¿Quién dijo que ser mamá era ser perfecta?

Cuando llegamos a la maternidad, creemos que sabemos, podemos y conocemos todo. Queremos abarcar todas las áreas posibles y muy pocas veces nos dejamos ayudar. ¿Por qué? ¿Por qué nos ponemos un estándar que debemos llenar? ¿Quién nos dijo que teníamos que ser perfectas?

Escribo todo esto, porque a mi me pasa constantemente y no creo ser la única. Queremos estar bien con nuestros hijos, tener todo en orden, la casa, familia, comida, trabajo, hobbies, amigas… nos llenamos de tareas y nos ponemos muchas veces metas y expectativas muy altas. No digo que no podemos hacerlas, pero que si no llegamos a cumplirlas durante 1 día o 1 semana, nos sentimos las peores. Pero… ¿quien nos califica? y la respuesta a todo esto es… ¡NADIE! Tu misma buscas llegar a esa “perfección” irreal, buscas poder tener todo bajo control y siempre existirán los “peros” y los detalles que están mal.

Te pongo un ejemplo… Si eres mamá de tiempo completo, en tu casa quieres tener todo limpio, en orden, que tus hijos jueguen y disfruten mientras tu puedes recoger, comer, tomar tu café, bañarte, etc. ¡ERROR! No se de donde sacamos la idea de que tenemos que completar mil tareas al día para sentirnos bien, y que todo salió perfecto. Creo que nos quedamos (o al menos yo) con la idea de nuestras abuelas, en donde tenían que tener la casa limpia, los niños controlados, la comida lista y deliciosa, tu sobretodo maquillada y arreglada para cuando venga tu esposo a la casa, jajaja hasta cuando lo escribo suena ridículo.

Personalmente, yo he tenido quiebres emocionales, en donde no se si estoy haciendo lo correcto y siento que debo tener todo controlado… y no. Algo que me hizo darme cuenta de todo esto era que mi esposo me decía que los estándares tan altos que tenía, yo misma me los ponía… nadie mas. Muchas veces la única persona que te exige y exige todos los días eres tu, y no es algo malo, pero no debemos de ser tan duras con nosotras mismas, y si un día no sale “perfecto” o como lo habíamos planeado no nos sintamos derrotadas.

Hagamos las cosas que podamos y con lo que tengamos a la mano. Si un día sólo pudiste cambiar pañales, y dar de comer… ¡eso es suficiente! No nos castiguemos por todo, ni esperemos ser “las mejores”.

Sí eres la mejor, y si eres la única que puede hacer feliz a tus hijos… siendo tu, y nada más.

…you got this mom!