familia yo misma lo desplazaba de lo que para el por 3 años había sido su mundo perfecto. Se que alguna mamá me entiende o se identifica conmigo, por años mi hijo había sido el centro de nuestro universo, el primer hijo, el primer nieto, ¿Ustedes se lo pueden imaginar? para mí eso era suficiente para sentirme culpable.

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Con el paso de los meses empecé a entender que era parte de la etapa que estaba viviendo, digamos que lo interprete y acepte como un proceso normal o natural que muchas madres vivimos, realmente una mamá vive su maternidad con culpas, desde lo más sencillo hasta lo más complejo, pero vamos por este camino cargando con un costal de sentimientos que nos nacen desde ese amor tan inmenso, tan fuerte que solo una madre puede sentir, desde el deseo de estar haciendo lo correcto por el bien de nuestros hijo. Entonces alguna se podrá preguntar ¿Cómo lo superaste? Y es aquí donde les comparto un consejo, aclarando primero que viene sin fundamento científico, pero si desde el corazón de una madre que desea servirle a otra mamá. En el momento que entendí que era parte de mi proceso, y justo cuando abrace el momento, decidí aceptar que simplemente eso era “un momento” que pasaría, me sirvió mucho hablarlo con otras mamás, y me impresiono ver que era algo tan común, que sentirlo no me hacia una mala madre, o no significaba que no estaba gozando la noticia de mi embarazo, fue así que poco a poco todo fue tomando su lugar y su forma.

Mi hija nació y no les voy a mentir, no fue fácil verlo comprendiendo que su hermanita ya estaba en casa, que era parte de nosotros. Mi hijo desde el primer instante la amo, la acepto con un amor que me enternecía, me llenaba de alegría. Yo trataba de darle toda mi atención al igual que mi familia, pero sabemos que las emociones de una mujer que acaba de tener a su bebe son tan vulnerables y a veces nos juegan chueco, las hormonas me tenían un poco más sentimental de lo normal lo cual no me ayudaba mucho jaja. Pero al pasar unos cuantos días, adaptándonos como familia de 4, dándonos amor, dosis extras de besos y abrazos todo se volvió increíble. Yo sé que lo mejor que puedo regalarles a mis hijos, son ellos mismos, puesto que serán hermanos, compañeros de vida, de aventuras, cómplices y un sinfín de cosas más.

Si estas pasando por esta misma situación, espero te sientas comprendida por otra mamá que ya lo vivió, lo escribo y comparto con todo el cariño esperando te pueda ser de utilidad.

YGTN

Real people. Real life.

Real people. Real life.

Vivimos en el boom de las comparaciones y todo esto es gracias a las redes sociales.

He notado que muchas podemos llegar a perder el interés de lo que estamos viviendo por ver la vida de alguien mas, y es un grave problema.

Es abrumador estar en constante comparación. Quiero dejarte estos pensamientos, con los que he reflexionado y me han ayudado a ser más feliz.

Entrega a los demás lo que quieres para ti

Si asi de sencillo, si quieres una vida feliz, tranquila, llena de agradecimientos… empieza por hacerlo tu. Ordena tu mente y entrega pensamientos y actitudes positivas a los demás. Todo regresa y que mejor que recibir cosas bonitas.

Compárate, pero contigo misma

Un ejercicio que me gusta mucho hacer es pensar en mi hace 5 años o incluso 6 meses, 1 año, escribir o pensar que estaba haciendo y en que he mejorado y que podría hacer diferente. Voltéate a ver a ti… no a los demás.

Analiza la información

Infórmate y con eso, agarra lo que te funciona y lo que no. Estamos en la época donde hay información por todos lados y es algo súper bueno pero muchas veces nos abrumamos con tanto y es mejor aprender a discernir y tomar sólo que necesitamos.

Conversaciones reales

¿Te ha pasado que cuando te juntas con amig@s de lo único que hablan es de algún influencer o alguien famoso? Uff, esto es algo que pasa muy seguido. Estamos tan metidos en esas “vidas” que duran 12 segundos, y nos olvidamos de hablar de lo que verdaderamente importa.

Hace poco nos juntamos algunas amigas, estuvimos horas hablando de temas superficiales, hasta que en un silencio una le preguntó a otra que como estaba y se arrancó llorando. Evidentemente estaba pasando por situaciones difíciles y NADIE se había dado cuenta ni preocupado por preguntar. Creo que es fundamental primero preguntar, acompañar y hablar de temas que les preocupan y están sucediendo en VIDA REAL.

Sigue a personas que te aporten algo positivo

Cada día hay nuevos influencers, nuevas opiniones, entretenimiento, etc. Analiza y piensa por un momento, quienes son personas que aportan a tu vida y si alguna de ellas te causa ansiedad o sentimientos negativos hacia tu vida… bye bye!

Escribe

Ya saben que yo soy fan de esto, y si no lo practicas, te lo recomiendo muchísimo. Puede ser en una libreta, tu celular, laptop, un blog… lo que sea pero escribe cada vez que lo necesites. Llevar tus pensamientos a palabras ayuda a hacer mas real lo que sientes y puedes trabajar en ello.

Todo esto lo comparto porque tiene un fin. Quiero comenzar a vivir mas en el presente, en lo real, en aceptar y validar mis emociones, en crear un espacio donde se hablen de cosas reales y hacer a un lado lo superficial.

Nuestra vida es un regalo, lleno de lecciones, aprendizajes y milagros. Veamos lo que está enfrente de nosotros y no en una pantalla.

… you got this mom!