Ser mamá millenial

Colaboración para: SUBROSA MAGAZINE

Lucir perfecta, tener una casa limpia y ordenada, preparar comida y siempre tenerla caliente para cuando llegue el esposo, es una idea que para muchas mamás hoy en día se vuelve irreal y muy lejana a lo que actualmente vivimos.

De acuerdo con el “Pew Research Center”, las personas nacidas de 1981 a 1996 pueden considerarse millennials, que actualmente rondan entre las edades de los 23 a los 38 años.

El cambio generacional existe desde siempre, las formas de hacer las cosas, la evolución y aprendizaje, pero como millennials nos tocó vivir el cambio drástico de lo tradicional a lo puramente tecnológico. Nos caracterizamos por estar en constante cambio, no conformarnos y siempre querer mas. Aprender sobre un tema está al alcance de un click y podemos llegar a muchos países y el mundo entero desde nuestra propia casa. ¿Qué diferente en comparación a nuestros papás, no?

Como te darás cuenta, el convertirte en mamá en esta generación es un arma de dos filos: puede ser un gran beneficio o la tortura para muchas.

Y es que hoy en día no tenemos que ser científicas para encontrar información que necesitamos, todo lo encontramos en las redes sociales, google, y blogs que te dan consejos y opciones diferentes de hacer las cosas. Pero, ¿qué pasa cuando sobrepasamos esta herramienta? Fácil, nos abrumamos y creemos que todo lo que estamos haciendo está mal y podríamos hacerlo mejor. Comenzamos a compararnos con los demás, tratando de igualar vidas, estatus, compras, etc. Que nos pueden llegar a hacer sentirnos infelices y con anhelos de querer tener algo “perfecto”, que realmente no existe.

Como mamás, pasamos por un millón de cambios hormonales.

Comenzando el embarazo nos llenamos de ilusión, vemos un millón de veces Pinterest y nos inspiramos en todo. Buscamos y queremos los mejores productos con los mejores “reviews”, porque claro, a los nuevos papás la mercadotecnia los acosa y quieren hacerte sentir que necesitas todos esos productos para sobrevivir y lograr una paternidad exitosa.

Después nace tu bebé, y como un balde de agua fría llega la realidad que muy pocos te cuentan: no todo es color de rosa, ni fotos bonitas.

Las desveladas cada día se vuelven peor, el cansancio te consume, si estás con tu pareja existen pleitos y discusiones de las que jamás te habías imaginado tener. Toda “realidad” que creíste ver en una foto de Instagram se disuelve y se vuelve totalmente lejano a lo que estas viviendo. ¿Qué es lo que pasa? Te puedes llegar a preguntar, y es que así como tenemos la tecnología al alcance de un dedo, todos podemos tener nuestras fotos perfectas, las palabras correctas, los videos de los mejores momentos, pero muy pocos te van a mostrar las desveladas, el llanto, los vómitos y cambios de pañales nocturnos que hacen de tus noches eternas.

Tenemos mucha información a nuestro alcance que puede ser contraproducente para nosotras. Tantas enfermedades que podemos googlear, tantas vidas que podemos ver, tantas historias que podemos leer, pero ninguna es como la tuya.

Como mencionaba anteriormente, estamos en constante cambio y el ser mamá es uno de los principales que pueden sacudir nuestro mundo, que transforman realidades, pensamientos y sobre todo: nuestros planes.

Algo que nos encanta como “millennials” es tener todo bajo control. Crear planes que nos motiven a crecer y crear nuevos proyectos. No digo que hacerlos esté mal, sin embargo, en la maternidad todo esto se vuelve frustrante cuando no se llevan a cabo como tu los imaginaste. Cuando tus aspiraciones cambian y tus prioridades también podemos llegar a sentirnos que hemos fracasado en algún ámbito de nuestra vida.

Como por ejemplo, puede ser que tu personalidad es mas a fin de quedarse en casa, cuidar a los hijos y acompañarlos 24/7 en sus actividades, que honestamente, es el trabajo más agotador y nadie te paga por hacerlo, pero es entregado con el mayor esfuerzo y amor que jamás creíste sentir. Haces a un lado muchas cosas, pero si ser madre te llena el corazón completamente, tu lugar está ahí.

Por otro lado, puede que tus deseos de seguir siendo una mujer emprendedora y de negocios continúe. Amas a tus hijos, pero también quieres ser ejemplo de trabajo, prosperidad y obviamente el beneficio económico nunca está de mas. Tu felicidad también depende de sentirte útil, de encontrar tu propias metas profesionales y llegar a donde tus sueños te lo permitan, tu lugar también esta ahí.

Así mismo, existen otro tipo de realidades, donde como mamá debes de trabajar por que lo necesita tu familia. No es tu mayor sueño, pero necesitas pagar cuentas, casa, y una vida para tus hijos. Sin embargo, el ser proveedora para tu familia y poderles dar lo que necesitan hace que te sientas feliz y completa, porque entregas tu sacrificio diariamente por verlos crecer, tu lugar también esta ahí.

Y asi, existen un millón de realidades que pasan por cada una de nosotras como mamás. Cada una completamente diferente, con altas y bajas. Ninguna digna de ser comparada con otra.

derek-thomson-FK247ivR83A-unsplashSer mamá en estos tiempos se ha vuelto totalmente diferente. Alguna vez escuché decir a una psicóloga, que nuestros papás no podrían ser padres de nuestros hijos, porque los tiempos cambian, las enseñanzas y metodologías también… así como nosotros no podríamos ser padres de nuestros nietos.

Todos tenemos nuestra esencia como generación, como comunidad, y como familia, lo importante es hacernos consientes de los momentos por los que estamos pasando, los cambios y las expectativas que tenemos y saber que todo puede irse transformando y adaptando a nuestra propia realidad.

Hagamos a un lado las comparaciones, usemos la información que obtenemos del internet con criterio y utilicemos tecnología para cambios positivos en nuestra vida.

Ser una mamá millennial tiene sus ventajas también. Podemos enriquecernos más, conocer y aplicar nuevas formas de educación para nuestros hijos. Observar y analizar las cosas que nosotros disfrutamos de pequeños, así como las que nos hubiera gustado cambiar y ponerlo en práctica con nuestra familia.

Creo que en estos tiempos somos mas consientes de lo que les entregamos, compramos, enseñamos y hacemos con ellos. Aprendamos a sacar el provecho a lo que nos ofrece nuestro alrededor hoy, por hacer mayores cambios y ser mejores papás para nuestros hijos, que sin duda, son lo que más nos llena de satisfacción.

…you got this mom!

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