Mamá primeriza, en todos los sentidos

Por: Emi Vidal

Ser mamá siempre fue mi sueño y estoy muy agradecida de tener un bebé bueno y demasiado feliz como mi Andrés.

Cuando supe que iba a ser mamá, la mente se me lleno de mil cosas; claro, la felicidad más grande que he sentido, pero también el miedo y la angustia me invadieron en ese momento.

Cuando te embarazas y la gente se empieza a enterar, la pregunta que más te hacen es: “¿y no te da miedo el parto?”; en mi caso, el parto era lo que menos me pasaba por la mente y lo que menos me preocupaba. En lo personal, el hecho de pensar que un ser humano estaba a punto de llegar a mi vida, para convertirse en mi todo y ser completamente dependiente de mí y de mi esposo me llenaba de nervios y miedo.

Tener un bebé, sobretodo el primero, es entrar a un mundo completamente desconocido y por más que leas, vayas a cursos psicoprofilácticos, cursos de otro tipo, veas documentales, etc. Nunca vas a estár del todo preparada hasta que llega esa personita a enseñarte tanto, que hasta lo que aprendiste y te preparaste para su llegada se vuelve poco.

Ser mamá primeriza no es fácil, para nada. Es aprender de 0 la profesión más complicada del mundo, pero al mismo tiempo la más satisfactoria. En mi familia, somos muy unidos, y por lo mismo todos aconsejan. Está la típica tía que te dice como hacer todo, las abuelitas que creen que tener un bebé ahorita es igual que hace 50 años y te aconsejan cosas que se hacían en la prehistoria; tu mamá, que se ve reflejada en ti e igual busca que todo lo hagas como lo hizo ella. Aunque a veces puede ser abrumador escuchar tantas cosas y opiniones, sinceramente no se que haría sin esas mujeres en mi vida y sin todo lo que me comparten. Mucho de lo que he aprendido de ser mamá se lo debo a ellas.

Pero por otro lado, te quiero decir a ti, mamá, que nadie sabe mejor que tú lo que tu bebé necesita y lo que es mejor para el/ella. Ser mamá es un reto y más hoy en día que tenemos acceso a la vida de tantas mamás y es muy fácil compararnos. Seas mamá de lactancia exclusiva o de fórmula; mamá que todavía duerme a su bebé en tu cuarto o mamá que duerme a su bebé en su cuarto desde el primer mes; mamá de papillas o mamá de solidos, etc. Eres la mejor mamá para tu bebé.

Y en este camino que yo llevo recorriendo estos 6 meses y medio, el consejo que más me ha servido es uno que me di a mi misma y que me repito todos los días:

“Confía en tu intuición y en tu instinto de mamá, y todo va a estar bien”

El miedo que sentí el 4 de Abril, cuando íbamos camino al hospital a recibir a Andrés, solo de pensar en qué iba a hacer cuando regresara a mi casa con el, se convirtió en extrema felicidad en el momento en el que lo tuve en mis brazos y sentí que todo iba a estar bien. Y aunque a veces me equivoco, me he dado cuenta que ser mamá primeriza es solo una forma de definir la situación de la llegada del primer bebé, porque al final de cuentas, como me dice mi mamá, “nace tu bebé, y te nace lo mamá” aunque no entiendas como.

Ser mamá es lo más mágico y retador del mundo, pero cuando ves a tus hijos crecer y literalmente sobrevivir gracias a ti, y que con solo verte y abrazarte son felices y no necesitan más, te das cuenta de que no hace falta saber nada extraordinario ni estudiar todo acerca del tema, porque darles todo el amor que puedas es siempre suficiente.

ygte